Mi vida, Oskar Kokoschka

0
314
Oskar Kokoschka
Oskar Kokoschka

Estoy con el Sr. Kokoschka en su casa de Villeneuve, a orillas del lago Leman. Es una tarde de finales de junio. Hace unas semanas le pedí una cita para hablar de su libro de memorias y él aceptó con la condición de que la entrevista fuese breve y se celebrase aquí, en el lugar donde vivió sus últimos años. Ha llegado por fin el momento.

Tuve que dictar la mayor parte del texto. Al principio no me importó sentarme unas horas cada día delante de la máquina, pero más tarde empezó a fallarme la vista incluso con gafas y preferí recurrir a los servicios de una secretaria. Sea como fuere, estoy satisfecho del resultado. Creo que dije todo lo que quería decir.

Muchos pintores han escrito sobre sus vidas en forma de autobiografía. Qué era lo relevante para usted?

No me interesaban las anécdotas. Ni siquiera los hechos por sí mismos. Quería hablar de arte. Quería recordar a los lectores la importancia de mirar. Ya lo había intentado en otras épocas, en mis talleres sobre la mirada, pero ahora necesitaba insistir otra vez. Por eso, las páginas que más me gustan son aquellas donde expongo mis conclusiones, las enseñanzas que extraje del oficio de pintor. La forma de ver las cosas, los límites de la abstracción, lo esencial de cualquier retrato.

Hay cierta dispersión en el libro. Al principio, el lector espera una narración cronológica, ordenada, y se encuentra con saltos en su desarrollo que le despistan un poco.

No soy novelista. Y en todo caso, las novelas modernas se caracterizan precisamente por la fragmentariedad, por el desorden, por la confusión de espacio y tiempo. En ese sentido, no creo que mi relato traicione ninguna pauta literaria. Puede que también haya habido cierta impaciencia por mi parte. Me refiero a que yo estaba ansioso por dejar atrás los acontecimientos y llegar enseguida a lo otro. A lo artístico. A lo estético. A lo que queda más allá de lo biográfico.

Sí, usted pasa muy deprisa por episodios como su relación sentimental con Alma Mahler o su colaboración con otros pintores como Gustav Klimt.

Quizá porque, aunque hubiesentranscurrido muchos años, todavía me afectaba recordar ciertas cosas. O porque, no siendo narrador, me costaba escribir sobre ellas. Seguramente generaban en mí cierta incapacidad comunicativa. En el caso de Alma, creo que sería más acertado dejar el asunto, el amor que sentí hacia esa mujer, en manos de un autor de ficción. De ese modo se entendería mucho mejor.

Antes ha mencionado los retratos. Sin duda, su mayor aportación a la pintura. Me gusta cómo explica su gestación en el libro, el esfuerzo que había detrás de cada uno de esos trabajos.

Y es que para mí eran además una manera de conocer a los seres humanos. Cada encargo suponía una nueva ocasión. Yo les decía cuál era mi método, lo que necesitaba para poder pintarles. Les decía que tenía que observarles durante un tiempo, verles inmersos en su rutina, en su actividad de todos los días. Entonces ellos, ilusionados por la futura obra, me abrían las puertas de su casa. Así ocurrió con Konrad Adenauer, conKarl Kraus, con madame Reuthery con muchos otros. Sucedió que me dieron todas las facilidades para acceder a su corazón y al final yo conseguí entrar en su alma.

Está anocheciendo en el lago. El Sr. Kokoschka se calla y mira hacia la orilla, hacia las olas que rompen en las piedras. Yo supongo que le interesa esa luz. La que aún llega desde el oeste. Antes de que se canse y decida poner fin a la conversación, le pregunto si se olvidó de algo en el libro. Si habría querido incluir algún capítulo más en él.

En una autobiografía nunca se cuenta todo. No se trata de eso. No lo desea el autor ni creo que lo espere el lector. Éste sabe que hay otras vivencias, otras personas, otras alegrías y tristezas más allá de las narradas. Sin embargo, cuando pienso en Mi vida, me doy cuenta de que debí añadir una cosa. O quizá describirla mejor. Sí, la expresión de los soldados rusos muriendo en los bosques durante la guerra.

Oskar Kokoschka
Oskar Kokoschka

Fuente: https://www.diariodenavarra.es/noticias/blogs/estacion-libros/2017/03/03/mi-vida-oskar-kokoschka-642247-3352.html

Dejar respuesta