Se trata de un personaje místico, precoz, dulce y valiente que retó a la sociedad limeña de la primera mitad del siglo XX, y no dudó en responder con altura a los que limitaban la expresión literaria femenina. Esta bella mujer nació en el puerto norteño de Pacasmayo, el 12 de octubre de 1922, en el núcleo de una familia acomodada. Era la menor de cuatro hermanos. Estudió en el Colegio Sagrados Corazones Belén. Estando en tercero de primaria sufre un aparatoso accidente en las escaleras del colegio, inmovilizándola de inmediato. Tenía nueves años cuando le anunciaron que nunca más caminaría y se movilizaría por medio de una silla de ruedas.

A partir de este trágico suceso, Nelly muestra su lado más rebelde, provocador y desafiante ante un medio social pacato, lleno de tabúes. A su corta edad dio un giro radical a su aspecto, se recorta el cabello, cambia su manera de vestir a la usanza varonil. Y, lo principal, cambia de nombre; desde entonces se hace llamar Carlos Alberto Fonseca.

Su familia decide trasladarse a Lima, a una casona de la calle San Martín en el distrito de Barranco. Fonseca lee ávidamente textos literarios de la corriente modernista y vanguardista; domina el inglés y francés, por lo que comprende perfectamente a sus autores predilectos. Empieza a componer sus primeros versos y sonetos. A los doce años, escribe su primer libro “Rosas matinales” (1934), firmado como Carlos Alberto Fonseca. En esta etapa de su adolescencia hacia la juventud, Carlitos desarrolla una fecunda actividad por el arte, cultiva la pintura en acuarela, el pirograbado y el tejido; además de seguir produciendo más poesía.

Su cambio varonil que se dio en la niñez se reafirma con el paso de los años, vistiendo con fina elegancia; el cabello engominado, terno, corbata y como accesorio un pañuelo de seda en el bolsillo de la americana.

Nelly Fonseca o Carlos Alberto Fonseca, estimado lector, no sólo se dedica a la poesía, sino también se da tiempo para el periodismo y la promoción cultural. Dirige la página literaria de La Crónica cuando tenía veinte años. Más adelante se hace cargo de la revista cultural Palabra americana.

En 1944, Fonseca declaró ante un medio de prensa chileno que le desagradaba “la estrechez de criterio, que la convierte en un fiscal de las vidas ajenas, y la hace condenar tantas alegrías y tantos sabrosos pecados.”*

Para la poeta peruana Andrea Cabel, «desde su caída, las estrellas de Nelly Fonseca cambiaron de rumbo y apuntaron hacia otro norte, hacia uno muy parecido a la poesía. En muchos, sino en todos, de sus poemas, la autora cuestiona su destino, se pregunta por qué algo tan simple como una caída pudo dejarla casi atrapada en una silla, privándola del placer de correr, de escalar, de caminar, sumiéndola en la desesperación del dolor; sin embargo, sus reflexiones y cuestionamientos no encajan en la amargura o rechazo. No encuentro una pizca de furia en su dolor. Sus poemas aparecen en escenarios inquietos y versátiles, llenos de criaturas mágicas como piratas, centauros, ninfas y faunos. Aparecen también paisajes llenos de color, erotismo y esperanza. Quizás la caída fue una señal, una misteriosa forma de acariciar sus estrellas».

Efectivamente, entre los gustos y curiosidades de Fonseca, también estaba la astrología; lo desarrolla de modo introspectivo, a través de “Bajo el signo de Libra”; poemas ordenados numéricamente, en el que se describe las manos, con un espacio especial al arcano, dándole un carácter esotérico y lúdico a sus poemas, como en estos primeros versos del poema I,

¡Oh, las manos que esconden el arcano
de la vida, enigmático y secreto!…
Cada una es un misterio, que mi inquieto
Pensar pretende develar en vano…
Toda línea sensible es en la mano
Una letra del mágico alfabeto
Con que el dedo de Dios marca, discreto,
El destino de cada ser humano…

Entre sus obras también se cuentan dos piezas teatrales, dado que era una amante del cine y el teatro. Su vida profesional fue fecunda, pues se desempeñó como secretaria privada del segundo vicepresidente del Perú, Rafael Larco Herrera, durante el gobierno del general Manuel A. Odría. Según reportes de la época, el vicepresidente le reservaba un palco especial en el Teatro Segura y era traslada en un Rolls Royce negro.

La vida sentimental de Nelly Fonseca se ve sacudida en una de esas visitas al teatro, conoce allí al actor argentino Carlos Croharé, con quien mantendría una relación breve, ya que al poco tiempo el actor fallece en una gira con su compañía hacia el Ecuador. Este hecho deja una huella profunda en la poeta. Más adelante, Óscar Ponce de León –también poeta-, se convertiría en su amor platónico, dedicándole varias líneas en “El Quiromante”. El escritor la acompañaría hasta sus últimos días.

