La Odisea contada por los pintores

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Ulises salvado por la ninfa Leucótea, pintura al fresco, 1549-1554, Pellegrino Tibaldi, Bolonia, Palazzo Poggi. 

Ulises (Odiseo)

Mítico héroe griego, Ulises (Odiseo en la mitología griega), hijo de Laertes y Anticlea, fue uno de los príncipes que participaron en la expedición griega contra Troya. Rey de Ítaca, estaba casado con Penélope y tenía un hijo, Telémaco que le esperaban en la isla de la que llevaba ausente diez años. Al acabar la guerra y deseando volver con los suyos, tuvo que sortear toda clase de aventuras hasta que los dioses decidieran su vuelta a la patria. Después de haber sido retenido durante siete años en la isla de Ogigia por la ninfa Calipso, pudo partir finalmente a bordo de una balsa improvisada. Arrojado por una tempestad en la tierra de los Feacios, la hija del rey Alcinoo, Nausícaa, lo encontró en la playa y lo llevó a palacio, donde el rey lo recibió generosamente. Durante un banquete el héroe reveló su identidad, contando las numerosas aventuras que había vivido: recordó el encuentro con los cíclopes, la llegada al país de los lotófagos, la aventura de Polifemo, el encuentro con Eolo y la fuga de la tierra de los lestrigones, gigantes que se alimentaban de carne humana. Desde allí Ulises arribó a la isla de la maga Circe; luego visitó el reino de los muertos y, de vuelta al mar, escuchó a las sirenas y se batió con el terrible monstruo Escila; Llegó después a la isla del Sol donde profanan las vacas consagradas al dios y, por fin, después de nueve días de naufragio, desembarcó solo en la isla de Calipso. Alcinoo, conmovido por el relato de Ulises, le entregó una nave para volver a Ítaca. Llegado a su patria, el héroe decidió presentarse bajo nombre falso y disfrazado de mendigo en el palacio ocupado por los pretendientes de su mujer, a los que matará. Los artistas describen las aventuras de Ulises inspirándose en la Odisea. Los pintores renacentistas suelen representar la historia del héroe en los ciclos de frescos que adornan algunas residencias nobiliarias.

Ulises salvado por la ninfa Leucótea, pintura al fresco, 1549-1554, Pellegrino Tibaldi, Bolonia, Palazzo Poggi. Cuando Ulises abandona la isla de Calipso en una balsa se encuentra con Neptuno, quien por haber cegado al cíclope Polifemo lo castiga levantando una tempestad. El héroe es salvado gracias a la intervención de una diosa marina Leucótea, que le presta su velo para que pueda cruzar las olas de manera segura y poder llegar hasta la costa de los Feacios.

El linaje de Odiseo varía según las fuentes. En las epopeyas homéricas, La Ilíada y especialmente en La Odisea, donde desempeña el papel principal, es hijo de Laertes, un argonauta, pero otra tradición lo convierte en un bastardo de Sísifo, el «muy astuto» rey de Corinto, de quien Ulises llamado «el hombre de los mil recursos» habría sacado su ingenio. El hecho es que su odisea, que comenzó después de la caída de Troya, da testimonio de recursos inagotables de inteligencia y voluntad, lo que le permitió triunfar sobre tan terribles pruebas durante su periplo.

Atenea transformando a Ulises en mendigo, c. 1765, Giuseppe Bottani, Pavía, Musei Civici del Castello Visconteo. Ulises es transformado en mendigo por Minerva (Atenea en griego) para impedir ser reconocido cuando llega a Ítaca.

Ulises es reconocido por Euriclea, 1849, Gustave Boulanger, París, École Nationale Superieure des Beaux-Arts. Euriclea, nodriza de Ulises, lo reconoce por la cicatriz en su pierna, una herida que ella misma le curó cuando era pequeño. La divinidad armada es Minerva, protectora de Ulises. La mujer que hila es Penélope.

