Lo que más le interesa a Orson Welles es la política, lo que más placer le produce es la música y la pintura, y en último lugar, después de todo esto, está el cine. Autor a los veinte años de la histórica emisión radiofónica La guerra de los mundos, y realizador, unos años más tarde, de la película Ciudadano Kane, no se ha retirado del cine a pesar de lo que él y algunos de sus críticos digan. Próximamente comenzará a rodar en Sevilla una película romántica y de misterio, que no tiene nada que ver con lo que he hecho hasta ahora, basada en dos relatos de Isak Dinesen.

«Siempre he fingido tener más interés por el cine del que realmente tengo, quizá porque nunca he sido eso que se llama un cinéfilo. La verdad es que yo disfruto más haciendo cine que viéndolo, y además empecé con el cine después de haber pasado casi diez años en el teatro, y sin que se me hubiera pasado por la cabeza dirigir una película». Con esa soltura Orson Welles tira por los suelos toda su fama mitológica de director genial.«Lo que realmente quería era ser músico. Fui un niño prodigio de la música; tocaba casi todos los instrumentos. Llegué a ser director de orquesta a los trece años. Mi madre era una gran soprano y fue la que me inició en la música, para la que ella vivía casi exclusivamente. Su muerte me produjo un gran choque traumático y jamás volví a tocar, cosa que lamento profundamente, pues la música es para mí la mayor fuente de placer».

«Empecé en el teatro a los quince años, en el Abbey Theatre, de Dublín. Estaba sin un duro y me presenté a los directores de la compañía como un famoso actor de Broadway. Les dije que no me importaría hacer para ellos algún protagonista. Jamás habría tenido el valor de hacer eso si de verdad hubiera querido ser actor, pero era una cuestión de supervivencia. Así fue como empecé en la cumbre para, poco a poco, ir abriéndome camino hacia abajo».

Orson Welles pone cara de niño malo y todo su cuerpo se estremece en una carcajada, encantado con su propio chiste.

Lo que Welles llama «abrirse camino hacia abajo» debe ser el pasar de la música al teatro a los quince años, formar su propia compañía, la Mercury Theater, a los dieciocho, conseguir la máxima popularidad imaginable a los veinte, con la histórica emisión de La guerra de los mundos, de H. G. Welles, y conseguir un contrato con la RKO en Hollywood en unas condiciones que ningún director había soñado hasta entonces.

“Ciudadano Kane”, una película barata

Pregunta. ¿Así que su primera película la realizaba a la tardía edad de veinticuatro años?Respuesta. Sí, pero yo llevaba ya un año en Hollywood intentando sacar adelante otro proyecto. Me faltaban 100.000 dólares para cubrir el presupuesto y como no logré encontrarlos tuve que conformarme con hacer una película más barata: Ciudadano Kane.

P. ¿Cuál era aquel otro proyecto?

R. Tenía un guión basado en la novela de Conrad El corazón de las tinieblas, novela que mucho más tarde Coppola convertiría en Apocalipse now… Desde luego, mi idea de esta película era totalmente distinta. Para empezar, quise rodarla íntegramente con cámara subjetiva.

P. ¿Qué le ha parecido la obra de Coppola?

R. Apocalipse me parece un magnífico ejercicio para cuatro o cinco películas distintas reunidas en una sola, y muy brillantes todas ellas. De todas formas, creo que el problema principal de la película es que el contexto en que se desarrolla la acción en la novela de Conrad no es trasferible al Vietnam y que la locura de Kurtz no consiste precisamente en declamar a Elliot en la oscuridad. Sin embargo, no puede negarse que es una película de un director de un gran talento. Creo que El padrino II es una película maravillosa…

P. ¿De las últimas producciones norteamericanas, hay alguna que le haya interesado especialmente?

R. Reconozco que no he visto en este año muchas que me apasionaran. Por ejemplo, creo que Kramer contra Kramer ha sido una película sobreestimada. Cierto es que se trata de una película con argumento, bien interpretada, pero yo esperaba algo más… Hay algunas películas americanas brillantes, pero que a mí me han resultado aborrecibles, como El cazador. Es una película que me irritó mucho, pero tengo que reconocer que Cimino tiene un enorme talento, aunque la obra me parezca totalmente inmoral.

P. ¿Qué opina entonces del actual momento cinematográfico en EE UU?

R. Parece como si los directores americanos estuvieran haciendo enormes esfuerzos por parecer directores europeos. Quieren hacer películas de autor, pero al mismo tiempo que sean supercomerciales, y eso es muy difícil. Envidio su capacidad para derrochar el dinero. Hoy día se hacen películas con unos presupuestos desorbitados, se barajan cifras mínimas de cuarenta millones de dóIares… No puede ser. Me niego a creer que sólo puedan hacerse buenas películas de cuarenta millones. Incluso el número de películas realmente buenas que han costado tantísimo se pueden contar con los dedos de una mano…, y me sobran cuatro…

P. Si Orson Welles pudiera hacer ahora una película sin limitación de ningún tipo, ¿qué le gustaría hacer?

R. Exactamente la película que estoy preparando y cuyo rodaje se hará en parte en España.

P. Nos gustaría saber algo más de este proyecto ..

R. No me gusta hablar demasiado de ello, pero por encima le diré que se trata de un guión basado muy ligeramente en dos relatos de Isak Dinesen y relacionados ambos entre sí. Cuenta la historia de una famosa cantante de ópera que pierde la voz y con ello pierde su propio personaje, de modo que se dedica a ser muchos personajes diferentes en lugar de ser ella misma. Es una película de misterio, un romance gótico…, muy romántica. No tiene nada que ver con lo que he hecho hasta ahora.

P. Que será un a película de autor no cabe duda, pero ¿cree usted que será supercomercial?

R. Con esta película, o la gente se queda multitudinariamente en sus casas, o los cines rebosarán. Creo que va a gustarle a la gente joven, porque parece que ahora lo que gusta son las historias románticas, pero no la almibaradas, sino con garra.

Fingir interés por el cine

P. Resulta difícil creer que Orson WeIles esté «fingiendo» su interés por el cine.R. No… Lo cierto es que estoy muy entusiasmado con este proyecto. Sin embargo, sigo insistiendo que el cine no es lo que más me gusta. Lo que más me interesa es la política, y lo que más placer me produce es la música, y en segundo lugar, la pintura, la otra cosa que me hubiera gustado hacer. En último lugar está el cine.

P. Orson WeIles tiene fama de ser un tipo agresivo. ¿Es cierto?

R. Bueno, a veces me pongo agresivo para levantar un rodaje a media tarde, hay que despertar al equipo de un modo despiadado cuando llevamos muchas horas de trabajo. Pero, como todo el mundo, a veces sí soy realmente agresivo. Eso sólo ocurre cuando tengo miedo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de diciembre de 1980


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