Vincent Van Gogh, hijo de un pastor evangelista, nació en Zundert (Holanda) en 1853. Fue un personaje difícil en sus relaciones con los demás. Su hermano menor, Theo, fue su mejor amigo.

A los dieciséis años comenzó a trabajar como aprendiz en la galería de arte Goupil en La Haya. A Van Gogh le gustaba el trabajo, pues ya se sentía atraído por el arte. Le gustaban los pintores holandeses del S. XVII como Rembrandt y los paisajistas franceses de Barbizón como Millet. Su carácter arisco hizo que lo trasladaran a Bruselas y posteriormente a Londres, donde tuvo su primera crisis al enamorarse de la hija de los dueños de la pensión donde se alojaba, Úrsula Loger, quien rechazó su proposición de matrimonio. Nuevamente la galería Goupil lo destinó a París y en 1876 acabó siendo despedido.

Su religiosidad se había ido agudizando y decidió seguir los pasos de su padre e ingresar en la escuela evangélica. No siendo admitido en la Facultad de Teología protestante de Ámsterdam, se preparó en un centro protestante de Bruselas y fue enviado en 1879 como misionero evangelista a Wasmes, en la región de Borinage. Fue una época trascendental para Van Gogh, se dedicó por completo al cuidado de los mineros, despreocupándose de la ropa, de la comida y de los asuntos terrenales. Finalmente, en 1880 regresó agotado a casa de sus padres y decide dedicarse a la pintura.

Deseaba pintar gente trabajando, en un estilo crudo que expresara sus sentimientos. Van Gogh refleja con claro realismo la vida cotidiana de los menos protegidos, teniendo como punto de partida a los pintores realistas franceses como Millet. También tuvo un claro referente en Rembrandt en cuanto al cromatismo. Sus gamas ahora serán oscuras, los ambientes pobremente iluminados y con tensiones de luces y sombras. Ejemplo El tejedor.

En Los comedores de patatas refleja a una familia reunida alrededor de una mesa con luz tenue, comiendo las patatas que han cultivado y recolectado.

Tuvo que dejar la casa paterna porque al enamorarse de su prima Kate, la convivencia se hizo imposible. Recibió entonces sus únicas clases de pintura y finalmente decidió trasladarse a París con su hermano Theo, donde pudo ver la obra de los impresionistas y conocer a Toulouse-Lautrec. Llegó en un momento en que los artistas jóvenes estaban desarrollando una serie de ideas que iban más allá del Impresionismo. Van Gogh experimentó estas ideas neoimpresionistas que había conocido a través de Paul Signac. Abandona los argumentos pictóricos decantándose por el paisaje y el retrato. Su paleta se aclara, usa colores puros y pinceladas de pequeños toques que recuerdan al Puntillismo.

En febrero de 1887 se traslada a Arles, al sur de Francia, buscando una mayor intensidad de luz. Realizó un gran número de obras, autorretratos, paisajes, pinturas de flores, como Los girasoles. Durante ese período, Van Gogh empezó a utilizar las pinceladas ondulantes y los intensos amarillos, verdes y azules.

En La terraza de café en la Place du Forum vemos como supera las limitaciones cromáticas de los impresionistas. La composición está dominada por dos colores primarios, el azul y el amarillo. Pinta de forma abreviada.

El dormitorio del artista en Arlés. Van Gogh escribió a su hermano Theo sobre el cuadro: “Esta vez se trata únicamente de mi habitación; sólo que aquí el color ha de serlo todo, y su simplificación, que da una mayor grandiosidad a las cosas, pretende evocar el descanso o el sueño en general. En una palabra, al mirar e cuadro debería reposar la mente, o más bien la imaginación”. Observamos la clara influencia de los grabados japoneses en la sencillez del dibujo, los espacios planos de color, las pronunciadas perspectivas y la ausencia de sombras. La pintura está aplicada en capas espesas, las pinceladas negras envuelven a los objetos y delimitan los espacios, dando la sensación de que están llenos de color. El amarillo, que predomina en el cuadro, es el color de la luz del sol, la calidez y la felicidad.

Van Gogh siempre intentó que sus amigos se trasladasen allí para formar un taller colectivo. Convenció a Gaugain para que fuese a trabajar con él, pero pronto surgieron los desacuerdos ya que los dos artistas tenían puntos de vista diferentes sobre la pintura, lo que se tradujo en violentas discusiones. La crisis estalló cuando Van Gogh, tras intentar agredir a Gaugain con una navaja de afeitar, se corta la oreja. A los pocos días, será internado en un manicomio de Saint Rémy. La enfermedad de Van Gogh se caracterizaba por frecuentes ataques, alternando la alucinación con momentos de tranquilidad. Se ha dicho que era esquizofrenia, epilepsia o una tara familiar.

En ningún momento dejó de pintar, las obras de este periodo evidencian sus tensiones y desequilibrios. Se inspira en los cipreses, los olivos, los almendros en flor y los campos de trigo que rodean el hospital. Los tonos se vuelven más sombríos y las formas son agitadas. La pincelada crispada y nerviosa permite descargar su tensión interior. Predominan las visiones tétricas y lúgubres que distorsionan la realidad y realiza copias de los grandes maestros.

En La noche estrellada, el cielo presenta un gran dramatismo. Dos enormes espirales nebulosas se envuelven una con otra. El ritmo de las curvas que dominan el cielo proporciona gran dinamismo al cuadro. El pueblo, sereno, representado con trazos rectos y breves, contrasta con la violencia del cielo. En esta obra el mundo se cierne amenazador sobre el artista, es una visión apocalíptica. Representa la pequeñez del ser humano frente a las fuerzas de la naturaleza. Hay una tremenda agitación. Los astros están a punto de chocar, nos hallamos ante un eminente fin del mundo. Todos estos efectos se consiguen por medio de una pincelada larga y arremolinada. Servirá de puente de unión con el Expresionismo.

Cuando sale del manicomio se traslada a Auvers-sur-Oise y es tratado por el Dr. Gachet. Siguió trabajando mucho, pero persistían sus crisis de melancolía, se sentía solo y sin fuerzas para luchar contra las alucinaciones que volvían a aparecer. El 27 de Julio de 1890, Van Gogh se disparó con un revolver y muere dos días después.

Campo de trigo con cuervos expresa la desolación y soledad del artista al borde del suicidio. Ha desaparecido todo rastro de figura, manteniéndose únicamente el gesto pictórico.

 

La iglesia de Auvers-sur-Oise muestra el mundo interno del pintor. El cielo con torbellinos de manchas, la iglesia gótica parece desmoronarse y los caminos serpenteantes amenazan un cataclismo.


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