Marcos Míguez es un pintor hiperrealista, afincado en Vigo. Lleva un año viviendo de sus creaciones, la primera vez que lo vi fue dibujando un cuadro de Charlie Parker, en la entrada de un pub, me quedé totalmente asombrada, me pareció brutal, tanto por la calidad como por lo que me transmitió, un dibujo en blanco y negro que estaba lleno de luz. A mi nunca me ha gustado mucho la pintura hiperrealista, pero el trabajo de Marcos me entusiasma porque el crea un sello único consiguiendo que sus cuadros se queden dentro de mí y me hagan sentir.

Trabajaba en una empresa de automoción pero con su gran pasión, y agallas decidió vivir de lo que a él más le gusta crear arte. Sus trabajos hechos con bolígrafo Bic negro son algo realmente fuera de serie, aunque no es un precursor en esta técnica, no tiene nada que envidiar a los más famosos. Al enmarcarlos pone dentro del cuadro el bolígrafo que uso, un detalle peculiar. También domina el carboncillo, el pastel y los acrílicos porque Marcos tiene mirada de artista y manos de artista.

Con gran placer me dirijo a su casa, llena de cuadros, nos tomamos un té y nos ponemos a charlar de su vida y de sus pinturas. Personas como él hacen más bonita la vida, la llenan de belleza.

– ¿Cuándo fue la primera vez que empezaste a pintar?

– Pinto desde que tengo memoria, nací pintando. Mi padre era marinero y todos los días le escribíamos una carta, a los dos meses las juntábamos todas y se las dábamos a un compañero para que se las diese, y en la mía por la parte de atrás siempre había un dibujo de un barco echando las redes o de animales.

– ¿Te formaste en alguna escuela de bellas artes?

– No, soy autodidacta. Cuando no sé algo lo busco en internet y en los libros, sobre todos los de la editorial Parramon de acuarelas y dibujos, quizá sea aprendiz de todo y maestro de nada. Me gusta ver y aprender todas las técnicas, acuarela, carboncillo, acrílico, plumilla, la única con la que no me atrevo es con el óleo me da un poquito de respeto.

– ¿Cómo fue tú acercamiento al mundo del arte? y ¿qué es para ti el arte ?

– Vengo de una familia de artistas no muy conocidos, aunque me han influenciado, nací con ello, para mí dibujar es algo innato. Mi primera exposición la hice en Pontevedra. Estaba estudiando delineacion en él politécnico y mis profesores me animaron a exponer allí, luego a partir de ese certamen, expuse en unas cafeterías. Mi gran exposición fue el año pasado con el pintor Kike Ortega en Sanxenxo, vio mi trabajo le encantó y me invitó a exponer con él, y desde ese momento no he parado. El arte para mí es una manera de expresarme, así le muestro a la gente como soy.

– ¿En qué te inspiras y qué sientes al dibujar?

– Me inspiro en la fotografía, para mí belleza es el acuerdo entre contenido y forma(no es una frase mía) creo que tengo cierto gusto estético y lo que a mí me atrae intento reproducirlo, si además consigo llegar a la gente ya es la leche. Creo que tanto una obra pictórica, musical, cinematográfica, en el momento que te toca y hace que se te mueva algo por dentro, en ese momento esa obra se convierte en arte. Lo que busco es llegar a la gente, aunque yo quiera vivir de esto, mi fin no es la satisfacción económica. Mi mayor placer es cuando entrego un cuadro a una persona y ver su cara, hasta ahora nunca nadie se ha quedado descontento con un cuadro mío, estoy súper contento por ello. Cuando dibujo me aíslo del mundo, es el único momento en que estoy tranquilo, todo lo de alrededor no existe. Pinto como unas seis o siete horas diarias, a veces más, no lo tomo como un trabajo, aunque tengo mi rutina diaria, pero disfruto, no quiero dejar de sentir que disfruto pintando.

– La mayoría de tus cuadros están hechos con un bolígrafo Bic negro. ¿Cómo surgió ésta técnica?

