La cerámica fue uno de los medios más adecuados para difundir imágenes y narraciones gráficas en el arte griego. Se conservan miles de muestras artísticas de cerámica pintada, procedentes en su gran mayoría de sepulcros, donde acompañaban al difunto. Las formas más utilizadas fueron el ánfora y la crátera, vasijas en las que en principio se guardaban o transportaban las provisiones o se mezclaba con agua el vino antes de tomarlo, pero que terminaron por convertirse en objetos de lujo. El ánfora era un vaso de panza alargada y alta, cuyo cuello tiene dos asas. La crátera tenía un cuello muy ancho, separado de la panza por un pequeño estrangulamiento; sus proporciones le hacían parecer a una sopera.
Crátera de Dipilon, 750-735 a. C. Museo Arqueológico de Atenas.

Pero había muchos otros tipos de vasos: la hidra, el kílix, el kántaros, el lekito… Todos con una función determinada y pintados. Sólo la loza más vulgar no tenía decoración.
Tipología de vasijas cerámicas griegas.

Al igual que en otros géneros artísticos, Atenas dominó el mercado también en el ámbito de la cerámica. En el Cerámico, el barrio de los alfareros atenienses, había verdaderas fábricas. Sus propietarios, que daban empleo a muchísimos pintores, atendían con su producción los mercados interiores y exteriores. Tan importante era la producción para el consumo local o regional como el que se realizaba para la exportación como objeto de lujo que consumían las clases aristocráticas de todo el Mediterráneo. Esta razón es la que ha hecho que estos objetos se encuentren representados en muchos yacimientos prerromanos y en los museos correspondientes.
Vasijas de figuras rojas, siglo V a. C.. Museo Arqueológico Provincial de Albacete, España. Este tesoro procede del yacimiento de los Villares (Albacete, España). Contenía un  rico repertorio de vajilla griega posiblemente utilizada en el rito funerario: escifos, oinocoes, cilicas, cántaros, páteras, bolsales…

El estilo pictórico de decoración de las vasijas evolucionó mucho en el periodo arcaico, desde un estilo llamado geométrico (siglo VIII a. C.) a la figuración realista de las figuras rojas y negras (siglo VI a. C.).
Figuración sobre cerámica griega en tres estilos: geométrico, figuras negras y figuras rojas. El detalle superior de los aurigas y los carros proviene de un ánfora del Museo del Louvre, 720-700 a. C.. El detalle de en medio está firmado por Exequias y representa a Aquiles y Ayax jugando; proviene de un ánfora de aprox. 550 a.C. que se encuentra en el Museo Vaticano.  El detalle inferior está firmado por Euphronio, proviene de una crátera de tumba de Cerveteri y se data aprox. 510 a. C.; representa una competición musical.

Las vasijas geométricas de Dypilón.

En este artículo voy a centrarme en el estilo geométrico y especialmente en los vasos datados en el siglo VIII a. C. procedentes de la necrópolis ateniense del Dypilon. Este barrio y cementerio se encontraba extramuros en la vía que llevaba hacia el santuario de Eleusis. En el siglo VIII a. C. ya se puede decir que estaba establecido el modelo de vasija, que en adelante sólo se modificará en el detalle. En esta época además se fabricaron enormes ánforas para colocarlas sobre las tumbas; algunas de ellas llegaron a medir 1,75 m. de altura y son de una perfección y dificultad técnica que, aún hoy, producen admiración de los hombres del oficio. Una de las más grandes (justo en la foto de debajo), que se encuentra en el Museo Nacional de Atenas, nos puede servir como mejor modelo para conocer el estilo geométrico. Se desconoce el nombre del pintor y de en honor de quién se erigía sobre el túmulo, aunque se puede suponer que era una tumba de una mujer, puesto que el ánfora era el tipo de vasija más utilizada para el sexo femenino, mientras que solía reservarse la crátera para el masculino. En todo caso, una decoración sepulcral de tanto valor sólo se la podían permitir en aquella época los miembros de la aristocracia ateniense, que disponían de poder y de riqueza.
Ánfora de Dipilón, Museo Nacional de Atenas. 1,55 cms. Hacia el 750 a. C.