Veinte años después del accidente, Nelly retoma la vestimenta femenina, cuando le diagnostican un tumor a la altura de la cuarta vértebra. En la edición del 27 de noviembre de 1974, del diario El Comercio; su hermana María Luisa Fonseca, declara «Nelly era dulce, amable (…) captaba la simpatía de todos, hasta de quienes no tenían por qué relacionarse con una poeta, como el sabio Antúnez de Mayolo, quien le profesó verdadero afecto y que cuando estuvo internada no dejó de visitarla. Nelly murió en el Hospital del Empleado un 9 de abril, martes santo…»

Su producción poética es amplia, cultiva el verso modernista con buen manejo de la rima y la métrica, destacando Rosas matinales (1934); Heraldos del porvenir (1934); Luz en el sendero (1938) , por el que fue premiada con la Medalla de Oro por la Municipalidad de Lima; El poema de América (1938); Voces de América (1940); Sembrador de estrellas (1942); Preludios íntimos (1945); Juan Carlos Croharé (1947); Espigas de cristal (1955), bajo su verdadero nombre; y Velero alucinado en 1963, año de su muerte.

Asimismo, es autora del himno premilitar, el himno al Rotary Club de Lima, de Maracaibo (Venezuela) y, de los Rotarys de México y Uruguay. Para culminar compuso el himno a su querido distrito, Barranco.

Obtuvo reconocimientos en el exterior, como el Primer Premio y Medalla de Oro del VIII Certamen de Liniers de la República Argentina (1937), así como el Primer y Tercer Premio del Homenaje a la Madre Americana, de la Habana (1940). También la designan como socia honoraria del Grupo América del Uruguay, el Ateneo Popular de Argentina, la Confraternidad Balzaciana Hispanoamericana de Costa Rica, entre otras distinciones.

DIEZ DATOS SOBRE  NELLY FONSECA RECAVARREN:

– Nació en Pacasmayo el 12 doctubre de 1922. Cuando apenas tenía 9 años, una caída por las escaleras le cambió la vida, pues la ató a una silla de ruedas, porque le afectó la columna vertebral.

– Tras su accidente que le produjo una discapacidad, adopta una imagen andrógina (pelo engominado, terno y corbata que para la época resultaba irreverente) y publica poemas bajo el pseudónimo de Carlos Alberto Fonseca. Para algunos, esto representaba una forma de rebeldía, para otros, el enfrentamiento a una sociedad que postergaba a las mujeres, aunque para muchos, fue una forma de ocultar su discapacidad.

– Dominaba el inglés, francés y portugués, lo cual le permitía leer a los modernistas y vanguardistas más connotados. Fue también periodista y promotora cultural. Dirigió la página literaria del diario La Crónica  cuando tan solo había soprespasado los 20 años, además de la revista Palabra Americana.

– Obtuvo varios premios, entre ellos:  el Primer Premio y Medalla de Oro del VIII Certamen de Liniers de la República Argentina en 1937; obtuvo el Primer y Tercer Premio en Homenaje a la Madre Americana de La Habana en 1940

– Su producción poética es amplia e incluyen títulos como Rosas matinales (1934); Heraldos del porvenir (1936); Luz en el sendero (1938);  El poema de América (1938); Voces de América (1940); Sembrador de estrellas (1942); Preludios íntimos (1945); Juan Carlos Croharé (1947); Herodes y Bethmoora, la que mira el mar (1949), los poemas dramáticos Herodes y Bethmoora; muchos de los cuales fueron firmados como Carlos Alberto Fonseca.

– Con su nonbre real,  Nelly Fonseca Recavarren publicó en 1955 el poemario Espigas de Cristal y Raíz del Sueño. , fue publicado póstumamente  en 1963. Su libro Velero Alucinado y otros, quedaron inéditos.
– Sus poemas cultivan el verso modernista donde se percibe el buen manejo de la rima y la métrica.En varios de sus textos se desarrolla una pequeña historia, en la que destacan la precisión de las metáforas.

– También compuso el Himno a su entrañable Barranco, distrito donde residía,  además de  himnos dedicados al Rotary Club y la instrucción premilitar. Mantuvo comunicación fluida con las poetas  Gabriela Mistral  de Chile y la uruguaya Juana de Ibarburo.

– Provocadoramente irreverente declaró a un diario chileno en 1944, que lo que más le desagradaba de la gente era “la estrechez de criterio, que la convierte en un fiscal de las vidas ajenas, y la hace condenar tantas alegrías y tantos sabrosos pecados”.

– Estuvo a punto de casarse con el actor argentino Juan Carlos Croharè (a quien le dedicó poemas), pero la tragedia se cruzó nuevamente en el camino. Un accidente de aviación se llevó al hombre que la iba a desposar. Esa pena la acompañó hasta el día de su muerte, el 9 de abril de 1962, cuando recién tenía 40 años.


