Andy Warhol, la Estrella del arte pop

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Andy Warhol,ícono del Pop Art. Tomado de internet
Andy Warhol,ícono del Pop Art. Tomado de internet

Ennio Mena

La niñez de Andrew Warhola (nacido el 6 de agosto de 1928 en Pittsburgh, Pennsylvania) transcurrió durante la Gran Depresión económica de Estados Unidos. Sin embargo, sus padres (los emigrantes checoslovacos Andrej y Julia) sacaron adelante tanto al pequeño Andy como a sus hijos mayores: Paul y John, nacidos en 1922 y 1925, respectivamente. El padre era albañil, mientras la madre manufacturaba flores de hojalata con papel de colores y pintaba huevos de Pascua. Además, luchona, se contrataba a medio tiempo para asear casas ajenas.

Tras rentar pequeños departamentos, los esposos Warhola adquirieron su propia casa, la que proporcionó a los hijos mayor espacio para jugar y mejor barrio para convivir. Como regalo de su octavo cumpleaños, Andrew recibió un proyector de cine. En las paredes de su casa veía docenas de caricaturas, a la vez que inventaba sombras chinescas al utilizar todo objeto a su alcance.

Cuando el padre compró una camarita fotográfica, Andy se la apropió y se volvió el fotógrafo de la familia. Al enfermar del mal de San Vito, pasó dos divertidos meses en cama: dibujó, recortó fotografías de estrellas de cine, vio cuanto nuevo rollo de películas de ocho milímetros estaba en el mercado. Jamás se quejó de aburrimiento.

Después de sanar, los padres lo inscribieron en las clases gratuitas de arte del Carnegie Institute of Technology. De 1937 a 1941 fueron contados los sábados que no acudió a una clase.

Nace Andy Warhol

En 1942, alrededor de los 14 años de edad, nuestro personaje firmó un cuadro con el nombre de Andy Warhol: fue el retrato de su amigo preferido, Nik Kish. Ese mismo año murió su padre. Julia se hizo cargo de la familia, aunque los hermanos mayores vendían frutas y verduras por las calles de la ciudad.

Al terminar la high school, Andy pensó en ser maestro, pero pronto cambió de idea y se inscribió en el Carnegie para estudiar una carrera artística. En 1949, tan pronto obtuvo la licenciatura en Bellas Artes y Diseño Pictórico, se trasladó a Nueva York. En septiembre de ese año (o sea, hace 50 años), la revista Glamour publico el artículo What is success? (¿Qué es el éxito?), ilustrado por Andy Warhol. Fue su primer trabajo profesional. Principiaba con el pie derecho.

A partir de allí jamás pasó penurias económicas. En apenas cinco años su situación laboral fue tan boyante que contrató asistentes (su madre incluida) para dar cumplimiento a los innumerables encargos publicitarios, gráficos y editoríales que le hacían. Creó incluso una empresa: en un momento determinado, los ingresos de ésta fueron tan cuantiosos que la oficina del Tesoro estadunidense realizó una auditoría anual a todas las actividades de Andy para evitar la tentación de que evadiera al fisco.

La publicidad, su negocio; el arte, su diversión

El principal cliente publicitario de Andy Warhol fue… el propio Andy Warhol. Ganó cuantos premios y medallas otorgaban el Club de Directores de Arte y el Instituto Americano de Artes Gráficas. Su primer golpe maestro fue la exposición «Cincuenta dibujos basados en los escritos de Truman Capote», porque obligó al veleidoso autor de A sangre fría a concurrir, en junio de 1952, a una galería neoyorquina desconocida, la Hugo Gallery. Por supuesto, los periódicos mencionaron al joven artista. Nunca le falló la táctica de invitar a gente famosa a sus exposiciones. Años después comentó:

–Aquella muestra fue como todas las demás. La crítica fue mala (mis críticas siempre lo han sido), pero las crónicas de la fiesta fueron sensacionales.

