Antonio Lucio Vivaldi nació en Venecia el 4 de marzo de 1678. Fue un reconocido violinista y uno de los principales compositores del Barroco italiano. Sus conciertos para violín denominados “Las cuatro estaciones” son de las composiciones más populares del repertorio de música clásica y es la obra con más grabaciones en disco de la historia.

El origen de los Vivaldi

De los los orígenes de la familia Vivaldi se sabe muy poco. Su abuelo, Agostino, era un panadero de Brescia; estaba casado con Margherita, con la que tuvo varios hijos; uno de ellos fue Giovanni Battista, familiarmente apodado Gianbattista, que nació alrededor de 1656. Margherita, a la muerte de su esposo, fue a Venecia con sus hijos y Gianbattista empezó a destacar como violinista. El junio de 1676, a los veinte años de edad, contrajo matrimonio con Camilla Calicchio.

Por aquel tiempo, Vivaldi figuraba inscrito en el gremio de los panaderos según algunas fuentes y ejercía de barbero según otros. El 1678, aparece en el certificado de bautismo de su hijo Antonio Lucio como sonador (instrumentista). Sobre su calidad como sonador no puede haber ninguna clase de duda si tenemos en cuenta que fue admitido como violinista en la Capilla de San Marcos por Giovanni Legrenzi (en aquel tiempo maestro de capilla) el abril de 1685 y se le asignó un sueldo de veinticinco ducados.

Gianbattista era pelirrojo y se lo conocía con el mote de Rossi; había sido socio fundador de la Asociación Musical de Santa Cecilia, institución que reunía los instrumentistas más prestigiosos de “La Soberbia”. En una “Guida de’forestieri” de Vicenzo Coronelli publicada el 1713 encontramos sendos reseñas de Gianbattista y de su hijo Antonio, confirmándolos cómo excelentes virtuosos del violín. Por último sabemos que el 1729 Gianbattista solicitó permiso a los responsables de San Marcos para realizar un viaje por Alemania con Antonio. A partir de aquí se pierde su huella y no se sabe nada más de Gianbattista.

Niñez

El día de su nacimiento hubo un terremoto en Venecia, como tenía la salud delicada, tuvieron que bautizarlo urgentemente porque estaba en peligro de muerto. Su padre, Giovanni Battista Vivaldi, fue quien inició Antonio en la carrera musical y quien más tarde lo hizo entrar en la orquesta de la “Cappella di San Marco”. Vivaldi tuvo 6 hermanos, él era el primogénito. Recibió las órdenes menores a los 15 años y el 1703 fue ordenado sacerdote. Cómo era pelirrojo, lo denominaban “Il Prete Rosso” (el cura rojo). Debido a una enfermedad respiratoria crónica, probablemente asma, después de un año dejó de decir misa y a finales de 1706 abandonó el sacerdocio activo.

Vivaldi se dedicó, entre otras actividades, al negocio de la ópera y allí conoció Anna Giraud (o Girò), una joven cantante de ópera que estaría siempre con él. Para ella escribió la mayor parte de los primeros roles en sus óperas. Antes de Anna, Vivaldi solía ir acompañado de otras mujeres, lo cual hace pensar que la decisión de no decir misa podría tener otras motivaciones menos relacionadas con su salud. Le gustaban los placeres, la compañía de las damas y su actividad empresarial lo llevó a viajar por muchos países y a desarrollar una intensa carrera musical y social.

Ospedale della Pietà

El 1 de diciembre de 1703 fue contratado como profesor de violín en un orfanato para niñas, el Pio Ospedale della Pietà de Venecia. En aquella época, en la ciudad, había 4 instituciones de este tipos financiados con dinero de la República, que recogían niños huérfanos, hijos ilegítimos o abandonados por los padres. Al orfanato los chicos aprendían algún trabajo y las chicas recibían una buena educación musical. A los 15 años tenían que marcharse, y entonces las chicas musicalmente más avanzadas llegaban a ser miembros de la orquesta y el coro del L’Ospedale, que era una formación de un gran prestigio.

En el Ospedale Vivaldi fue desarrollando varios cargos. El 1709 tuvo problemas con la dirección de la institución y lo despidieron, pero más adelante tuvieron que rectificar y lo volvieron a contratar el 1711, y le hicieron responsable de las actividades musicales como maestro de capilla y maestro de coro, y más adelante, al 1716, lo nombraron maestro de conciertos. Estos cargos lo fue compaginando con sus viajes, sobre todo a partir de 1718, y con su trabajo como empresario en el teatro de Santo’Angelo de Venecia donde, entre otras cosas, se ocupaba de los contratos.

