Conoce las 10 obras de arte que retratan la maternidad

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Madre Campesina. David Alfaro Siqueiros. Foto: Acervo Museo de Arte Moderno.

Conoce alguna de las obras más representativas de la maternidad y cual es la historia detrás de ellas.

El Sol de México

A través del arte, podemos apreciar toda una gama de emociones, sentimientos y experiencias sobre lo que es la maternidad. Así lo expresa la siguiente cita de la escritora Isabel Zapata, que desde la pérdida de su madre, la narradora va evocando rasgos como el cuidado materno, la crianza y el dolor de la pérdida.

“A los pocos meses de morir mi madre, cuando yo tenía veinte años, su amigo Javier me soñó embarazada de una niña en la que ella supuestamente reencarnaría. La imagen me consoló: mi madre volvería, era cuestión de tiempo. Pronto sería yo la encargada de darla a luz, amamantarla, cambiarle los pañales, mosstrarle cómo pega el sol en ciertos objetos, iluminándolos hasta hecerles daño”.

Por la misma sintonía, va este recuento de diez obras que recorren varios episodios sobre lo que es la maternidad: el nacimiento, el cariño de los hijos, la angustía, el amor y la crianza, así como el apoyo incondicional de la madre a sus hijos.

La maternidad en las obras de arte

Madre, Joaquin Sorolla, 1895.

Madre, Joaquin Sorolla, 1895. Foto: Ministerio de Cultura y Deporte Gobierno de España.

En la pintura titulada Madre, Joaquin Sorolla retrata una escena donde aparece su esposa Clotilde, junto a su hija recién nacida llamada Elena. El artista trasmite este sentimiento de tranquilidad con la mirada de la madre hacia su hija; ambas, recubiertas en una colcha que se asemeja a una nube; sólo se asoman las cabezas, esto da la sensación de un momento lleno de ternura en donde el mundo para Sorolla son esos dos seres que apenas se asoman en la inmensidad de ese blanco aperlado.

Jean-Baptiste Greuze, La madre adorada, 1765.

La madre adorada, Jean-Baptiste Greuze,1765. Foto: París Collection De Laborde.

En esta obra de Jean-Baptiste Greuze llamada La madre adorada, podemos vislumbrar el ideal de la madre que se tiene en la Ilustración (siglo XVIII). En este periodo la figura de la madre se desenvuelve como un ser que debía reforzar los valores de la familia, el amor y matrimonio. Dado que muchas parejas eran forzadas a casarse por acuerdos, dejando el amor de lado, sentimientos como el acompañamiento eran poco visto en las pinturas de esa época.

Esto cambio con el romanticismo, donde se realza el valor de los sentimientos, muestra de ello es esta pintura que da un giro al discurso de la maternidad; ahora el matrimonio será considerado, no como mero acuerdo, sino como lo más feliz, el más civilizado y el más natural de los estados del humano. Eso sin dejar de lado que apartir de estos momentos se instauró la asociación del género femenino como responsable de la crianza y el trabajo doméstico como su mayor realización.

Kitawaga Utamaro, sin nombre, 1754-1806.

Kitagawa Utamaro fue un pintor y diseñador de grabados del estilo ukiyo-e, discípulo de Toriyama Sekien. Su trabajo esta fechado entre 1775 a 1806. Debido a su estilo de plasmar tan refinadamente a las mujeres, fue una de los primeros pintores orientales en ser reconocidos en Europa.

Muestra de su talento es esta pintura sin nombre pero que transmite ese sentimiento intimo que significa amamantar a un hijo. Por esto mismo, Kitagawa fue reconocido en todo el mundo; sus obras retratan a mujeres de diversa condición social, siendo su verdadera especialidad las cortesanas de los barrios más pobres.

David Alfaro Siqueiros, Madre Niña, 1956.

En Madre Niña, un litografía de 1956 realizada por David Alfaro Siqueiros apreciamos uno de los momentos más duros sobre el significado de los cuidados y el amor.

