ORIGENES

El cine llega a la habana el 24 enero de 1897, cuando desde México el francés Gabriel Veyre trajo a esta ciudad el cinematógrafo y se proyectaron los cortos de “Partida de cartas” , “El tren”, “El regador y el muchacho” y “El sombrero cómico” en el Teatro Tacón (hoy Gran Teatro de la Habana). Poco después, el 7 de febrero, Veyre era protagonista del primer rodaje “Simulacro de incendio”.

En los seis o siete años anteriores a la Primera Guerra Mundial, el cine conoce una expansión y estabilización como negocio en las principales urbes de Latinoamérica. En la Habana, el símbolo de esta época es el Polyteams. Cuba, pasó por las etapas de la producción y la exhibición ambulantes y esporádicas, el cambio de proveedores europeos o norteamericanos.

En los inicios del cine hay que destacar a Díaz Quesada hace una adaptación del dramaturgo y novelista español Joaquin Dicenta en 1910, en uso por la apropiación de obras literarias para el film d’art, junto con imitaciones de Chaplin o los franceses en las comedias o de los cowboys en el género de aventuras. La etapa silente en la producción nacional se extendería hasta 1937, cuando se realizó el primer largometraje de ficción sonoro.

-1959: UN NUEVO COMIENZO

En los primeros días de 1959 -iniciada una etapa de intensa y profunda renovación que propiciaba la Revolución- el nuevo gobierno creó un departamento cinematográfico en la Dirección de Cultura del Ejército Rebelde, que auspició la filmación de documentales como Esta tierra nuestra, de Tomás Gutiérrez Alea, y La vivienda, de Julio García Espinosa. Era el antecedente directo de lo que sería el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfico (ICAIC), surgido poco después, en marzo, en virtud de la primera ley del gobierno revolucionario en el plano cultural.

La ICAIC aportó la producción y promoción de un movimiento que abarcó el cine de ficción, el documental y el dibujo animado, además impulsó la exhibición y conocimiento de lo mejor del cine mundial, dio aliento a la Cinemateca de Cuba y a sus ricos archivos fílmicos, y emprendió iniciativas como los cinemóviles. También llevó a cabo los festivales internacionales del Nuevo Cine Latinoamericano, que desde 1979 han sido punto de reunión de los principales cineastas y productores del continente.

LA ÉPOCA DORADA DEL CINE CUBANO

Los años 60 recibieron el nombre de época dorada del cine cubano, se caracterizan por un cine de auténticas búsquedas en lo formal y lo coneptual, un intenso reflejo de una realidad cambiante, rica y novedosa.

Salen a la luz filmes como Las doce sillas “1962, de Tomás Gutiérrez Alea”, una sátira sobre las peripecias de un pícaro y un burgués en el vórtice de la situación revolucionaria, La muerte de un burócrata “1966, de Tomás Gutiérrez Alea”, profunda e irónica visión sobre el burocratismo, Las aventuras de Juan Quin Quin “1967, de Julio García Espinosa”, una ingeniosa incursión en la picaresca criolla y el universo campesino, La primera carga del machete “1969, de Manuel Octavio Gómez” lúcido exponente del cine histórico. Como obras cumbres también hemos de destacar Memorias del Subdesarrollo “1968, de Gutiérrez Alea” considerada una de los cien mejores filmes de la historia por la Asociación Internacional de Cine- clubes e iniciadora de un discurso sobre la feminidad cubana en tres etapas históricas.

EL DECENIO GRIS

Los 70 recibieron el nombre de decenio gris caracterizado por un panorama de discontinuidad del país. El cerco económico y político externo, unido a crecientes manifestaciones de intolerancia y rigidez ideológica en lo interno, imponen una interrupción en la efervescencia creativa. El ICAIC, sin embargo, fue una de las pocas instituciones que no naufragó en aquella tormenta, mantuvo y renovó sus modos de penetrar la realidad, y dio continuidad a las búsquedas estéticas y temáticas.

A pesar de los altos y bajos que experimenta el cine se realizan cintas que muestran una tendencia enriquecedora, un compromiso con la realidad y su análisis cno una notable consistencia filosófica y estética. Un día de noviembre “1972, de Humberto Solás” presentaba el desconcierto yla languidez de su protagonista en un entorno de estrecheces y resentimiento. Los sobrevivientes “1978, de Gutiérrez Alea” describía abiertamente la decadencia de seres negados al cambio en las nuevas circunstancias, y La última cena “1976” del mismo realizador y sobre esclavos invitados a la mesa del amo y luego asesinados en medio de la huida rebelde, se colocaba en la tendencia historicista aunque con aires renovadores y un notable dominio técnico.