La mayor parte de sus conciertos, cantatas y música sacra fue compuesta para la orquesta y el coro del Ospedale. En algunas transcripciones modernas de sus obras pueden leerse todavía los nombres de las jóvenes a quienes dedicaba la obra correspondiente. Por estas composiciones recibía sus pagos correspondientes y en los documentos del l’Ospedale se detallan pagos por 140 conciertos, entre 1723 y 1729.

Una carrera exitosa

Vivaldi podía cobrar por sus obras porque era un compositor reconocido. El año 1711 a partir de la publicación en Amsterdam de sus conciertos ”L’Estro Armonico” (op. 3) su fama se esparció por toda Europa. Por otro lado, su actividad empresarial en el ámbito de la ópera era lucrativa puesto que se desarrollaba en el que era el principal entretenimiento musical de la época. Esto tiene más trascendencia si pensamos que Venecia era uno de los centros donde se desarrolló este género artístico y donde existían diferentes teatros que competían entre ellos para atraer el numeroso público.

Hacia el 1717 o 1718 ofrecieron a Vivaldi otro cargo de prestigio: ser maestro de capilla en la corte del gobernador de Mantua, el príncipe Felipe de Hessen-Darmstadt. Y en 1722, la fama de Vivaldi, especialmente como compositor de un nuevo estilo de ópera, lo trajo a Roma invitado por el Papa Benedicto XIII.

Viajes por Italia de 1718 a 1724

A partir de 1718 las óperas de Vivaldi empezaron a ser conocidas también fuera de Venecia, si bien sólo disfrutaban de una difusión limitada al resto de Italia. El 1718 Florencia recibió la ópera “Scanderberg” que, si exceptuamos “Ottone in villa” representada en la ciudad de Vicenza el 1713, fue la primera ópera que el compositor logró estrenar fuera de Venecia. El 1721 Milán acogió en la temporada operística el drama pastoral “Silvia”.

En las temporadas de ópera de 1723 a 1724, Vivaldi estaba, según todos los indicios en Roma; durante su estancia en la Ciudad Eterna, se representaron dos óperas suyas: el 1723 se puso en escena, en el Teatro Capranica, “Ercole su’l Termodonte” y el 1724 se representó “Giustino”. En Roma, Vivaldi escribió el segundo acto de “La virtù trionfante dell’amore e dell’odio”, que se estrena el 1724.

Según una carta del mismo músico, estuvo en Roma en tres ocasiones, pero todavía hoy en día no se conoce la fecha de la tercera estancia en la ciudad. Antonio Vivaldi se supo ganar la amistad y la protección del cardenal Pietro Ottoboni, verdadero apasionado por la música y que antes había sido mecenas de Arcangelo Corelli. El mismo Vivaldi afirma que el Papa en persona lo había invitado a tocar el violín en su presencia. De su paso por Roma resta un precioso testigo: el célebre pintor Pier Leone Ghezzi, fiel ilustrador de la sociedad romana de la época, dibujó una caricatura de Vivaldi que es un retrato auténtico del natural del gran compositor.

A pesar de que Vivaldi se alejara de Venecia no dejaba de en su corazón: la República de Venecia seguía siendo el centro de su actividad, tanto en lo referente al teatro musical como la música instrumental. Un testigo muy valioso para conocer sus creaciones musicales son las actas del l’Ospedale della Pietà; en ellas se confirma que él seguía siendo el privilegiado y el único que componía música para la institución: se había comprometido a enviar a la orilla de los Schiavoni, donde se encontraba el Ospedale della Pietà, dos Conciertos al mes, con los gastos postales a su cargo, recibiendo a cambio un cequí (moneda de oro de Venecia de 1284) por Concierto. Vivaldi no estaba obligado a ninguna otra prestación ni presencia en la institución.

Volvió a Venecia el 1725. Y este años, además de 4 óperas, compuso los conciertos para violín llamados “Las Cuatro Estaciones” que describen escenas de la naturaleza con recursos musicales. A lo largo de su vida recibió encargos muy importantes, como el oratorio “Juditha triumphans” (RV 644), una de sus grandes obras, que compuso el 1716. El motivo era la celebración de la victoria de la República de Venecia ante los turcos, que les sirvió para recuperar la isla de Corfú. Para la boda del rey francés Louis XV escribió la cantata nupcial “Gloria e Imeneo” (RV 687).

