Museo Nacional del Perú presenta su primera gran exposición: “En busca de algo perdido… Perú, un sueño”

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Muestra “En busca de algo perdido… Perú, un sueño”.

El museo más grande del Perú está en Lurín y, tras unos meses desde su apertura, recibe más de 100 obras entre pinturas, esculturas, instalaciones mixtas y murales de 60 artistas y colectivos agrupados en las temáticas “Alegorías patrias”; “Héroes y heroínas”; “Educación cívica”; “Antropofagias” y la “Promesa de la vida peruana”.

Por: Juan Carlos Fangacio Arakaki.

Lo que hasta hace unos meses era un gran espacio vacío, hoy va cobrando vida. De un lado, la pintura “El banquete” de Christian Bendayán; de otro, la serie de esculturas blandas elaborada por Liliana Ávalos. Más allá, en piezas de gran formato, un soldado, un cuervo y un gato de la suerte, obra de Haroldo Higa; arriba, pendiendo sobre nuestras cabezas, las coloridas frazadas de Judá Ben Hur (Guillermo Culquicondor). Y si seguimos caminando nos toparemos con una instalación de la comunidad asháninka, con los dibujos de Edilberto Jiménez y, siempre interpelándonos, el “Perú, país del mañana” de Juan Javier Salazar.

Todo ese encuentro de arte contemporáneo forma parte de “En busca de algo perdido… Perú, un sueño”, amplia y diversa muestra que inyecta de formas y colores al no hace mucho inaugurado Museo Nacional del Perú (MUNA) en Pachacámac. Imponente espacio que, como decíamos, empieza a cobrar vida no solo por la instalación de esta propuesta artística, sino por la afluencia de público que es, cómo no, su otra razón de ser.

Bajo la curaduría de Daniel Contreras, Teresa Arias y Juan Peralta (del colectivo Canal Museal), la exposición reflexiona sobre las nociones como la independencia, la formación de la República y el ideal de nación, para lo cual recurre al arte producido en el Perú entre 1921 y 2021, es decir, nuestro segundo centenario. Y se juntan así las obras de Enrique Polanco, Susana Torres, Gino Ceccarelli, Etna Velarde, Eduardo Tokeshi, Bruno Portuguez, Elliot Túpac, Lu.Cu.Ma, y varios más, incluyendo el trabajo del Museo Escolar Pampa Canto Grande, de la institución educativa San José Obrero de San Juan de Lurigancho (primera vez que un museo escolar es exhibido en un museo oficial).

La amalgama es ecléctica no solo por los nombres que la componen, o por las disciplinas artísticas que pasan por la pintura, la escultura, el mural, la foto y el video, las intervenciones y más. Lo es, sobre todo, por las intenciones transmitidas en su misión de pensar al Perú: algunos lo hacen desde la crítica social más directa, otros apelando al humor y la ironía, y al mismo tiempo se pueden recurrir a referencias milenarias o al más desfachatado pop.

La ministra de Cultura, Gisela Ortiz (segunda desde la izq.), asistió a la inauguración de la muestra “En busca de algo perdido… Perú, un sueño” en el Museo Nacional del Perú (MUNA), el último sábado. (Foto: Ministerio de Cultura).

Habla la ministra

La apertura de la exposición, el último sábado, fue propicia también para que la ministra de Cultura Gisela Ortiz realizara su primera visita al MUNA. Tras supervisar el avance de su implementación –desde el bello auditorio hasta los ambientes subterráneos de almacenamiento e investigación, pasando por las tiendas de Ruraq Maki y la propia muestra de arte contemporáneo, Ortiz Pera destacó al MUNA como invalorable oportunidad de tener “un museo que nos acoja y que, además, nos sirva como espacio de integración, en una línea de tiempo que tenemos que construir los peruanos”.

Consultada sobre cómo lidiar con los embates de ciertos sectores que terminan politizando o acusando de ideologías a instituciones artísticas y culturales como esta, la titular del Mincul señaló que existe una tarea pendiente de romper con diversos prejuicios. “Mucha gente opina sin conocer –declaró brevemente a El Comercio–. Ha pasado con el Lugar de la Memoria [LUM] o con el monumento ‘El ojo que llora’. Hay personas que nunca han ido a estos lugares, pero se tiene el prejuicio de que hacen apología al terrorismo o lo que fuese. Y no es así”.

“Los peruanos tenemos mucho miedo de discutir sanamente nuestros temas-país, pero no hay que temerle a fomentar la discusión, pues es parte del aprendizaje y el reconocimiento de nuestra propia diversidad y nuestras propias complejidades. […] Lo que no quiero es que partamos del miedo a que te critiquen, a que te estigmaticen, sino más bien generar una discusión sana sobre estos temas”, agregó.

“Agua que viene y hiere”, instalación de Millard Llanque que forma parte de la muestra de arte contemporáneo en el MUNA. (Foto: Ministerio de Cultura).

En cuanto a las prioridades de su gestión, a mes y medio de haber asumido el cargo, Ortiz dijo que están “tratando de poner un poco de orden dentro del propio ministerio”, pero destacó también el énfasis puesto en la defensa de la interculturalidad. “El ministerio no siempre ha sido defensor de nuestras culturas, sino a veces se ha centrado en una sola cultura, más vistas desde la ciudad y desde una sola perspectiva”, añadió.

Fotografías de la serie “Momias” (2001) de Lorry Salcedo. La exposición colectiva “En busca de algo perdido… Perú, un sueño” reúne obras de diversos representantes del arte peruano contemporáneo. (Foto: Ministerio de Cultura).

Finalmente, la ministra aseguró que el plan para culminar la implementación del MUNA hacia el 2024 (año en que culmina la conmemoración del bicentenario) sigue en pie. “Tenemos una planificación hacia ese hito y tenemos que llegar. El presupuesto está asegurado y lo que queda es seguir avanzando con los procesos administrativos. Creo que esto va bien encaminado a reflejar lo que queremos construir como identidad”.

Publicación original en El Comercio.

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