Penélope

Legendaria esposa de Ulises y madre de Telémaco, Penélope es considerada generalmente hija de Icario y Peribea. Cuando pasados seis años desde la terminación del conflicto troyano, mientras Ulises es retenido en la isla de Ogigia por Calipso, llegan a Ítaca, la patria del héroe, los príncipes de las islas vecinas, los cuales, convencidos de que Ulises ha muerto, intentan convencer a Penélope para que se case con uno de ellos. La astuta reina, fiel a la memoria del marido, responde a los pretendientes que decidirá con quien casarse únicamente después de haber acabado de tejer la gran tela fúnebre destinada a Laertes, padre de Ulises, pero durante la noche deshace lo que ha hilado durante el día. El engaño, prolongado durante tres años, es descubierto y los príncipes ordenan a la reina que se pronuncia definitivamente. Penélope consiente, e inspirada por Minerva, finalmente promete su mano a quien pueda doblar el arco de Ulises y disparar una flecha a través de las anillas de doce hachas alineadas. Nadie lo consigue, cuando un mendigo de pasaje pide probar suerte. Entre mofas de los contendientes que finalmente asombrados, verán como Ulises realiza la hazaña, revelando que es el esposo de Penélope y ha llegado a Ítaca para recuperar su reino. Con la ayuda de Telémaco y del anciano Eumeo mata a los pretendientes.

Penélope y los pretendientes, c. 1509, Pinturicchio, Londres, National Gallery. Ulises entra en la habitación de Penélope una vez descubierto el engaño de la tela. El arco y las flechas que cuelgan de la pared son las de Ulises.

Ulises en Ítaca, el juego del arco, finales del siglo XVI, Francesco Primaticcio, Castillo de Fontainebleau. Penélope se declara dispuesta a casarse con aquel de los pretendientes que consiga tensar el arco de Ulises y disparar una flecha a través de doce aros colocados en fila. Primaticcio, un pintor venido de Italia para decorar al fresco el castillo de Fontainebleau, representa el momento en que Ulises se dispone a disparar la flecha que pasará entre los anillos, bajo la mirada incrédula de los pretendientes.

Ulises y Telémaco matando a los pretendientes de Penélope, 1812, Thomas Degeorge, Clermont-Ferrand, Musée d’art Roger Quilliot

Ulises y Penélope, c. 1550, Primaticcio, Toledo – Ohio, Museum of Art

El cíclope Polifemo

Polifemo es el mítico gigante con un solo ojo. Después de la guerra de Troya y durante su viaje de vuelta a Ítaca, Ulises abordó en la isla de los cíclopes y quiso descansar junto a algunos compañeros en la gruta donde habitaba el cíclope. Al atardecer, el gigante vuelve de pastorear y, al ver a los extranjeros, les pregunta quienes son y de dónde vienen. Luego, faltando a las leyes sagradas de la hospitalidad, devora a dos compañeros de Ulises. A la mañana siguiente hace lo mismo y, después de haber encerrado en el propio antro a los extranjeros, vuelve al pastoreo. Entretanto Ulises descubre en el interior de la cueva un gran tronco de olivo y, junto a sus compañeros, lo recorta y afila la punta en el fuego. Por la tarde el cíclope vuelve y nuevamente coge a dos hombres y los devora. Entonces el rey de Ítaca ofrece al gigante el vino que ha traído consigo. Polifemo, bebe hasta embriagarse, cayendo en un sueño profundo. Entonces el héroe coge el tronco y lo introduce en el ojo del monstruo. A la mañana siguiente logra escapar junto a sus compañeros bajo la lana espesa de las ovejas que salen para pastar.

El cíclope, c. 1898-1900, Odilon Redon, Otterlo, Museo Kröller-Müller

Ulises ciega a Polifemo, c. 1551, Pellegrino Tibaldi, Bolonia, Palazzo Poggi. Para escapar del cíclope antropófago y vengar a sus compañeros, Ulises le cegó su único ojo.

La maga Circe

Hija del Sol y de Perse según Homero, a Circe se la recuerda por sus artes mágicas, especialmente el poder de transformar a los hombres en animales. Huyendo de la tierra de los Lestrigones, Ulises y sus compañeros llegan a la isla Eea, donde se encuentra la morada de la maga. El rey de Ítaca envía a algunos de los suyos, mandados por Euríloco, a explorar los alrededores. A medida que se acercaban a la morada de Circe, los hombres se sorprenden al ver a lobos y leones que vienen a lamerles las manos, sin siquiera poder imaginar que eran marineros embrujados. A su llegada, Circe les invita a entrar, los acomoda, ofreciéndoles comida y bebida, y, apenas han acabado de beber, los transforma en animales, tocándoles con su varita mágica en la cabeza. Euríloco, que había permanecido escondido, vuelve junto a Ulises y le cuenta lo sucedido. Entonces el rey de Ítaca decide ir en busca de Circe y enfrentarse a ella. Había casi llegado al palacio cuando Mercurio se le aparece y le entrega una hierba benéfica, que lo hacía insensible a los encantamientos de la maga. Llegado junto a Circe, Ulises consigue dominarla y la convence para que devuelva a sus compañeros la forma humana.