Los conciertos “La Cetra”, del 1727, estaban dedicados al emperador austríaco Carlos VI, el cual admiraba Vivaldi y con el que en una ocasión tuvieron un encuentro en Trieste, Italia. El emperador comentó que aquel día había hablado más con Vivaldi que en dos años con sus ministros. Le concedió el título de caballero, una medalla de oro y una invitación para ir a Viena. Su prestigio le permitió componer óperas contando con la colaboración de los mejores libretistas del momento como eran el famoso Pietro Metastasio, poeta de la corte de Viena, que elaboró el libreto de ”L’Olimpiade” (1734); y con el joven Carlo Goldoni en “Griselda” (1735).

La música en Venecia en el ”Settecento”

En los primeros treinta años del siglo XVIII, o sea en la época en qué Vivaldi formó parte de la vida musical de Venecia, existían tres grupos de instituciones: el que se consideraba cómo “oficial” estaba representado por la capilla de San Marcos, que era la institución más seria y solemne; el segundo grupo estaba constituido por los cuatro Ospedali, el de la Pietà, que era el de mayor prestigio, el Ospedaletto, el de los Incurabili y el de los Mendicanti; en ellos se educaba a las jóvenes huérfanas de la ciudad y las hijas de familias numerosas que no podían atender ni a su formación ni a su casamiento; en este hospital se interpretaba de forma admirable música instrumental y música sacra vocal; el tercer grupo de instituciones estaba formado por los teatros de ópera, muy numerosos en la ciudad (casi uno por barrio); el pionero había sido el Santo Cassiano, abierto el 1637. Estos teatros se dedicaban a programar óperas de nueva creación y reposiciones de óperas ya conocidas durante la Stagione (la temporada), que empezaba el día de Santo Esteban y acababa al inicio de la Cuaresma.

En en cuanto a la actividad en los palacios y en las casas particulares de la aristocracia veneciana, se desarrollaban las llamadas “accademie”, veladas en las que los propietarios de la casa y sus invitados escuchaban música interpretada por conjuntos musicales y virtuosos que residían en la ciudad. Una gran cantidad de personas se amontonaban fuera de los palacios para poder así escuchar algún eco de la música interpretada en el interior de los palacios.

Anna Giraud

En Mantua, Vivaldi conoció la cantante Anna Giraud, apellido que el mismo Vivaldi escribía a la italiana: ”Girò”. Desde aquel momento, la cantante vivió con él. Anna Giraud, de mote “L’Annina della Pietà” debutó en Venecia el 1724 con la ópera “Laodicea” de Tomaso Albinoni. Aunque la relación entre ambos fuera más allá, el músico no quiso nunca admitir otro vínculo que el de la amistad y la asistencia sanitaria que le había dispensado Annina y su hermana Paolina.

Pero, en un momento de su vida Vivaldi afirma que vivió catorce años junto a las dos mujeres. Anna Giraud, que estaba considerada como alumna suya, era más apreciada por sus encantos que por sus dotes de cantante. Carlo Goldoni hace un excelente retrato de Vivaldi y de la Giraud en sus “Memoires”: “Este cura, excelente violinista y mediocre compositor, había instruido y educado en el canto la señorita Giraud, joven cantante nacida en Venecia pero hija de un peluquero francés. No era bonita, pero tenía gracia, pequeña estatura, bellos ojos, boca fascinante, poca voz y mucho talento para recitar”.

El 1737 sufrió en carne propia una crítica del nuncio apostólico en Ferrara, el cardenal Ruffo, debido a su amistad con Anna Giraud. Es muy posible que la dicha amistad se tomara como pretexto para poder intrigar contra Vivaldi (método habitual dentro del mundo teatral); pero el episodio también se puede atribuir a un exceso de celo en el cumplimiento del deber por parte de la jerarquía eclesiástica. Lo importante es que Vivaldi fue muy sensible a la intromisión en su vida privada, como lo demuestran sus vehementes protestas de inocencia. De Anna Giraud se pierde la pista el 1747, después de la muerte de Vivaldi, con sus últimas apariciones en los teatros de Venecia.

Últimos latidos

La vida del vecchio, apodo con que Charles de Brosses lo bautizó el 1738, estaba llegando a su fin; a pesar de todo Vivaldi no disminuía su frenética actividad y seguía siendo el Vivaldi de siempre. El 1739 participó en Amsterdam en la celebración del centenario del teatro local. La ciudad holandesa era familiar para Vivaldi, ya que de aquí habían salido la mayor parte de sus colecciones impresas de música instrumental. El espectáculo conmemorativo incluía una tragedia, “Cesare e Catone”, y una composición realizada expresamente para la conmemoración: “Il centenario del teatro di Amsterdam”, con músicas de varios compositores; como introducción se interpretó un Concerto Grosso de Vivaldi; el mismo autor dirigió la interpretación y, probablemente, ejecutó personalmente la parte de violín solista.

