Habían pasado en Roma más de seiscientos años, no solamente privada de las buenas letras y la gloria de las armas, sino también del hacer de todas las ciencias y de la virtud de los buenos artistas. Por eso cuando Dios volvió, le dio uno que la adornó en gran parte. Ese fue Pietro Cavallini Romano, gran maestro del mosaico, el cual arte junto con la pintura, aprendió de Giotto trabajando en la nave del mosaico de San Pedro (#), y fue el primero, después de su maestro en iluminar este arte. Tuvo una excelente vida, sirviendo en su ciudad a quien fue de enorme utilidad y donde vivió con gran reputación.

Hizo en Roma sus primeras pinturas en Santa María in Aracoeli, sobre la puerta de la sacristía (#), historias muy consumidas ahora por el tiempo; y en Santa María de Trastevere hizo muchas cosas, coloreadas para toda la iglesia al fresco. Y trabajó en la Capilla principal (#) y de mosaico en la fachada de la iglesia, y mostró desde el principio de tal obra, que sin la ayuda de Giotto, no trabajaría peor que como se hacía en la pintura.

Hizo aún en San Grisogono para la iglesia distintas historias al fresco (un mosaico se le atribuye #), siempre esforzándose de hacerse conocer como un excelente discípulo de Giotto y buen autor. Y pintó en Santa Cecilia (#), en el mismo Trastevere, casi toda la iglesia de su mano.

Pietro Cavallini – Ábside: 4. Adoración de los Reyes

A continuación trabajó en la iglesia de San Francisco a Ripa (perdido) muchas cosas. Y en San Pablo fuera de Roma, hizo la fachada del mosaico y en la nave central hizo muchas historias del viejo testamento (destruido). Y trabajó también en el primero claustro del cabildo, al fresco con diligencia, y con esto logró el mejor juicio en tal ejercicio como gran maestro. Fue elogiado por los expertos en ese arte, por ello los prelados le encargaron hacer las pinturas de entre las ventanas de la fachada de San Pedro, (destruidas) Donde mostró, los cuatro evangelistas trabajados muy bien al fresco de tamaño extraordinario, que no se empleaban figuras de este tamaño por ese tiempo, y un San Pedro y San Pablo y, en una nave en un lateral, un gran número de figuras, en las cuales se ve, que por mucho que le agradara la manera griega, el siempre lo mezcla con esta de Giotto. Y para divertirse le dió relieve a las figuras, en las que mostró el deseo que tuvo siempre de mejorar en lo que pudo el arte de la pintura, por mostrarse amante de su trabajos y divertirle mucho.

La bondad de las figuras le proporcionó ganancias en vida, y le dio renombre y gran honor después de muerto. Trabajó en diversos otros lugares, en Roma y fuera ella, y murió a la edad de 75 años, de un mal de un lado, tomados en el trabajo en las paredes, por la humedad por estar siempre trabajando. Elaboró sus pinturas hacia 1344, y se le enterró en San Pablo, fuera de Roma con todas las exequias y el siguiente epitafio:

QVANTVM ROMANAE PETRVS DECVS ADDIDIT VRBI
PICTVRA TANTVM DAT DECVS IPSE POLO.

aprox: ” Tanto honor dio Pietro a Roma,
como igualmente su pintura lo da al universo”


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