El pueblo contra la nobleza; una revolución diferente
¿Levantamiento? Sí, pero Mozart lo disfraza con forma de comedia

Con el fondo de la revolución francesa, Beaumarchais escribió la comedia francesa “El barbero de Sevilla”. ¡Esta pieza se interpretó como una declaración de guerra a los nobles y a la aristocracia! El tema le encantaba a Mozart, y además su libretista preferido el genial Lorenzo Da Ponte se mostró dispuesto a trabajar con él. La obra debía ser una ópera bufa italiana, “Las bodas de Fígaro”, un drama musical independiente, intrigante que no tuviera pretensiones políticas. La revolución del pueblo contra la nobleza debería llegar a producirse solamente dentro de un marco de suaves alusiones.Al fin y al cabo solamente se quería evitar una prohibición de representación por parte de las autoridades, lo que ya le había ocurrido en otras representaciones que se hicieron en Viena.

Da Ponte también asumió la misión de provocar la curiosidad del emperador en la obra para así asegurarse desde el principio su simpatía. Mozart y Da Ponte trabajaron en esta ópera con íntima armonía, a pesar de estar, como siempre, bajo presión debido a la falta de tiempo, ya que Mozart tenía que ganar dinero al mismo tiempo con otros trabajos.

El argumento de la ópera de Mozart comienza donde termina el de la obra de teatro de Beaumarchais: en la corte del duque Almaviva.

Con artimañas y fantasía para la dama del corazón

Fígaro, un servidor de cámara del duque Almaviva, prepara su boda con su elegida, Susana, una criada de cámara de la duquesa Rosina. Pero el duque Almaviva se fijó también en Susana. Además intervienen también el paje Cherubino y el ama de llaves Marcellina, a la que Fígaro le prometió matrimonio al no poder pagarle sus deudas. Cherubino es una especie de “enfant terrible” que siempre provoca nuevos líos y sorpresas. El argumento es una continua confusión con cambios de ropas y escondites, pequeñas astucias y escenas de celos, engaños y disgustos. Pero al final todo se arregla, de modo que la boda de Fígaro puede llevarse a cabo.

Lo único “revolucionario” de esta ópera es el pequeño triunfo del “hombre sencillo” sobre la arrogancia del noble, así, en un aria, Cherubino se dirige irrespetuosamente al duque llamándole “contino” (pequeño duque).

José II reconoció este hecho pero lo tomó como una broma pesada a costa de la nobleza vienesa y no lo rechazó. Mozart y Da Ponte consiguieron lo que querían: “Las bodas de Fígaro” se representaron e incluso recibieron un honorario del emperador.

Pero el estreno el 1 de mayo de 1786 en el teatro imperial de la corte “Burgtheater “situado en la plaza “Michaelerplatz” de Viena no fue especialmente exitoso. La orquesta no tocó muy bien la complicada música de Mozart, el tiempo para ensayar fue muy corto y el público vienés, más bien acostumbrado al popular Salieri, no estaba demasiado entusiasmado. Un crítico escribió: “En la primera tarde el público no sabía realmente en qué estado de ánimos se encontraba”.

“Las bodas de Fígaro” en Praga

La ópera tuvo mucho más éxito en Praga. Mozart, después del moderado éxito de las primeras representaciones de la obra en Viena, tenía otra vez problemas con el dinero y no tenía a la vista ningún puesto de trabajo fijo. Entonces una repentina invitación de Praga le sorprendió: debía dirigir allí personalmente “Las bodas de Fígaro”. Así Mozart se puso en camino hacia la capital Bohemia con su esposa Constanze donde tendría un enorme éxito con “Las bodas de Fígaro”. El público de Praga estaba completamente entusiasmado y celebró a Mozart durante tres semanas. La caja también se llenó; Mozart ganó en Praga aproximadamente unos mil florines. El matrimonio Mozart regresa a Viena lleno de esperanza, allí surgirá por fin el gran éxito…


Fuente: Mozart.com

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