Japonismo, la influencia oriental en el Arte Europeo

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Katsushika Hokusai Japón, 1760-1849) “Paseantes en Otoño” xilografía.

Por: Lourdes Fané.
Licenciada en Historia de Arte por la Universidad de Barcelona.

El Japonismo es un término que describe la influencia del Arte japonés en muchas de las manifestaciones artísticas occidentales que imperaron a finales del Siglo XIX, y en especial en la pintura.

A mediados del Siglo XIX la Sociedad Nipona se abre al mundo e irrumpe en Occidente. Su arte empieza a conocerse a través de coleccionistas, tiendas especializadas de arte, Galerías y Exposiciones Universales.

Eran los años previos a la irrupción de las Vanguardias europeas, y el arte japonés impactó profundamente en los artistas que, fundamentalmente, trabajaron en París y también en Londres en el último tercio del Siglo XIX y los primeros años del XX.

Katsushika Hokusai Japón, 1760-1849) “Paseantes en Otoño” xilografía.

No podemos obviar que esta penetración e influencia del arte japonés vino a través de las estampas xilográficas Ukiyo-e, que habían sido tan apreciadas en Japón, no obstante, existía desde hacía muchos años en Europa un interés por todo lo exótico, y por otras manifestaciones artísticas menores como eran las artes decorativas y concretamente la Escuela RINPA, nacida en Japón a principios del Siglo XVII y que constituyó la más alta manifestación de la pintura decorativa en ese país, y cuya influencia también penetró en Occidente.

James Tissot (1836-1902) “Mujeres jóvenes a la moda inspeccionando un biombo japonés” 1869-70.

El gusto por las «Chinoiseries», es decir objetos decorativos orientales como: biombos, jarrones, objetos de porcelana, textiles, sedas, kimonos etc., venía siendo una tradición desde los Siglos XVII y XVIII. Los salones más nobles y refinados de Europa competían por los objetos más extravagantes llegados de Asia.

EL “JAPONISMO” IRRUMPE EN EL PANORAMA ARTÍSTICO

Pierre Bonnard (1867-1947), Paysage stylisé (Le Grand-Lemps) 1890.

En 1859 se firmó el Tratado Comercial que permitiría traer productos japoneses a Francia. La apertura de Japón hacía Occidente no hizo más que sumarse a este gusto por lo exótico, y las «Japaniseries» cautivaron a la sociedad europea.

A partir de ese momento todo lo que provenía de Japón resultaría altamente atractivo, un país del que apenas se tenía conocimiento. No obstante, el Japonismo empezaba a irrumpir en la cultura Occidental.

Pocos años más tarde, el coleccionista Samuel Bing (Hamburgo,1839-1905) abriría en París una Galería de Arte , «L’Art Nouveau» (1895), que sería uno de los puntos neurálgicos de la vida artística parisina y donde podían adquirirse las estampas japonesas que Bing había traído de sus viajes a Oriente. Van Gogh, Bonnard, Rodin y Manet se encontraban entre sus clientes.

Los artistas activos en aquel momento tuvieron acceso al arte japonés a través de las estampas Ukiyo-e. seducidos por un género que, paradójicamente, ya estaba en total decadencia en Japón, por considerarse banal, frívolo e impersonal.

CLAUDE MONET “ESTANQUE CON NENUFARES. ARMONIA EN VERDE” (1899).Museo de Orsay. ParÌs.

Otro de los primeros artistas que dio a conocer en París estas estampas fue el pintor y grabador Felix Bracquemond que las mostraría a artistas tan renombrados como Manet, Degas, Whistler o Monet.

El Japonismo sería una revelación para estos y otros muchos artistas que habían sido entrenados para representar el mundo que les rodeaba de una única forma. Sin embargo, una nueva forma de ver e interpretar lo que veían se abría ante ellos.

Paul Gauguin (848-1903) “Paysage aux deux Bretonnes” 1889.

El arte japonés utilizaba el color de forma plana y vibrante, en ocasiones se delineaban en negro los contornos de las formas, la perspectiva no preocupaba a los artistas japoneses, no había sombras, los dibujos eran nítidos y sintéticos, y los encuadres estaban descentrados, algo que generaba movimiento y espontaneidad.

La Naturaleza, escenas cotidiana, la fugacidad de la vida, el florecimiento de las flores y otros temas centraban las composiciones de las estampas japonesas.

Algunos de los artistas mas afamados, estadounidenses y europeos se inspirarían en el arte y la cultura japonesas para crear obras de singular belleza.