En esta obra inspirada en una fotografía de Hugo Brehme en 1920, Siqueiros evidencia una situación que hoy en día sigue ocurriendo, debido a la pobreza que reina gran parte del país muchas hijas se ven obligadas a fungir como madres para sus hermanos, ya sea por que sus padres tiene que trabajar o la madre falleció. Sin duda un retrato duro y visceral de la realidad de muchas niñas en México.

David Alfaro Siqueiros, Madre Proletaria, 1931.

Madre proletaria, David Alfaro Siqueiros, 1931. Foto: Archivo MUNAL.

En Madre Proletaria, otra obra de Siqueiros, tenemos el retrato de una mujer con sus tres hijos, los cuales están enclaustrados en un muro de ladrillos, esto da a entender que se encuentran en una situación de asfixia, de opresión por todos lados; la angustia en el rostro de la madre da lugar a una interpretación sobre como las condiciones materiales y económicas pesan sobre la mujer, que en este caso es la madre, siendo ella la que tiene que cargar con la responsabilidad de los hijos.

Max Ernst, La Virgen María castigando al niño Jesús delante de tres testigos, 1926.

En esta pintura de 1926, que se enmarca en la corriente surrealista, Max Ernst, retrata uno de los momentos más cotidianos de la maternidad, el regaño. En la pintura La Virgen María castigando al niño Jesús delante de tres testigos, el artista francés trae a nosotros una imagen peculiar de la Virgen aleccionando a Jesús, no se sabe la razón, sin embargo, resulta ser una imagen curiosa y cotidiana.

Cabe decir que los tres testigos son el pintor surrealista André Breton, el poeta Paul Éluard, y el propio Max Ernst.

Salvador Dalí, El enigma del deseo. Mi madre, mi madre, mi madre, 1929.

El enigma del deseo. Mi madre, mi madre, mi madre, Salvador Dalí, 1929. Foto: Archivo Fundación Gala Salvador Dalí.

Esta pintura del famoso pintor surrealista Salvador Dalí, esta dedicada a su madre Felipa Domenech Ferrés, siendo este uno de los pocos homenajes a su madre, pese a ello no pierde la intensidad que quiere transmitir.

Este cuadro Dalí representa un rostro de perfil donde expresa sus complejos sentimientos hacia su madre, quien murió de cáncer de útero cuando él tenía 16 años. El pintor llegó a expresar que la pérdida de su madre fue uno de los momentos más dolorosos de su vida.

Paul Gauguin, Maternidad, 1899.

Paul Gauguin, pintor posimpresionista aborda el tema de la maternidad desde una óptica íntima, y cotidiana. Como una escena de la vida del día a día, el pintor francés retrata a tres mujeres en el campo recogiendo flores, una de ellas amamantando a su hijo. Al fondo en la colina se aprecia a unos hombres que parecen ser campesinos, y detrás de la mujer un perro dando un toque de ambiente rural a la escena.

Edvard Munch, El niño y la muerte, 1899.

Eduard Munch, El niño y la muerte, 1897-1899. Foto: Archivo Meisterdrucke.

En esta obra de Munch se evidencia uno de los momentos más difíciles del ser humano, la pérdida de una madre.

Esta escena es un autorretrato de Munch cuando falleció su madre, Laura Munch. Edvard tenía cinco años cuando su madre falleció por tuberculosis, poco después falleció su hermana Sophie, estos dos sucesos marcarían al pintor noruego toda su vida.

Banksy, Mama And The Punk.

Banksy, Mama And The Punk. Foto: @Banksy.

En en esta obra contemporánea, plasmado en la técnica de stencil, el artista callejero Bansky, retrata a una madre cubriendo el rostro de su hijo, como una muestra de apoyo para que el joven, de estilo punk, salga a la protesta.

El contraste entre los estilos rudos del joven y clásico de la madre, dan a lugar a una obra tierna que evidencia el apoyo de las madres hacia sus hijos.

Publicación original en El Sol de México.

 

 

 

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