El 1739 Vivaldi fue el protagonista de unas manifestaciones musicales en Venecia. En la Pietà se interpretó en forma escénica “l’Ecloga piscatoria Mopso”, una Serenata de la cual no nos ha llegado la partitura; la representación la motiva la visita en Venecia del príncipe Fernando de Baviera, el cual había tenido ocasión de apreciar el Catone de Vivaldi en Verona el 1737.

El 19 de noviembre de 1739, la visita del príncipe Frederick Christian I, hijo del rey de Polonia y príncipe electo de Sajonia, Frederick Augustus I, propició una nueva ocasión a los venecianos para celebrar unas fiestas; se le ofrecieron también entretenimientos musicales en la Pietà con la interpretación de una Cantata escenificada titulada “Il Coro delle Muse”, en esta representación cantaron la Apollonia, la Bolognese, Giulietta, Ambrosina, Fortunata, Chiaretta, Margherita, Teresa y Albetta.

Al finalizar la primera parte se interpretó un “concerto di viola d’amore, e leuto col ripieno di moltissimo strumenti” y al finalizar la segunda un “Concerto a violini obbligati in eco”. Ambas composiciones están incluidas en una recopilación manuscrita conservada en la Biblioteca de Dresden y titulada: “Concerti con molti Istromenti Suonati dalle Figlie del Pio Ospitale della Pietà avanti Sua Altezza Reale Il Serenissimo Federico Cristiano Prencipe Reale di Polonia et Elettorale di Sassonia. Musica di D. Antonio Vivaldi Maestro de Concerti dell’Ospitale sudetto. In Venezia nell’anno 1740”. Esta recopilación incluye también un Concierto y una Sinfonía que, probablemente, sirvieron respectivamente como introducción y conclusión de la Serenata.

Últimos años

Cómo en tantos y tantos casos de otros artistas, todos los éxitos que acompañaron en vida a Vivaldi no evitaron que muriera muy pobre. Los enemigos de Vivaldi presionaron al cardenal de Ferrara para que prohibiera por inmoral la temporada de ópera que este tenía que realizar. Este hecho hizo decidir a Vivaldi a marchar hacia Viena donde reinaba Carlos VI, para conseguir el puesto de compositor de la corte.

Desgraciadamente Vivaldi llegó en el peor momento. Carlos VI murió; su hija, la nueva reina, tuvo que huir y los húngaros se habían levantado en armas. Estaban en guerra y con este panorama Vivaldi quedó sin protección y tuvo que ir malvendiendo manuscritos hasta su muerte. Murió en casa de la viuda de un fabricante de sillas de montar el 28 de julio de 1741 y fue enterrado el mismo en una fosa común en un cementerio de Viena. Con su muerte su música estaría olvidada hasta su redescubierta ya avanzado el siglo XX.

La recuperación de su obra

La influencia que tuvo en el panorama musical del Barroco es de una gran trascendencia. Consolidó el concierto para solista, forma musical que todavía hoy en día es vigente. Su estilo es brillante, con una gran fuerza rítmica, contrastes sonoros muy claros y armonías simples pero sugestivas. Fue un modelo muy imitado por sus contemporáneos y, entre todos, destaca con luz propia el nombre de J. S. Bach. Bach admiraba la obra de Vivaldi y se inspiró en su modelo de concierto. Transcribió para órgano y también para clavecín algunos de los conciertos del opus 3, l’Estro Armonico.

Cuando Bach también cayó en un cierto olvido, a medida que su producción musical era redescubierta y volvía a ser interpretada, también se hacía visible todo lo que tenía relación con su obra. Como consecuencia, se empezó a investigar sobre Vivaldi. Y gracias sobre todo a la tarea de Alfredo Casilla, la obra de Vivaldi ocupa el lugar que le corresponde en la historia de la música. Casilla organizó el 1939 la “Settimana di Vivaldi” que representó el impulso definitivo a la posterior divulgación discográfica de la música de Vivaldi.

Catálogo completo (Francés) http://www.uquebec.ca/musique/catal/vivaldi/viva.html

Información extraída de la Wikipedia.

