Los orígenes del mercado del arte

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Gabinete de curiosidades (Finales del Renacimiento)
Gabinete de curiosidades (Finales del Renacimiento)

Los objetos artísticos siempre han reclamado el interés del hombre, pero el Mercado del Arte tal y como lo entendemos en la actualidad es un fenómeno relativamente reciente.

Así pues, ¿cuál es el origen de esta manera de entender el arte como objeto propio de mercadeo? Todo tiene un inicio, en el que por alguna razón se origina un cambio y esta manera de entender el Arte también lo tuvo.

El Renacimiento

Probablemente el Mercado del Arte surgió por la aparición del un nuevo perfil de humanista que le fue vital. Me refiero al Coleccionista, el amante de acumular objetos valiosos y artísticos sin entrar en el motivo que origina ese interés, ya que ese sería objeto de otro artículo.

No se tiene constancia de que en la Antigüedad y en la Edad Media existieran colecciones de arte como tal, por supuesto la Iglesia, Reyes y nobles atesoraban multitud de objetos de culto y lujo, procedentes de obsequios y también de saqueos, pero no podemos entenderlos como colecciones de arte propiamente.

El sentido de la Vista

«El sentido de la vista» Jan Brueghel el Viejo y Peter Paul Rubens (1617)

No será hasta el Renacimiento cuando surge una nueva manera de relacionarse con el objeto artístico, ya que éste entra en el ámbito de la propiedad privada y empieza ha ser visto como un objeto de exhibición. El coleccionista como tal será un personaje que se siente atraído por objetos raros, antiguos, exóticos y extraños.

Los avances científicos y tecnológicos que empezaron a tener auge en el Renacimiento, hicieron que el hombre se interese por objetos que tenían que ver con la Ciencia, la óptica o la tecnología. A su vez, el Descubrimiento del Nuevo Mundo y el resurgimiento de un tipo de hombre más erudito, dio lugar a hombres que se interesaban por acumular todo tipo de objetos relacionados con estos ámbitos, y el objeto artístico también fue uno de ellos.

Los «Gabinetes de Curiosidades».

Una vez sentadas las bases del coleccionismo en el Renacimiento, fue en el siglo XVI y como consecuencia de ese interés humanístico, que surgieron entorno a las clases nobles los “gabinetes de curiosidades”, también llamados en Centroeuropa las “Wunderkammer”. El afán de acumular objetos de todo tipo dio lugar a habitaciones donde se almacenaban estos objetos y se convirtieron en auténticos museos de maravillas. Junto a un cuadro de Durero podía encontrarse una momia, un instrumento musical extraño, o una colección de cucharillas de diversas procedencias.

David Teniers el joven

«El Archiduque Leopold Wilhelm en su galeria de Bruselas» David Teniers el joven (1610)

A mediados del siglo XVI Europa estaba asestada de gabinetes de colecciones. Los Paises Bajos, Francia, Alemania, Austria, Suiza e Italia eran los países con más coleccionistas, tan sólo en Amsterdam se llegaron a contabilizar 100 gabinetes privados.

Núcleos comerciales como Holanda o Venecia fomentaron el intercambio de objetos raros y preciosos. Hombres ricos venidos de toda Europa se lanzaron a la búsqueda de estos objetos, principalmente nobles y grandes burgueses.

El crecimiento económico de la Burguesía en Europa.

Unos años más tarde, entrados en el siglo XVII, estos Gabinetes entrarían en desuso, probablemente por la confusión que la gran cantidad de objetos de diferente tipología podían causar a aquellos que se acercaban con gran curiosidad a contemplar esas rarezas.

El alzamiento económico que la burguesía europea alcanzó en el siglo XVII, hizo que una nueva elite surgiera, formada por banqueros, abogados, comerciantes y funcionarios que vieron en el arte una nueva forma de exhibir su nuevo estatus social. Algo que anteriormente sólo había estado en manos de la nobleza.

Jan Brueghel

«Cesta de flores» Jan Brueghel el Joven (ca.1625) óleo sobre madera (47×68,3cm.)

Los hogares se vistieron de objetos bellos, mobiliario, tapices, cristal y obras de arte, demostrando el nuevo estatus adquirido de esta clase burguesa. Comenzaron a ser requeridos los servicios de los artistas, a los que se encargaran obras de todo tipo, principalmente retratos, bodegones, naturalezas muertas o escenas de interiores. Unas obras de carácter doméstico con escenas cotidianas que denotaban estatus y poder adquisitivo, y cuya principal finalidad era ensalzar a los propietarios de la vivienda.

Ello tuvo un auge especial en la zona del Norte de Europa, Holanda y Flandes a la cabeza, donde las obras de pequeño formato llenaron las paredes de los hogares de esta nueva clase floreciente. Fue el momento de artistas como Johannes Vermeer de Delft (1632-1675), o Jan Brueghel “El Joven” (Bruselas 1601-1678), que vieron como crecían los encargos.

Johannes Vermeer

«Dama bebiendo con caballero» Johannes Vermeer (1658-1660)

El incipiente Mercado del Arte.

En poco tiempo los cuadros empezaron a formar parte del patrimonio de los nuevos burgueses, y como tal eran comprados o vendidos en caso de necesidad, ya que se pagaban grandes cantidades de dinero por ciertas obras.

Nacía así el incipiente Mercado del Arte, en el que ya no únicamente los protagonistas eran el cliente y el artista, sino que multitud de intermediarios empezaban a hacer acto de presencia, abogados, tasadores, impresores y otros vieron en este sector una importante entrada de dinero. No obstante, la principal figura fue la de Marchante de Arte, personaje que se encargaba de dinamizar el comercio de arte y conseguir un gran interés por las obras de ciertos artistas, alzándose así los precios de sus pinturas debido al gran incremento de demanda que se producía en poco tiempo.

Christie’s Londres 1808

El siguiente paso fue la aparición de determinados eventos como ferias y subastas públicas de arte. El país pionero en esta modalidad de venta de arte fue Gran Bretaña donde ya en el 1666 encontramos la primera casa de Subastas en Londres llamada “Spink”. Entrados en el siglo XVIII el Mercado del Arte ya era totalmente sólido y organizado, y se habían establecido las primeras leyes que lo regulaban para evitar copias y falsificaciones. El artista prácticamente se encontraba recluido en su taller produciendo obras y sin apenas intervenir en la venta de ellas. Un Mercado muy lucrativo para muchos acababa de iniciar su aparición y llegaría hasta nuestros días tal y como lo conocemos.


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