Años 30. Hugo Cabret es un niño huérfano cuya vida no ha sido un camino de rosas, pues desde la muerte de su padre ha tenido que sobrevivir robando en las calles de París. Desde su escondrijo en la estación del ferrocarril, arregla relojes averiados y únicamente le acompaña, en la soledad, un extraño robot. Un día se cruza con una chica que posee una llave que lo hace funcionar. Intrigados por el misterio descubren un cuaderno de notas del inventor que puede desentrañar un increíble secreto.

Basado en la novela gráfica de Brian Selznick, “La invención de Hugo Cabret” (Medalla Caldecott 2008-Premio que concede la Association for Library Service to Children de Estados Unidos), el reputado guionista John Logan (Gladiator, El último samurái) adapta este cuento ilustrado infantil a la gran pantalla, en el que un pícaro huérfano sobrevive en la capital parisina con pequeños hurtos y arreglando mecanismos de relojes averiados, que tiene en su poder un misterioso juguete, legado de su padre inventor ya fallecido, que plantea un enigma que tendrá que descubrir junto a otra niña Isabelle, su compañera de aventuras. El director Martin Scorsese, que no necesita ningún tipo de presentación y con una de las carreras más respetadas dentro de la profesión del séptimo arte gracias a obras maestras como “Taxi Driver”, “Toro salvaje”, “Uno de los nuestros” o la más reciente “Infiltrados”, cambia radicalmente de género con esta bella aproximación al cine fantástico, que hará las delicias de grandes y pequeños, con sabor a film clásico y añejo, gracias a unos fantásticos decorados y a la preciosa fotografía de Robert Richardson siempre bajo un halo melodramático que nos proyecta la magistral banda sonora de Howard Shore.

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El actor adolescente Asa Butterfield, que a pesar de su corta edad cuenta con una experiencia relevante en el mundo del cine como “El niño del pijama de rayas” o “El hombre lobo (2010)”, protagoniza este drama con toques de cine de aventuras, acompañado por la camaleónica Chloë Grace Moretz, capaz de adaptarse a cualquier género o rol como ha demostrado en títulos como “Déjame entrar”, “El diario de Greg” o la sorprendente “Kick-ass”. Son dignos de mención en “La invención de Hugo”: el mítico Ben Kingsley ,cuya interpretación de “Ghandi” le llevó a conseguir un Oscar y al que hemos podido ver en películas de todo tipo como “Prince of Persia: Las arenas del tiempo” o “La lista de Schindler”; el irreverente humorista Sacha Baron Cohen (Borat, Ali G), cuyo último trabajo “El dictador” podremos ver pronto en nuestras pantallas; el eficaz secundario británico Ray Winstone (Infiltrados, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal); Jude Law (Contagio, Camino a la perdición), nominado a los Oscar por “Cold Mountain” y que hemos podido ver recientemente, como John Watson, en “Sherlock Holmes: Un juego de sombras” además de la leyenda del cine de terror y sempiterno Drácula, Christopher Lee (En tiempo de brujas, Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith), gracias a las películas de culto de la Hammer, que le valieron el reconocimiento del publico como uno de los grandes actores del cine de terror de todos los tiempos. “La invención de Hugo” se presenta como una de las grandes favoritas para llevarse el galardón de Mejor Película en la próxima edición de los Oscar de la Academia de Hollywood de 2012 y que, además, cuenta con otras diez nominaciones, entre las que se incluyen categorías como Mejor Director (Scorsese) Mejor Fotografía (Richardson), Mejor Guión Adaptado (Logan) o Mejor Banda Sonora (Shore).

Crítica

Antes que director de cineMartin Scorsesees cinéfilo; su amor al cine trasciende holgadamente el marco del modélico ejercicio de una profesión que ama. Hay mucho más: el director deTaxi Drivertiene una deuda de agradecimiento con el medio, un sentido de la perspectiva histórica que lo distingue de otros. Scorsese hace sus películas, pero también invierte y trabaja para preservar el legado de otros;es divulgador, y además fundador de un organismo sin ánimo de lucro que se afana en la restauración de películas en peligro de extinción.

Ese incondicional amor al arte, y no necesariamente al suyo, es la columna vertebral deLa invención de Hugo, que es muchas cosas a la vez pero una muy por encima de todo, una carta abierta en que expresar y proyectar una pasión cinéfila y una muy singular fascinación por la sacrosanta historia del celuloide; una declaración de amor y una reivindicación del cine como alquimia, como oficio de ilusionistas románticos, como disciplina a caballo entre el arte y la magia.

Scorsese incendia nuestra imaginación moviéndose entre autómatas oxidados, juguetes de cuerda y tuercas de relojes de otro tiempo mientras bucea, con el pretexto de un iniciático cuento infantil de supervivencia, en las entrañas mismas del lenguaje fílmico como vehículo de arte y artesanía con un originalísimo homenaje a Meliès, y con él, a la prehistoria de la narrativa cinematográfica, fabulando sobre la vida y obra del primer visionario del celuloide, del hombre que dignificó el cine, hasta entonces un mero y sorprendente espectáculo de feria, en un nuevo campo de expresión artística.

Pero, por supuesto,La invención de Hugoes una película familiar, sin límite de edad, una proverbial invitación a padres con olfato cinéfilo para introducir a sus retoños en el corazón y órganos vitales del séptimo arte en una época en la que el feeling con la imagen audiovisual como forjadora de sueños perece aplastada bajo toneladas de ruido y de metal en mitad de un alarmante proceso de involución que aboca al cine a ser lo que fue antes de Meliès, un espectáculo sin alma, decíamos, una monótona atracción de feria.La invención de Hugoes la reconciliación con el mejor Scorsese, un cineasta colosal que nos devuelve el placer de mirar cine con ojos de niño, como se miraban y gozaban las películas de entonces; un puzzle de emociones cuyas piezas encajan en el todo con una precisión milimétrica y genial.

Más que una película, lo último de Scorsese es un milagro; una quimera; una película que pone de moda una sensibilidad fílmica obsoleta entre pinceladas de ingenio, visual y conceptual, apabullantes. Con la inestimable colaboración de su extraordinario decorador de cabecera, el gran Dante Ferretti, el cineasta italoamericano compone un universo y una geografía emocional genuina y rigurosamente propia que, probablemente, remite a la excelencia de un Scorsese del que casi nada sabíamos desde principios de los 90.


2 Comentarios

  1. Lástima no haberla visto y qué bueno saber que Scorsese es un benefactor del cine. Dar sin condicionar es lo que todos debemos de hacer. Un gran ejemplo.

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