– Conocí el trabajo de Juan Francisco Casas, vi su trabajo en una nota de prensa, me quedé fascinado y me puse a buscar sobre él y su obra en Google, vi que yo hacía algo similar, no me comparo con él ni mucho menos, pero pensé y ¿por qué no voy a intentarlo?. Al principio no me atrevía, fue mi mujer quien me animó. Pasé momentos de mi vida sin tocar un lápiz, por la desmotivación de mi trabajo, la rutina y cuando volví a retomarlo hace unos 7 años ya no paré.

– Dibujas muchos retratos, ¿por qué?

– Me quiero alejar un poco del retrato, no me gusta. A mí el retrato posado me gusta cero. Dibujo sin coger el rostro entero, me gusta un gesto, una expresión típica de esa persona. Hay encargos que no acepto, me enseñaron a hacerme selectivo. Me gusta dibujar lo que tenga una estética que a mí me atraiga.

– Casi todos tus cuadros son en blanco y negro. ¿Eres un pintor de grises?

– No, el color me fascina, lo que pasa es que me gusta mucho la fotografía en blanco y negro, para mí el impacto que tiene en mí es mucho mayor que la de color, a mí es lo que me atrae, pero también tengo cuadros a color, no le tengo ningún tipo de miedo.

– Eres hiperrealista, ¿sólo copias lo que ves con tus ojos, o tienes alguna creación de lo que ves con tú alma?

– Yo reproduzco lo que veo con mi alma, con mis ojos veo las cosas, la estética que plasmo es la que está dentro de mi. Mis ojos me valen para decir esto me gusta y le hago una foto, para luego dibujarlo, pero me tiene que transmitir algo. Puedes ver cuadros espectaculares que no te transmiten nada.

– ¿Cómo es un día de trabajo para ti?

– Me levanto por la mañana sobres las 9:00, me encargo de todo lo de casa, desayuno y pinto 2-3 horas y por la tarde ya son mínimo 4-5 horas. Soy también muy nocturno, cuando no tengo sueño para mí no es un problema, me vengo para el estudio enciendo las luces y me pongo a dibujar.

– ¿Recuerdas cuál fue el primer cuadro que vendiste?

– Sí, perfectamente. El primer cuadro que vendí fueron los dos de “La gheisa” que son en color.

– ¿Puedes permitirte vivir de tus pinturas?

– En los años 90 estaba con el grafiti y pintaba locales, pubs, discotecas y con eso me pagaba mis vacaciones. Ahora mismo vivo de mi trabajo, pero cuesta, porque hoy en día tal y como están las cosas no es fácil que paguen por un cuadro. A mí un cuadro me puede llevar hacerlo unas 50- 60 horas y no todo el mundo puede invertir su dinero en él. La gente que estaba a mi alrededor siempre alucinaba con lo que hacía, pero yo nunca imaginé que me pudiese ganar la vida con esto.

– ¿Es fácil que los galeristas expongan tus cuadros? y ¿dónde te gustaría que fuesen expuestos?

– Yo hasta ahora no he llamado a ninguna puerta y por ahora tampoco me han llamado, soy de los que creen que las cosas deben ir surgiendo. No es algo que ahora mismo me quite el sueño, está claro que más adelante me gustaría, pero no tengo prisa, quiero que todos los pasos que de sean firmes. No tengo ningún sitio especial donde me gustaría exponer. Me da exactamente igual, lo que me gusta es que la gente vea mi trabajo, ya sea en una cafetería, cervecería, un coworking, un museo como en una galería, mientras el local este adecuado para exponer a mí me vale.

– ¿Algún proyecto inmediato?

– Sí, pero no me gusta hablar de ellos por miedo a que luego no salgan. Por suerte llama mucha gente a la puerta y esa es la mayor satisfacción, que mi trabajo guste.

– ¿A qué pintor te hubiese gustado entrevistar?

– Al valenciano José Luis Corella que es brutal y extranjeros Richard Estes y Don Eddy ellos son los precursores del hiperrealismo en Estados Unidos.

– ¿Qué es para ti el éxito en la vida?

– Disfrutar con lo que estoy haciendo y vivir de ello. Yo trabajaba antes en Citroën y tenía un sueldo, si yo con esto ganó un poco más ya me es suficiente, yo no soy de lujos, ni de cosas de valor material. Con vivir de mi trabajo, que la gente lo valore y hacer un viaje al año con mi mujer eso para mí ya es el éxito.


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