EL JAPONISMO EN VAN GOGH

Vincent Van Gogh “Retrato de Père Tanguy” 1887.

“De alguna forma, todo mi trabajo se funda en el arte japonés” (1885).

Estas fueron las palabras de Vicent van Gogh, un artista que se vio profundamente impresionado por el arte japonés y sus estampas, de las que se dice llegó a coleccionar más de 600.

Hiroshige, Kuniyoshi, Kunisada o Keisai Eisen, fueron sus fuentes de inspiración más importantes y sus estampas colgaban de las paredes de su estudio de Arlés. A través de ellas aprendió una nueva forma de ver el mundo.

Los efectos espaciales inusuales, las composiciones poco habituales, las extensiones de colores fuertes, los temas cotidianos o la atención que los artistas japoneses prestaban a los detalles de la Naturaleza, fueron los aspectos que más atrajeron a Van Gogh de ese arte exótico tan lejano.

Katsushika Hokusai “Fuji Rojo” 1826.

La Naturaleza como punto de partida hacia un arte más moderno y primitivo a la vez, un arte que conectara más con el espectador. Esas eran las expectativas de Van Gogh.

En sus cartas a Theo escribía en Julio de 1888:

“El arte japonés es algo así como los primitivos, como los griegos, como nuestros antiguos holandeses, Rembrandt, Hals…”

Utagawa Hiroshige “El Jardín de los ciruelos” 1857.

Las estampas japonesas formaron parte importante de la vida de Van Gogh en especial de su etapa en Arlés, y hablaba de ellas constantemente en las cartas que dirigía a su hermano Theo. En el retrato a Père Tanguy, hecho en su estudio, aparecen de forma intencionada gran cantidad de estampas que decoraban las paredes de la habitación.

Pero Van Gogh llegó incluso a organizar pequeñas exposiciones de estampas Ukiyo-e en algún café y restaurante de Paris, lo que da a entender el impacto que le causaron.

Muchas de sus obras absorbieron su influencia, Van Gogh aprendió a mirar el mundo con «un ojo más japonés» al igual que muchos otros artistas coetáneos.

Vincent Van Gogh “Almendro en flor” 1890.

Katsushika Hokusai “lirios” 1832.

Vincent Van Gogh “Lirios” 1889.

LA MIRADA A JAPÓN DE OTROS ARTISTAS

Para los artistas occidentales la obra era concebida como una ventana que se abría a un espacio al que el espectador se asomaba, sin embargo para los artistas japoneses no había un único punto de vista, sino que picados, perspectivas a vista de pájaro, diagonales y puntos de vista sorprendentes eran el panorama que reflejaban en sus obras, en especial las de Hiroshige.

Degas y Manet se inspiraron en este autor, planteando algunas de sus obras desde ángulos poco habituales.

Edgar Degas (1834-1917) “Esperando” 1880 (pastel sobre papel).

Otro de los artistas al que más se le ha relacionado con el «japonismo» fue Pierre Bonnard (1867-1947), por ser el que probablemente mejor asimiló la experiencia del arte japonés, es especial la ausencia de perspectiva, obras sin profundidad y con un estilo profundamente decorativo.

Pierre Bonnard “La cosecha de manzanas”.

La influencia del arte japonés traspasó el continente europeo y llegó a Estados Unidos, siendo James McNeill Whistler (Estados Unidos, 1834-1903) uno de sus principales seguidores.

Whistler, como muchos otros, utilizó en sus obras los objetos orientales y vistió a sus modelos a la manera de las mujeres japonesas, pero también experimentó con los recursos de la ausencia de perspectiva, como lo hacían los artistas europeos. ( Es el caso de la obra «Variations in Flesh Colour and Green—The Balcony» en la que se observa a la chica asomada al balcón que está en el mismo plano que la mujer recostada)

Para terminar, me gustaría incidir en que la penetración del «Japonismo» no afectó únicamente en el arte de la pintura, sino que se expandió e inspiró a artistas de otras disciplinas, especialmente en las artes decorativas: el vidrio, tejidos, joyería, cerámica..

Este es el caso del artista francés Émile Gallé (1846-1904) en el que algunas de sus obras en vidrio reflejan la inspiración del arte venido de Oriente.

Émile Gallé “Vaso con paisaje” (1869-70).

William Merritt Chase (New York 1849-1916) “The Blue Kimono” (1888).

André Derain “Madame Matisse au Kimono” (1905).

Publicación original en Manifiesto de Arte.

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