La maga Circe, c. 1650, El Grechetto, Milán, Museo Poldi Pezzoli. Circe sostiene la varita que le permite convertir a los hombres en animales. El cáliz se refiere a las pociones mágicas de Circe. Los animales que rodean a la maga son los hombres que llegaron por casualidad a su palacio y fueron transformados por ella.

Ulises y Circe, c. 1630-1635, Jacob Jordaens, Basilea, Kunstmuseum. Circe intenta convertir a Ulises en un cerdo, como lo hizo con sus compañeros. El héroe, insensible a la magia de Circe, saca la espada para obligarla a dar forma humana a sus compañeros.

La ninfa Calipso

La ninfa Calipso era hija de Atlante (una divinidad del mar) y vivía en la isla de Ogigia, que se encontraba, según Homero, donde estaba el ombligo del mar. Naufragado durante su odisea, y único superviviente de la tripulación que comandaba desde Troya, Ulises llegó a la isla después de naufragar y vagar durante nueve días en medio de una tempestad. Calipso lo acogió en su morada y enseguida se enamoró de él. La ninfa deseaba que el rey de Ítaca se casara con ella y se quedara a vivir para siempre en la isla, pero Ulises no lograba olvidar ni la suya propia, su reino, ni a su esposa. Ni siquiera le convenció la promesa de inmortalidad. Durante siete años el héroe griego vivió en la isla durmiendo de noche con Calipso y consumiéndose durante el día con la nostalgia del recuerdo. Finalmente Júpiter envió a Mercurio para que mandara a la ninfa que dejara marchar al amado, diciéndole que el destino del héroe no era permanecer con ella, sino volver a su patria. A regañadientes, la ninfa se resignó a la voluntad de los dioses y procuró a Ulises los medios para construir una balsa y hacer que un viento favorable acompañara la partida del héroe.

Ulises y Calipso, 1616, Hendrik van Balen, Viena, Gemäldegalerie

Ogigia, es una isla generalmente identificada con Gozo, en las cercanías de Malta. Calipso («la que se esconde» o «la que está escondida» en griego) no podía creer en su suerte cuando vio al apuesto guerrero naufragar en su isla. Ella lo auxilió, se enamoró de él prometiéndole la eterna juventud si permanecía con ella para siempre. Al principio, Ulises sucumbió a los encantos de la ninfa quien le dio dos hijos gemelos, Nausítoo, Nausínoo. Pero, a medida que el tiempo transcurría, la belleza paradisíaca de la isla no podía impedir que Odiseo se hundiera cada vez más en la melancolía. El héroe se sentía prisionero y pasaba sus días contemplando el mar con nostalgia.

Ulises y Calipso, 1883, Arnold Böcklin, Basilea, Kunstmuseum

El mito cuenta que la morada de Calipso era una cueva paradisíaca mecida por el canto de los pájaros, el murmullo de los arroyos, el olor de la vegetación y en la que un fuego que no se apagaba exhalaba aromas de cedro y tomillo. Los dos amantes vivieron felices en la cueva encantada, hasta que Ulises quiso volver a Ítaca y reunirse con su esposa Penélope y su hijo Telémaco.

Paisaje fantástico con la morada de Ulises y Calipso, c. 1625, Jan Brueghel el Viejo, Londres, Colección privada

Bibliografía

Hamilton, Edith. La Mythologie, ses dieux, ses héros, ses légendes. Marabout, 1997.
Lefèvre, Thierry. 13 histoires pour découvrir les amours des dieux. Somogy, 1998.
Bertherat, Marie. Les Mythes racontés par les peintres. Bayard jeunesse, 2000.
Impelluso, Lucia. Dieux et héros de l’Antiquité. Éditions Hazan, Paris, 2001.
Denizeau, Gérard. La mythologie expliquée par la peinture. Larousse. 2017.

Publicación original en Aparences.

 

 

 

 

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