“Estoy comenzando la carrera que quise hacer en el cine pero que no pude seguir porque el éxito me distrajo”

Como un niño de seis años. Así se siente el director de “El padrino” ante su nueva película, “Tetro”,en la que participan Maribel Verdú y Carmen Maura. Apenas dice nada del argumento. “Es un trabajo muy singular, intrigante y emocional”, susurra con misterio.

Por Elena Pita; Fotografías de Chema Conesa

 

Llega orondo el maestro, tocado en lo más prominente de su cuerpo de una evanescencia color salmón (o sea, la corbata pendiente sobre su abultado abdomen). Entra y dice, «buenasss, ¿tardes o días?», chequeando su reloj. Son las ı2 en punto de la mañana en el centro de estudios de esta Ciudad de la Luz, anejo el centro al plató donde el gran Francis Ford Coppola remata su última película, Tetro, con tomas tendidas de un ballet que quiere sea como aquel de Los cuentos de Hoffman, o el de Red Shoes, «¿te acuerdas?». Se ha esmerado el cineasta en el aspecto, traje de hilo beige, camisa de cuadro pequeño y sobre ella, la mencionada corbata, de geometrías sesentonas, preciosa. Pese al cuidado,«¡oh, cómo te has puesto!», le aplauden sus asistentes, hay algo en su forma de estar que revela un cansancio, un hastío que pareciera eterno, como si viviera ya Coppola un tiempo prestado, un retiro (sic) de oro aferrado a su cine más personal, aquel que el éxito le impidió hacer, y a sus emociones de infancia: «Me siento como si otra vez tuviera seis años». Sólo cuando sonríe, que no es mucho, se aprecia en su rostro la amabilidad del genio, incuestionable.

Lleva ya Francis Ford Coppola (Detroit, ı939) unas tres semanas habitando entre estas moles de cemento verdiamarillo que constituyen los platós gigantes de la Ciudad de la Luz: un megaproyecto de la Generalitat Valenciana que parece levantado in memoriam del spaghetti western, versión XXI y unos kilómetros al norte de aquella Almería de la posguerra. Le acompaña Eleanor, su esposa, enchufada de continuo al portátil o a la cámara, registrando el tiempo y el quehacer, porque dice de sí misma que nació con el alma observadora, que no puede evitar recoger lo que sucede, que luego a veces publica en formato libro. Si hubiera de sintetizar en dos atributos al personaje, porque no suele ser cualquier martes el día que uno se encuentra tú a tú con tamaña personalidad, estos serían, sin duda, inteligencia y serenidad.

Pregunta. Permítame, por favor, que comience con una cita suya: «Cuanto más dinero tienes para hacer un película, menos ideas necesitas». ¿Cuánto dinero y cuántas ideas ha necesitado para Tetro?
Respuesta. Lo que dije fue que cuanto más alto sea el presupuesto de producción, más simple puede ser la idea de la película, una idea con la que, obviamente, tienes que llegar a cada pequeño rincón del planeta y a todo tipo de gente, porque será la única forma de justificar la inversión. En cambio si el presupuesto es pequeño, puedes permitirte pensar en términos personales y más complejos, porque no estás obligado a atraer una gran audiencia.

P. Mr. Coppola, ¿es esta película la más personal y autobiográfica de todas las que ha hecho hasta hoy?
R. Es la más personal, sí, pero no es autobiográfica en el sentido de que la historia que cuenta haya sucedido en mi familia; no, eso lo entenderás perfectamente cuando veas la película. Pero como tantos escritores, hablo sobre sentimientos y emociones que he tenido en mi propia vida y que me han afectado.

P. Aparte de en su memoria, ¿dónde está en el filme aquel niño hijo de emigrantes italianos, solitario y enfermo que usted fue?
R. Las emociones a las que me refiero no son relativas al período de mi infancia en que padecí la polio, sino a mi vida personal de juventud, aunque están completamente fuera de contexto. La intención de partida fue dar mi versión personal sobre mi familia, sin que fuera un retrato exacto, pero finalmente, al desarrollar la idea, la historia se ha convertido en algo completamente distinto a lo que fue mi vida real, algo demasiado extraordinario que nada tiene que ver con lo que ha sido mi biografía.

P. Define a Tetro como un personaje trágico y poético, ¿es tal vez la versión de su hermano mayor (padre del actor Nicolas Cage)?
R. No, no, Tetro es simplemente un nombre familiar (su hermano se llama Auguste), y es un tipo de personaje en la línea del que interpretó Mickey Rourke en La ley de la calle: un hermano mayor que sabe mucho y del que aprendes mucho. Quiero mantener el misterio sobre el argumento de la película, sólo puedo adelantar que se basa en la música y el baile, y que se trata de un trabajo muy singular, intrigante y emocional: me alegra poder decirlo.

