Sin fronteras entre países ni mundos

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CULTURA PLASTICA. ROSA ARAGONE Y TEMBEY ORILLA EN EL ECU FOTO SEBASTIAN VARGAS

José y Gabriel Escobar: “Beso”, talla en madera, 2015. Imagen: Sebastián Joel Vargas.

Con cien artistas y grupos de Argentina y Paraguay, y piezas en las más diversas técnicas, la muestra se exhibe en el ECU.

Por: Beatriz Vignoli.

País hermano y muy cercano, terruño ancestral de muchos argentinos, Paraguay es sin embargo un inmenso territorio desconocido para quienes no se hayan adentrado, como lo hizo la gestora cultural argentina Carolina Urresti, en los talleres de sus artistas y en sus festividades donde se mestizan las más diversas tradiciones. “Curepa enamorada de la tierra colorada”, se define esta mujer menuda que recibe a contingentes sucesivos de visitantes con una amabilidad que disuelve la frialdad de la entrada al ex Banco Nación (San Martín 750, Rosario), actual Espacio Cultural Universitario de la UNR (ECU).

Curepa (literalmente, “cuero de chancho”) significa “argentino” al norte del Pilcomayo. Curadora de la exposición colectiva Tembe’y, orilla. Diálogo con el arte popular, indígena y contemporáneo del Paraguay, Caro Urresti guía el recorrido con calidez y con una sensibilidad avalada por su carrera previa en moda y diseño. La muestra incluye a 10 artistas y grupos argentinos junto a los casi 80 artistas, comunidades y grupos del Paraguay, sin distinción jerárquica entre arte y artesanía. Explica la curadora que los paneles a ambos costados de la planta baja fueron pintados en los colores que suelen adornar las fachadas de las casas en las localidades rurales de ese país: celeste clarito, amarillo pastel, verde pálido o rojo ladrillo. Nos pide imaginar que ese corredor central es un río y que vamos a caminar por sus orillas. Y de su mano iremos descubriendo un arte vivo, espiritualmente vibrante, tramado en la fibra de la naturaleza, inspirado en costumbres y relatos históricos o mitológicos de un mestizaje donde se entrecruzan múltiples etnias originarias con lo criollo de origen español, lo europeo y lo afro.

 

El paseo empieza y terminará con un sombrero de pirí. Siguen unos vivaces peces tallados y pirograbados en madera de cedro por Aarón Piragi y Santiago Urrugi, de la comunidad Aché. Sorprenden por su síntesis expresiva las figuras humanas cerámicas de Rogelia Romero y las eclécticas pinturas de la artista popular asunceña Lucy Yegros Areté sobre objetos encontrados. Rogelia es de Areguá, donde además Ysanne Gayet (co-fundadora del Museo del Barro en Asunción) pintó sirenas de agua dulce en un bello retablo adornado con lentejuelas que imita las tradiciones del arte religioso colonial, pero muta su contenido en folklore nativo y lo narra a través de técnicas actuales.

Una pieza textil importante de la muestra, tanto por su tamaño y ambición narrativa como por su valor simbólico, es “La tricolor” que Urruti comisionó al Taller Hermandad Santa María de Fe. En tres frisos sucesivos, la franja roja de la bandera nacional paraguaya narra en lenguaje figurativo ingenuo las dos guerras (la de la Triple Alianza y la del Chaco) y la represión del campesinado bajo la dictadura de Stroessner; la blanca, a ambos lados del escudo, muestra escenas del trabajo agrícola en las fincas, y al fin en la franja azul se despliegan tres fiestas rurales populares. “La tricolor” dialoga con obras textiles de las artistas rosarinas María Blanco y Michele Siquot. La narración visual de usos y costumbres rurales es una constante a través de la muestra, donde convive con representaciones de la vigorosa naturaleza selvática: sus plantas, sus animales y los habitantes del mundo invisible que la pueblan, protagonistas de leyendas y carnavales.

Esculturas en cerámica de Rogelia Romero.