LOS 80

Los 80 fueron años de replanteamiento, activación y apertura de caminos para la cultura cubana. Llegan a la ficción directores formados antes como documentalistas y realizadores de noticieros, así como también una nueva generación de actores.

El estreno de Cecilia de Humberto Solás

en 1981 marcó un hito que desató agitados debates y enfrentamientos, y representó un momento álgido de la interrelación entre el cine cubano, la crítica, el público y la estructura estatal concebida para la cultura.

En cuanto a los géneros se realiza el “cine obrero” Hasta cierto punto, bajo presión, “estudiantil”, Una novia para David, Como la vida misma. Comedias costumbristas urbanas, Vals de la Habana vieja, campesinas, De tal Pedro tal astilla, y dramas sobre profesionales, Habanera.

El más resonante éxito de taquilla en la década, La bella del Alhambra (1989), refleja una época anterior con un cuidadoso despliege de recursos del teatro vernaculo, música y vestuario, muestra las auténticas fibras del sentir nacional, y, señalan algunos críticos un intento complementario de aludir a ciertos problemas del presidente explorando en el pasado.

DÉCADA DE LOS 90

Este período recibe el nombre de “período especial” debido a la crisis económica que vivió. Decrece la producción y el ICAIC se enfrenta a la necesidad del autofinanciamiento y la búsqueda de coproducciones y servicios a filmes extrnjeros. Ello, sin embargo, no impide una creciente potenciación de los discursos poéticos en el cine cubano, la agudeza y la elaboración dramatúrgica en las cintas realizadas.

Alicia en el pueblo de Maravillas (1990) de Daniel Díaz Torres, abre el decenio y la polémica, un punto de giro en el diálogo entre cine y autoridades, abriendo espacios al cuestionamiento. Una joven llega a un pueblo habitado por personas destituidas de sus cargos, donde las situaciones más absurdas son vistas como normales: el argumento sirve para satirizar y denunciar males como la hipocresía, la inercia, el oportunismo, etc.. Este film es parte de un cine hecho y mostrado en circusntancias difíciles, afiliado a una visión crítica de la realidad y realizado desde posturas revolucionarias que desmienten lo monolítico y homogenizado como revolucionario.

Durante esta década los mejores ejemplos de cine cubano son:

– Madagascar, 1994 de Fernando Pérez
– Reina y Rey, 1994 de Julio García Espinosa
– Fresa y Chocolate, 1993 de Alea Tabío

En términos expresivos, señalan los críticos que en el cine cubano de los 90 se caracteriza por conformar guiones de forma y fondo inquietantes, con inclinación a las adaptaciones de textos ya existentes, lo cual no indica escasez creativa, sino apuesta por textos y motivos válidos y de solidez argumental y dramática.

SINOPSIS: BARRIO CUBA
Dirección: Humberto Solás.
Países: España y Cuba.
Año: 2005.Duración: 106 min.
Género: Drama.

Interpretación: Luisa María Jiménez (Magalis), Jorge Perugorría (el Chino), Isabel Santos (Vivian), Mario Limonta (Ignacio), Adela Legrá (Amparo), Rafael Lahera (Santo), Ana Domínguez (María), Yeandro Tamayo (Willy), Ángel Toraño (Genaro), Enrique Molina (padre de Magalis), Rubén Araujo (Miguelito).

Guión: Humberto Solás; con la colaboración de Elia Solás y Sergio Benvenuto.
Producción: Camilo Vives, Jorge Gómez y Santi Camuñas.
Música: Esteban Puebla.
Fotografía: Carlos Rafael Solís.
Montaje: Nino Martínez Sosa.
Vestuario: Norma San Juan.

Magalis (Luisa María Jiménez), Ignacio (Mario Limonta), Vivian (Isabel Santos), Miguelito (Rubén Araujo) y Santo (Rafael Lahera) son algunos de los personajes que pueblan “Barrio Cuba”. Seres que buscan su pedazo de felicidad en La Habana. Seres que apuran la vida, que se rebelan contra un destino incierto y se empeñan una y otra vez en encontrar una salida. La realidad les golpea, pero ellos nunca pierden la esperanza de un futuro mejor, de recuperar un amor, de superarse…


Fuente: http://cinelatinoamericanocontemporaneo.blogspot.pe/2007/12/cine-cubano_17.html

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