P. ¿Ha necesitado sentirse maduro, y tal vez también que sus padres murieran, para poder destapar emociones sobre sí mismo y su familia?
R. No, realmente es al contrario, una vuelta a mis comienzos en el cine. La película que yo considero el principio de mi carrera es Llueve sobre mi corazón, que de hecho vino a San Sebastián y ganó la Concha de Oro en el…, creo que en el 69; estaba basada en un guión original mío, muy personal, en la línea de lo que estoy haciendo ahora. Luego vino El padrino y, claro, esto cambió el rumbo de mi carrera. Pero después aún hice La conversación, que fue otro guión original no adaptado y muy personal, y ahora Tetro viene a ser la tercera de la serie. Confío en poder continuar haciendo este tipo de historias personales basadas en mis guiones originales. De modo que en este sentido no estoy sino volviendo a mis 20 años.

P. De hecho, durante el rodaje confesó que éste era el principio de su nueva carrera como director cinematográfico, ¿le quedan muchas historias por contar?
R. Efectivamente estoy comenzando la carrera que pretendí hacer en el cine pero que debido a las circunstancias no pude seguir: el éxito me distrajo. Y esto es: películas de bajo presupuesto, historias personales y originales. Depende de lo que viva, pero me gustaría hacer una película cada ı8 meses, como hace Woody Allen, a quien tanto admiro.

P. ¿Piensa con frecuencia en la limitación del tiempo?
R. No, no me gusta nada pensar en ello.

P. No quisiera parecer grosera pero me gustaría preguntarle si reflexiona sobre su edad, si se siente de algún modo… viejo.
R. Bueno, sí, soy consciente de que el estado de cosas ha cambiado profundamente. Cuando hice esas películas que menciono (Llueve sobre mi corazón y La conversación) era bastante joven, tenía ya un par de hijos, poco dinero y sobre todo, mucha ambición y ganas de hacer una carrera. Ahora no tengo sólo hijos sino nietos y no pretendo hacer carrera: soy más bien un hombre retirado que ha hecho una fortuna estable que, como a veces digo en broma, me permite hacer mis películas personales. Pero, mira, la impresión que tengo es que apenas llevo en esto unos años, incluso a veces me siento como un niño pequeño, porque nunca he dejado de aprender: continúo aprendiendo.

P. Un niño o un hombre retirado que se permite sus películas personales: ¿es ésta la razón por la que ha montado y dirige otros negocios, como sus vinos, sus restaurantes, sus resorts hoteleros, su marca de alimentos, etcétera?, ¿lo hace únicamente para poder pagarse su placer, o sea dirigir cine?
R. Bueno, no exactamente. Todos ellos son negocios que tienen que ver con asuntos que adoro, como el vino, la comida, el paisaje de un lugar maravilloso… Pero, por supuesto que, tal y como ha cambiado la industria del cine, cuando a nadie le interesa ya producir ni distribuir películas personales, tengo la enorme suerte de ser propietario de una industria vinícola de gran éxito que me proporciona el dinero necesario para hacer mi cine.

P. ¿No le inquieta la crisis económica que no ha hecho sino empezar?
R. No, no, a mí la crisis me viene incluso bien: cuanta más crisis haya más beberá la gente. No, la gente nunca dejará de beber vino (risas).

P. Y ¿tampoco le da miedo volver a arruinarse, una vez más?
R. No, he fracasado muchas veces, es cierto, pero no me da miedo volver a equivocarme: con el miedo no se puede vivir; vivir es enfrentarse al riesgo y asumir los fracasos. Cuando muera quiero haber realizado todos mis deseos y no tener que lamentarme de lo que he dejado de hacer.

P. Según usted mismo dice, una buena película ha de ser capaz de cuestionarnos y hacernos reflexionar. ¿Qué preguntas nos haremos, qué preguntas se ha hecho usted mismo con Tetro?
R. Efectivamente una buena película ha de estimular el pensamiento y ha de conmovernos emocionalmente. Tetro es básicamente una historia sobre la familia: existe algo común a todas las familias y es esta extraña habilidad que tenemos para amar y odiar al mismo tiempo dentro del entorno familiar. La vida de la familia es por esto siempre apasionada, porque te permite amar y odiar al mismo tiempo, y creo que esto es algo universal. Yo espero que el espectador encuentre referencias personales a sus propias relaciones con sus padres y sus hermanos.