La vasija aparece pintada de arriba a abajo. Sobre el pie en negro se suceden uno tras otro los frisos ornamentales circulares hasta llegar el borde del cuello, también pintado en negro. La sucesión se interrumpe por una escena central en el lomo superior con decoración figurativa en que se representa la “prothesis” o llanto fúnebre como despedida de un difunto, uno de los temas más antiguos del arte griego.
Ánfora de Dipilón, Museo Nacional de Atenas. 1,55 cms. Hacia el 750 a. C. Detalle de plañideras y difunto.

En el centro de la imagen aparece el difunto en su lecho, que es una “kliné”. Sobre él se observa un lienzo decorado con un dibujo ajedrezado que en realidad cubre el cuerpo. Delante del lecho hay plañideras sentadas y arrodilladas y tanto a la derecha como a la izquierda aparecen hombres de pie, reconocibles en la parte izquierda por la espada ceñida y representados en la actitud habitual de la lamentación fúnebre, es decir, con las manos alzadas y mesándose los cabellos.
En un primer momento parece que los hombres y las mujeres se representan de la misma manera: cabeza y pies de perfil y frontalmente el tronco triangular; la rodilla, la cintura y el cuello destacan como partes articulatorias importantes del cuerpo humano. Era el cuerpo el que focalizaba entonces el interés artístico, no las ropas ni las otras prendas de vestir, en las que como es natural no debía reparar el espectador. Las figuras se reducen a siluetas esquemáticas: la cabeza es un punto; el torso un triángulo con anchos hombres y vértice en la cintura; los brazos filamentos; las piernas fuertes y flexibles…
Ánfora de Dipilón, Museo Nacional de Atenas. 1,55 cms. Hacia el 750 a. C. Detalle del cuello. Ciervos y motivos geométricos.

La escena fúnebre no es la única figurativa, podemos encontrar también frisos de animales en los que aparecen ciervos paciendo y animales salvajes tendidos en el suelo. Aparte podemos ver un conjunto de elementos geométricos repetitivos en bandas que siguen los principios de orden y ritmo continuo y que refuerzan la circularidad del vaso. Llama la atención sobre todo la riqueza de variantes de la greca o meandro, el ornamento más conocido del arte griego. Repletas de finísimos trazos oblicuos y esmeradamente trazados, grecas almenadas, escalonadas, dobles y triples rodean el vientre, los hombros y el cuello del ánfora. Los puntos, los rombos y las hojas lanceoladas son otros de los adornos más bellos. Deben concebirse como modelos abstractos; son, más bien, apuntes de zarcillos y otras plantas, y junto con los animales constituyen una abreviatura de la vida en general, de la flora y de la fauna.
Carro fúnebre en cortejo, detalle crátera de Dipilón.

Otro tema plástico muy importante por entonces era la representación de la “ekphora”, el traslado del difunto hasta su inhumación. La escena entonces se acompaña por un desfile de carros (el thapsos), la exposición del cadáver y el entierro. El pintor ha despiezado los carros y los muestra como si se tratase del plano de montaje de los mismos. Los cuerpos de los guerreros están ocultos tras unos típicos escudos en forma de caja de violín. Se puede apreciar el horror vacui que siente el artista, que no deja el más mínimo hueco sin un motivo de relleno.
Crátera funeraria tardo geométrica ática, taller del Pintor de Hirschfeld (atr.), 750-735 a.C., h 108.3 cm. New York, Metropolitan Museum of Art. Carro fúnebre y cortejo.

Hay otros tipos cerámicos especialmente bellos como los píxide con tapa coronada por esbeltos caballos escultóricos en terracota que encontramos en distintos museos.
Píxide con caballitos en la tapa corresponde a la producción Ática de finales del período Geométrico, con el típico repertorio de grecas, rombos y rosetas; hacia 740 a.C. (museo del Berlín).

En la aprente unidad de lo geométrico, se pueden distinguir escuelas. Éstas difieren entre sí por sus técnicas (la pintura se aplica directamente a la arcilla, o, por el contrario, sobre una capa blanca) y por los grandes caracteres de estilo: al gusto ático por la decoración rica y viva, se opone la sobriedad de la escuela de Thera (Santorini), que deja desnuda la mayor parte del vaso y no utiliza sino motivos muy simples. Entre estos dos extremos se encuentran Beocia, Laconia, las islas Cícladas, Rodas o Creta.
Skyphos corintio con decoración de pájaros, 740–730 a. C. Museo del Louvre.


Fuente: http://algargosarte.blogspot.pe

Dejar respuesta