Música de Vivaldi:

Concierto para dos Violines en La Menor

Las cuatro estaciones

Ópera Motezuma, aria ”Billeram per noi più belle”

Gloria en Re Mayor, RV 589

Ópera Catone in Utica, aria “Come in vano il mare irato”

Concierto para mandolina en Do Mayor


Obra publicada en vida

12 Sonatas para 2 violines y bajo continuo, op. 1 (1705)
12 Sonatas para violín y bajo continuo, op. 2 (1709)
L’estro armonico, 12 conciertos para diversas combinaciones, op. 3 (1711).
La stravaganza, 12 conciertos para violín, op. 4 (c. 1714)
4 sonatas para violín y 2 sonatas para 2 violines y bajo continuo, op. 5 (1716)
6 conciertos para violín, op. 6 (1716-21)
2 conciertos para oboe y 10 conciertos para violín, op. 7 (1716-21)
Il cimento dell’armonia e dell’invenzione, 12 conciertos para violín, op. 8 (1725). Del 1 a 4, Las Cuatro Estaciones.
La cetra, 12 conciertos (11 para cuerda y 1 para 2 violines y cuerda), op. 9 (1727)
6 conciertos para flauta, op. 10 (c. 1728)
5 conciertos para violín, 1 concierto para oboe, op 11 (1729)
5 conciertos para violín y 1 no determinado, op. 12 (1729)
Il pastor fido, 6 sonatas para musette, viola, flauta, oboe o violín y bajo continuo, op. 13 (1737)
4 sonatas para a violoncelo y bajo continuo (1740)

Óperas

Ottone in villa (1713)
Orlando finto pazzo (1714)
Arsilda, regina di Ponto (1716)
Nerone fatto Cesare (1715)
L’incoronazione di Dario (1716)
La costanza trionfante degl’amori e de gl’odii (1716)
Tieteberga (1717)
Artabano, rè de’ Parti (1718)
Scanderbeg (1718)
Armida nel campo d’Egitto (1718)
Teuzzone (1719)
Tito Manlio (1719)
Gli inganni per vendetta (1720)
La Candace o siano li veri amici (1720)
Tito Manlio (1720)
La verità in cimento (1720)
Filippo, rè di Macedonia (1721)
La Silvia (1721)
Ercole sul Termodonte (1723)
Il Giustino (1724)
La virtù trionfante dell’amore e dell’odio ovvero il Tigrane (1724)
L’inganno trionfante in amore (1725)
La fede tradita e vendicata (1726)
Cunegonda (1726)
Dorilla in Tempe (1726)
Farnace (1727)
Orlando furioso (1727)
Siroe, rè di Persia (1727)
Ipermestra (1727)
Rosilena ed Oronta (1728)
Atenaide (1729)
Argippo (1730)
Alvilda, regina de’ Goti (1731)
Doriclea (1732)
Semiramide (1732)
La fida ninfa (1732)
Motezuma (1733)
L’Olimpiade (1734)
L’Adelaide (1735)
Aristide (1735)
Bajazet o Tamerlano (1735)
Griselda (1735)
Ginevra, principessa di Scozia (1736)
Catone in Utica (1737)
Rosmira (1738)
L’oracolo in Messenia (1738)
Feraspe (1739)

Música Instrumental

1 concierto para dos violoncelos
1 concierto para dos mandolinas
1 concierto para mandolina
1 concierto para dos flautas traveseras
1 concierto para dos trompetas
2 conciertos para dos trompas
4 conciertos para flauta dulce
3 conciertos para flautín
3 conciertos para dos oboes
4 conciertos para dos orquestas de cuerda y solista
10 conciertos para viola d’amore
13 conciertos para flauta travesera
11 doble conciertos
19 conciertos para oboe
22 conciertos de cámara
25 conciertos para dos violines
27 conciertos para violoncelo
34 conciertos de grupo
37 conciertos para fagot
44 conciertos para orquesta de cuerda y continuo
222 conciertos para a violín
1 sonata para flauta dulce
1 sonata para oboe
1 sonata para violín, oboe, órgano obligado y chalumeau
1 sonata para dos flautas traveseras
1 sonata para dos oboes
2 sonatas para dos violines, viola y bajo
4 sonatas para flauta travesera
5 sonatas para dos instrumentos diversos
6 sonatas para musette
9 sonatas para violoncelo
20 sonatas para dos violines

Obra sacra

Kyrie, RV 587
Gloria, RV 588
Gloria, RV 589
Credo, RV 591
Domine ad adiuvandum me, RV 593
Dixit Dominus, RV 594
Beatus vir, RV 597
Credidi propter quod, RV 605 (RV Anh. 35b)
Laetatus sum, RV 607
Magníficat, RV 610
Stabat Mater, RV 621
Introduzione al Gloria RV 588, RV 639
Oratorio Juditha triumphans, RV 644
Nisi Dominus, RV 803
Dixit Dominus, RV 807


Fuente: http://perso.ya.com

Dejar respuesta