P. ¿Por qué le gusta rodearse de los actores durante el rodaje, esta peculiar costumbre que tiene de invitarlos a pasar juntos estancias en su casa?, ¿le gusta acaso sentirse como el gran paterfamilias de todos ellos?
R. No, es simplemente una técnica de trabajo, una oportunidad bonita para los actores de relajarse, encontrarse con sus compañeros de rodaje y ensayar sus personajes sin la presión del plató. Esta es la razón de esos ensayos previos que suelo organizar en mi casa, pero desgraciadamente no siempre puedo tenerlos a todos juntos. En el ensayo de Tetro, por ejemplo, no pudo estar Carmen Maura, lo que me hubiera encantado: es tan maravillosa, es tan divertida… es todo un personaje en sí misma. También Maribel (Verdú) es una deliciosa persona, aunque estuvo todo el rodaje trabajando muy duro con su inglés, de modo que tuve menos ocasiones de compartir el tiempo con ella; pero su presencia es siempre muy positiva: contagia felicidad. Por eso también es encantador rodar sin presupuestos gigantes ni enormes elencos, porque este buen ambiente puede mantenerse durante todo el rodaje: los actores se sienten cómodos en el set, lo pasan bien, se ríen y aportan nuevas ideas, y todo esto hace que la película fluya.

P. Ya que hablamos de familia y paternidad, ¿le molesta si le pregunto qué aprendió de la trágica y temprana muerte de su hijo? [se hace un silencio helador, vital. Los ojos de este gran hombre, inmenso en todas sus latitudes, lloran sin derramar lágrimas y delatan la enorme debilidad, el sentido trágico superior a cualquier inteligencia; incluso la suya].
R. Oh, son tantas cosas las que podría decir que… Creo que no tengo respuesta. Sobre todo aprendes que es posible, que una persona a quien quieres de verdad, y a quien estás deseando ver todos los días, de pronto desaparece. Pero… es una pregunta demasiado profunda, no puedo responderla.

P. Lo siento, Mr. Coppola, y cambio de asunto. Allá por el vértice de milenio se manifestó usted inquieto por lo que parecía un retorno a los regímenes totalitarios, un colapso de la democracia…
R. ¿De verdad?, ¿dije yo eso?

P. Bueno, al menos yo así lo he leído; de cualquier modo era una preocupación bastante común. La pregunta es: ahora que atendemos no al colapso de la democracia sino del sistema económico liberalista a ultranza, ¿qué podemos esperar a continuación?
R. Ciertamente vivimos un tiempo de transición, de grandes cambios, y es duro predecir qué ocurrirá inmediatamente a continuación. Sin embargo yo soy muy optimista acerca del futuro: creo que el instinto gregario y solidario que tenemos dentro va a romper la inercia y dará lugar a una situación bien distinta. No hace falta ser un genio para darse cuenta de que las catástrofes naturales se multiplican, de modo que llegará un momento en que seremos conscientes de que la lucha por contener la naturaleza es una tragedia suficiente como para ir por ahí invadiendo países y esclavizando pueblos. Son tiempos difíciles, pero siempre mejores de lo que eran hace 400 años, por ejemplo: salimos de un período de oscurantismo, terror y miedo, y estoy convencido de que el futuro será bonito. Claro que para ello tenemos que enterrar ciertos pensamientos retrógrados y sensibilizarnos respecto a cuestiones como el medioambiente y demás, y sobre todo controlar la superpoblación: tenemos que tener menos hijos, amarlos más y educarlos mejor.

P. Dígame para terminar: ¿se siente más un cineasta o un aventurero de la vida?
R. Sigo tan enamorado del cine como cuando tenía ı4 años: el cine es mágico, es algo que nunca se agota, siempre puedes seguir aprendiendo. Si tuviera que elegir una profesión ésta sería la de cineasta, pero realmente sí he vivido la vida como un aventurero. Nunca me ha interesado estudiar cine, pero sí aprender, y uno aprende un montón haciendo películas. Muchas gracias, señor Coppola, y lamento haberle molestado con mi pregunta (sobre su hijo), le digo mientras le tiendo la mano y me levanto al toque de corneta de la encargada de prensa. «Oh, no, no me has molestado: simplemente es algo para lo que no tengo respuesta».

Protagonizada por Maribel Verdú, Vincent Gallo y Carmen Maura (en sustitución de Javier Bardem), “Tetro” se estrenará en la primavera de 2009.


Fuente: http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2008/472/1223570493.html

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