Sus originales anuncios publicitarios de zapatos; la impresión de tarjetas navideñas de venta exclusiva en Tifany; las subastas informales en el café Serendipity, donde acudía medio mundo de la moda y el diseño neoyorquinos; los vistosos retratos en fotoserigrafía de Marilyn Monroe, Elvis Presley, Jacqueline Kennedy y otros personajes conocidos; sus pinturas de crímenes y desastres inspiradas en la nota roja del New York Mirror… contribuyeron para que en 1962 el nombre de Andy Warhol se volviera internacional.

Warhol y Basquiat. Tomado de internet
Warhol y Basquiat. Tomado de internet

De artista pop a cineasta underground

En la famosísima Ferus Gallery de Los Angeles, California, Warhol presentó 32 lienzos de tamaño idéntico al de las latas de sopa Campbell’s. El número de cuadros correspondió al de los «sabores» ofrecidos por la firma alimenticia. El millonario Irving Blum pagó por la colección el equivalente a docenas de contenedores de ese alimento «verdaderamente democrático». Las paradojas del arte pop… Lo mismo pasó con sus botellas de Coca Cola. Más impresionantes fueron sus modelos de silla eléctrica. Juguetonas resultaron sus exposiciones Cow, en la que cubrió la sala de una galería con cientos de metros de papel tapiz con una vaca estampada, y «Nubes de Plata», formadas cada cual con una película de plástico metalizada e inflada con helio…

Andy Warhol. Tomado de internet
Andy Warhol. Tomado de internet

Innovador siempre, Andy inició un nuevo camino, sin abandonar ninguno de los ya andados. En 1963 compró su primera cámara de cine. Entre bromas y veras, filmó el corte de pelo a un amigo; una visita al Empire State, el edificio más alto de Nueva York en aquellos años; a un conocido mientras dormía y a otro en el momento de comer… Estos documentales fueron tan del agrado de los aficionados al cine casero que transformaron al artista en el director y productor de nada menos que 20 películas de cine independiente. Entre éstas sobresalen, entre otras: Chelsea Girls, inspirada en el trajín del Hotel Chelsea, de Nueva York, y llamada por algunos críticos «La Ilíada del underground»: Imitation of Christ, Loves of ondine y The nude restaurante. Merece mención especial **** (Four stars), filme que dura 25 horas y que requiere dos proyectores para generar una imagen superpuesta.

La meteórica trayectoria cinematográfica de Warhol se detuvo un rato, el 3 de junio de 1968, cuando Valeríe Solanas, protagonista de la cinta de Warhol I, an man y presidenta de la Sociedad para Despedazar Hombres (SCUM, por sus siglas en inglés), le disparó varios balazos y lo dejó mal herido.

Como sucedió cuando enfermó del mal de San Vito, la recuperación permitió al artista buscarse nuevos entretenimientos. Durante la convalecencia ideó los «retratos de celebridades». Una fotografía tomada con cámara Polaroid era sometida a una «cirugía plástica» gracias a las ampliaciones serigráficas, para que el personaje luciera su mejor semblante. El multimillonario Nelson Rockefeller y su esposa Happy, Mick Jagger, Liza Minnelli… encabezaron la colección.

En el otoño de 1969 apareció la revista Interview, un nuevo giro de los negocios de Warhol. Además de ganar millares de lectores, le permitió publicar las grabaciones de todo lo que acontecía a su alrededor y, sobre todo, en su taller, llamado Factory.