En un tono irónico disonante con esos otros relatos visuales más directos, el artista contemporáneo paraguayo Manuel Alviso interroga críticamente una fecha patria, a través de una pieza objetual y gráfica que suple su ausencia mediante fotos, dibujos, un video y un texto. Las restricciones fronterizas del contexto pandémico complicaron el envío de Acosta Ñu (2018), un muñeco customizado con su correspondiente packaging, que imita de modo verosímil un juguete infantil industrial. El título viene del nombre de la batalla donde miles de niños militarizados perdieron la vida el 16 de agosto de 1869, fecha que se conmemora como “Día del Niño” en Paraguay. Un soldado niño, que Alviso ofrece sarcásticamente como regalo para los chicos en su día a través de una parodia de video publicitario que desborda humor negro, cuestiona el tono festivo y lúdico con que el Estado nacional y la sociedad evocan los hechos, reponiendo su carácter luctuoso.

En una sala al fondo, junto a una selección asombrosa de piezas cerámicas zoomorfas y antropomorfas realizadas por artistas del Paraguay, se evoca la festividad sincrética de San Francisco Solano a través de una serie de grabados en madera del taller argentino Fábrica de Estampas, junto a un bonete plumario con máscara de cartón creado para esa fiesta en 2019 en la localidad de Emboscada por Pedro Claudelino Balbuena. Las obras textiles de Dina Mereles y de Sebastián Báez evocan la fauna y la flora autóctona, respectivamente, en una diversidad de lenguajes, técnicas y estilos. La dibujante Delfina Estrada aporta desde Buenos Aires un soplo de comic conteporáneo, poesía y nostalgia.

No podía faltar el ñandutí, el encaje tradicional que las tejedoras paraguayas adaptan de la técnica flamenca y española del encaje a bolillo. Se destaca en esa técnica una muy realista flor de mburucuyá, fechada en Itauguá en 2020, que María Luisa Villalba tejió y bordó en lienzo para desmontar y armar como objeto tridimensional. Impactan por su vivacidad las máscaras para diversos carnavales y festividades por diversos artistas: las de Areté, talladas en madera de samu’u por Manfredo Cruz (Comunidad Santa Teresita de Estigarribia), y las que Néstor Portillo (Compañía Rosado, Tobatí) talló en timbó para el día de San Baltasar, lo mismo que Prisciliano Candia desde la localidad de Altos. Al carnaval que se conoce por su nombre guaraní de Cambá Ra’Anga pertenece la figura del guaycuru, que Derlis Escobar pirograbó en timbó en Altos en 2016. Unas tallas que enternecen son la serie de “Besos” en timbó por José y Gabriel Escobar. Vale la pena ver completos los dos videos documentales: “El hombre que teje. La leyenda del ñandutí” (2016), con dirección de Armando Aquino e investigación por Gustavo González, y un viaje por el algodón, los relatos sobre espíritus y los ritos iniciáticos: “Mandjyu guasu reko” (Itajeguaka, 2017), por José Elieche, Sofía Espíndola, Leti Galeano y el grupo Suno.

Exponen además: Antonio y Roberto Arce, Salmi Balbuena, Ogwa Flores Balbuena, Alfonso Benítez, Celso Benítez, Luis Benítez, Olga Blinder, Bettina Brizuela, Leila Buffa, Camila Cadogan, Lucía Carizo, Hugo Cataldo, Comunidad Paĩ Tavyterã, Comunidad Angaité, Comunidad Nivacle de Cayin ô Clim, William Cristaldo, Silveria De German, Teresa de López , Josefina de Yash, José Elizeche, Jorge Enciso, Cornelia Espinola, Etacoro Ñacore, Severiana González Rojas, Julia Isídrez, Sixto Jara, Justoi Comunidad Ayoreo de Evetogue, Kambuchi Apo, Esteban Klassen, Ña Digna López Vda de Narvaja, Rafael Martínez, Modesto Gómez , Asque Eurides, Arsacia Monges, Jenaro Morales, Mujeres Nivache de Laguna Escalante, Carolina Noguera, Ediltrudis Noguera, Mercedes Noguera, Marcos Ortiz, Bienvenida Paéz Monges, Domingo Bautista Paéz, Rosa Palazón, Olga Pelliccetti, Osvaldo Pitoe, Josefina Pla, Néstor Portillo, Apolonio Portillo, Salustiano Portillo, Pueblo Ayoreo Totobiegosodes, Antonia Ramos, Inocencio Ríos, Marta Rodas, Fermina Rodríguez, Santos Rotela, Elodia Solano, Ana Thompson, Sandro Vera, María Luisa Villalba, Carolina Vinader, Virginia Yegros, Dolores Barbenza, María Bressanello, Sol Carranza Sieber y Victoria Volpini. Hasta el 25 de noviembre.

Publicación original en Página/12.

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