La ‘Lectora de cartas’ de Vermeer se prepara para su estreno mundial en Dresde

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La ‘Lectora de cartas’ de Vermeer, antes y después de la restauración. 

Concluye la restauración que ha descubierto un Cupido tapado por mano de otra persona, décadas después.

Por: Rosalía Sánchez.

Hace dos años ya que fue descubierto un Cupido oculto en el cuadro ‘Muchacha leyendo junto a la ventana’, de Johannes Vermeer (1632-1675). La Galería de Pinturas de los Maestros Antiguos de Dresde ha aprovechado este tiempo de pandemia para la restauración completa de la obra, ha sido retirada por completo la pintura que la recubría y ya está lista para su exposición, a partir del 10 de septiembre. Pero además se ha adentrado en una profunda investigación acerca de por qué el Cupido fue eliminado y qué motivos pudieron llevar a la modificación del cuadro. «Lo más probable es que alguien desease eliminar un desnudo, un elemento del que el pintor se sirvió en varias obras», apunta la jefa de conservadores del museo, Uta Neidhardt, «pero no tenemos la total seguridad».

Los hechos con constancia documental son que el cuadro fue adquirido en París en 1742, como parte de la colección de un príncipe francés para el príncipe elector de Sajonia Federico Augusto II y que llegó a Dresde ya sin el Cupido. Se conoció su existencia en 1979, gracias a una imagen de rayos X, aunque el hallazgo se daría a conocer bastante más tarde. La última investigación ha aportado algunos datos más. Los más modernos análisis de laboratorio confirmaron sin lugar a dudas que el dios del amor pintado en tonos marrones y ocres de la obra de Dresde fue ocultado por obra de otra persona, décadas después de la creación de la obra de Vermeer. Algunos elementos indican que el administrador de la colección francesa pudo tomar la decisión.

El cuadro será expuesto en su versión original en el marco de la muestra «Reflexiones sobre Johannes Vermeer» de las Colecciones Estatales de Arte de la capital del estado de Sajonia. El director del museo, Stephan Koja, ha presentado las 58 pinturas de pintores holandeses «de la más alta calidad» que componen la exposición y que han sido dispuestas para mostrar la forma en que Vermeer y otros pintores de su contexto utilizaban estos Cupidos.

‘Dama tocando el virginal de pie’, de Vermeer – National Gallery de Londres.

Casi un tercio de las obras expuestas son de Vermeer, uno de los pintores más importantes del siglo XVII, junto a Rembrandt y Frans Hals, y del que solo se conservan 35 pinturas. Dos de ellas se encuentran en la galería de Dresde: ‘La alcahueta’ (1656) y ‘Muchacha leyendo una carta’ (alrededor de 1657-1659). A estas se han sumado para la ocasión ocho préstamos, entre ellos ‘Muchacha de azul leyendo una carta’, ‘La lechera’ y ‘La callejuela”, del Rijksmuseum de Ámsterdam; ‘Dama tocando el virginal de pie’, de la National Gallery de Londres y ‘La tasadora de perlas’, que se encuentra en la Galería Nacional de Arte de Washington. En tres de estas obras también es posible ver un Cupido. «Vermeer empleó esta figura al menos cuatro veces como ‘imagen dentro de la imagen’», subraya Neidhardt.

Carácter amoroso

En la exposición también se informa acerca del cuidadoso proceso de restauración. La fina capa de pintura, cuyo grosor no llegaba a un milímetro, fue retirada con mucho cuidado con un escalpelo minúsculo y bajo un microscopio. El dios del amor, de pie, con arco, flechas y dos máscaras, cuyo tamaño es de alrededor de la mitad del de la muchacha con la carta en la mano, fue apareciendo en todo su esplendor, «dando a la obra el carácter amoroso que se propuso el pintor». Koja precisa que «no representa el deseo, sino la fidelidad y la sinceridad como esencia del verdadero amor».

Añade que el cuadro se encuentra al comienzo de una serie de pinturas «en las que personas individuales, en su mayoría mujeres, se detienen durante una actividad, descansan, reflexionan». Vermeer ha «encontrado su propio estilo, en el que aborda cuestiones básicas de la existencia humana. Hasta la recuperación de Cupido en el segundo plano, no podíamos entenderla como una imagen clave en su obra».

Y para completar esa comprensión es expuesta junto a obras que se relacionan precisamente con su temática: grabados, un libro emblema o una escultura de un Cupido, una alfombra histórica, una silla española, un plato chino y la parte superior de un vestido de mujer ilustran los objetos «que Vermeer deja que la luz toque a su manera inimitable».

La muestra ofrece además un recorrido digital en el que los visitantes pueden «aprender a ver» a Vermeer. «A menudo tienes la sensación de poder agarrar los objetos. Crea una perfecta ilusión de realidad».

De acuerdo con Neidhardt, pintar encima de los cuadros era relativamente frecuente en el siglo XVIII, así como añadir las firmas de los supuestos pintores a las obras, tratando de adjudicarlas a los más populares, como Rembrandt. «Otros cuadros de Vermeer también fueron parcialmente sobrepintados», añade, celebrando que «después de 270 años y siguiendo el deseo de Vermeer, la lectora de cartas ya no está sola, ha recuperado su rico colorido y se puede apreciar la obra de una forma completamente novedosa».

Publicación original en Diario ABC.

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