The Factory Andy Warhol. Tomado de internet
The Factory Andy Warhol. Tomado de internet

Durante la década de los años setenta, la fama de Warhol se esparció: su Rain Machino (una fuente que regaba flores en tercera dimensión) fue la atracción del Pabellón de Estados Unidos en la Expo 70 de Osaka, Japón, Erapezó su incursión en las grabaciones en vídeo con la misma pasión obsesiva que cuando se inició en la producción cinematográfica. En Nueva York y en Londres estrenó Pork, pieza teatral basada en la vida de la Factory; las pinturas, dibujos y grabados Mao, inspirados en la figura del regordete líder de la República Popular de China, fueron la sensación artística de París; una «escultura invisible» activaba alarmas según fueran los movimientos del espectador dentro de la sala; la portada del álbum discográfico de los Rolling Stones Sticky Fingers, destacaba un cuerpo masculino con jeans cuyo zipper se podía accionar…

Tres actividades más de Warhol merecen comentarios aparte. Una, impulsado por su irresistible manía de mudarse de casa y de oficinas, (ocupó más de 20 lugares distintos en Nueva York) presentó sus Time Capsules que no eran otra cosa que calas comunes y comentes donde guardaba los cachivaches de cada cambio. (Al final de su vida, eran más de 600. La subasta de los objetos contenidos en ellas produjo más de 20 millones de dólares, dinero destinado a la Fundación Andy Warhol en beneficio de niños enfermos de cáncer.)

Dos, Andy comercializó su propia imagen, no en balde se operó la nariz y compró más de un centenar de pelucas. Intervino en películas comerciales como The driver’s seat, protagonizada por Elizabeth Taylor, y en programas de televisión trasmitidos por diversos canales. Con su mascarilla, moldeada en vivo, construyó un robot para ser presentado en una puesta teatral. Contratado por la agencia de modelos Zoli, desfiló sobre las pasarelas para lucir el último grito en materia de indumentaria masculina. No dudó en filmar un comercial de televisión en Japón para anunciar las cintas TDK ni otro, exhibido por todos los canales estadunidenses, para recomendar la Coca Cola de dieta…

Tres, comenzó a dictar por teléfono sus reflexiones y actividades a su asistente Par Hackett. Hombre sumamente disciplinado, todas las mañanas Andy contaba al escribano las peripecias del día anterior. Tales charlas telefónicas perduran en las páginas de los Diarios de Andy Warhol, publicación póstuma donde se lo retrata como un individuo ingenioso, perverso y naíf.

Su último acto publicitario

Con su salud en franco deterioro llegó a la década de los ochenta. Sin embargo, no abandonó las excentricidades ni disminuyó sus labores cotidianas. Agregó polvo de diamante a una nueva serie de pinturas y grabados de zapatos. Mostró su catolicismo con sus Cruces, una serie de pinturas con el símbolo cristiano que le valieron una audiencia privada con el papa Juan Pablo II. Acaparó la atención de los españoles con la exposición Signo de dólar, en la que el icono $$$ fue el protagonista. Diseñó el cartel oficial para conmemorar el centenario del puente de Brooklyn. Montó su exposición Toys a la altura de los ojos de los niños en una galería de Zurich. Ideó un nuevo tipo de «escultura invisible», que presentaba en la calle de los más concurridos centros nocturnos de Nueva York: los espectadores miraban asombrados sólo un pedestal con un rótulo de papel y junto Andy en persona. Asimismo acrecentó el número de sus Autorretratos…

Acostumbrado a valerse de los acontecimientos de actualidad, realizó la serie La Ultima Cena cuando se anunció que, mientras era restaurado, no se permitiría ver el famoso mural de Leonardo da Vinci pintado en el refectorio de Santa María de las Gracias, en Milán. Justo enfrente, en el Palazzio delle Stelline, el 23 de enero de 1987 Andy Warhol asistió a la apertura de la exposición de su versión-homenaje al genio italiano. Anunciada para estar abierta dos meses más, la muestra de Andy se tornó un suceso mundial el 22 de febrero, cuando el propio artista falleció debido a las complicaciones de una operación de vejiga practicada el día anterior. Sin duda, la Muerte había sido deslumbrada también por la «estrella» más fulgurante del mundo pop del planeta. Fue su postrera invitada.


Ennio Mena
Actual. 6.72 (Sept. 1999): p90.

 

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