Poesía

HOMBRE

Yo, sin tí, no soy nada.
Tú, sin mí, no eres nadie.
¿Cómo enraizará el árbol
sin el regazo de la tierra madre?
¿Adónde iría el agua
si no existiera el cauce?

Toda tu vida gira
en torno de mis ejes de diamante.
En tu horizonte azul, mis ojos marcan
la plenitud del alba y de la tarde,
y en el círculo eterno de mis brazos
zumba el rojo torrente de tu sangre.
Duerme en ti la simiente que mañana
será fruto en mi carne;
yo la abrigo y la nutro
con mis jugos vitales,
dándote así el poder casi divino
de duplicar tu imagen.
¡Hombre mío!… ¡Hombre mío!
¡No hay palabra más grande!
Tú eres el Dios de mi liturgia humana;
yo, el altar de tus íntimos rituales;
entre los dos podemos
engendrar universos inmortales….

Místico sensualismo
que desentraña misteriosas claves:
juntos, somos el todo;
solos, no somos nadie:
¡triste puñado de ceniza y polvo!,
paja en las eras que la avienta el aire.

¡Una mujer y un hombre, todo un mundo
y todo un más allá de eternidades!
¡Tuya, como el aliento de tu vida!
¡Mío, como mis huesos y mi sangre!

A veces soy la esposa,
a veces soy la madre,
mas siempre la mujer: el cuenco vivo
donde tu boca amante
bebe el placer, que ahonda en la materia,
bebe el dolor, que exalta a lo inefable.


SOLEDAD

Nombre inmenso como el cielo;
nombre amargo como el mar…
Mi madre debió llamarme
Soledad.

Soledad, porque mi boca
se ha olvidado de besar;
porque las rosas se mustian
sin abrirse en mi rosal,
mi madre debió llamarme
Soledad.

Un ángel negro, a mi vera,
siembra mis huertos de sal.
Jazmín que mi mano toca
no reflorece jamás.
Mi madre debió llamarme
Soledad.
Me llaman con otro nombre
que suena a plata y cristal.
Me llaman, mas no respondo;
pues, en mi lírico afán,
yo sé que debí llamarme
Soledad.

Soledad de noche oscura
que presagia tempestad.
Soledad de campo raso
sin un árbol ni un cantar.
Soledad de lo infinito:
Soledad de cielo y mar…
Soledad como la mía:
¡Soledad!.


AROMA DE LA TIERRA

Aroma de la tierra recién regada,
que tiene una fragancia nunca igualada

En ti late el prodigio de la simiente,
las gavillas de trigo y el pan caliente.

En ti está el regocijo de los caminos
y los pesados bueyes de ojos cansinos.

En ti bulle la acequia cascabelera
y los niños que juegan en su ribera.

En ti está la cabaña y el humo lento
que rizan los azules dedos del viento.

En ti está lo más cálido y lo más puro:
amor de campesino; beso maduro,

que tal como el milagro de la simiente,
florecerá mañana sobre otra frente.

Aroma de la tierra recién regada:

¡Es Dios quien la perfuma con su mirada!


Aquel día

Amor mío:
Si la muerte algún día nos separa,
nada tendrás de mí: ni un juramento,
ni un beso, ni una lágrima.

Jamás tu mano aprisionó mis manos;
jamás tembló tu boca en mi garganta.
Sólo tus ojos me han besado el rostro,
sólo tu voz me ha acariciado el alma.

Tu corazón y el mío
se abrazan con las alas…

Pero aquel día en que por fin me pierdas,
no te quedará nada:
ni el temblor de mis labios en los tuyos,
ni el clamor de mi queja solitaria.
Sólo estos versos tristes, que te besan
la voz y la mirada,
y el humilde recuerdo
de un corazón que se quebró las alas,
como un pájaro ciego, que golpea
una puerta sellada…


YO QUIERO SER UN MÁSTIL

Yo quiero ser un mástil erguido entre la niebla para orientar el vuelo de las aves remotas.
Y sentiré en mi tronco latir un alma de árbol
la noche en que rescate a una gaviota.
Yo quiero ser un mástil erguido entre las sombras que la aurora empavese con grímpolas de seda,
y escuchar las salmodias del viejo campanario:
el grave hermano blanco que ahuyenta estrellas.
Yo quiero ser un mástil inmóvil, solitario, con la quietud más noble, la soledad más buena.
Erguido en el regazo sereno de la tarde.
Erguido entre la orquesta triunfal de la tormenta.
Qué superior destino que es el de asomarse a un mundo en donde danzan locas girándulas de estrellas,
y ensartar una noche, tal como un pez de vidrio,
el disco transparente de cualquier luna nueva!
Yo quiero ser un mástil erguido entre las sombras en donde cuelgue el viento sus diáfanas banderas…
¡Y el día que rescate tu corazón de náufrago
serán como un arrollo de música mis venas!


Fuente:

https://ojoconelhorizonte.lamula.pe/2013/09/25/quien-fue-nelly-fonseca-recavarren/taniatemoche/

http://rpp.pe/

 

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