Cinco obras emblemáticas de grandes maestros de la pintura

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Un clásico en el arte es aquel trabajo que, a pesar del paso del tiempo, mantiene su vigencia y relevancia. Son obras que al mirarlas no necesariamente resaltan por su tecnicismo e innovación, sino por representar las ideas de una época. Sandro Boticelli, Hieronymus Bosch, Pierre Auguste Renoir, Claude Oscar Monet y Gustav Klimt son algunos de los nombres que han alcanzado la inmortalidad en la pintura. Repasamos a continuación algunas de sus obras más emblemáticas:

Sandro Boticelli: El nacimiento de Venus (1485)

Esta popular pintura fue realizada en 1485, justo en el apogeo del Renacimiento. Boticelli usó tempera sobre lienzo en esta composición, concebida como un encargo para los mecenas de la familia Medici. A través del uso del mito griego del nacimiento de la diosa del amor, el maestro italiano narra la historia de la llegada de Venus a la isla de Citera. Con una fuerte presencia de elementos tomados del arte de la Antigüedad, esta obra expuso el ideal de belleza femenino propio de la época

El Bosco: El jardín de las delicias (1503–1515)

Una obra que no solo destaca por la riqueza narrativa que posee, sino también por la calidad con la que está realizada. Compuesta como un tríptico dividido en tres partes, El jardín de las delicias muestra el contraste que existe entre el cielo, la tierra y el infierno cristianos. Un choque entre las fuerzas apolíneas del orden y dionisíacas del desenfreno son algunos de los elementos que transforman a esta composición en una obra maestra.

Claude Oscar Monet: El paseo (1875)

La mujer de Monet en compañía de Jean, su hijo, es el motivo principal que da vida a El paseo. La pintura realizada por Monet en 1875 juega con la perspectiva y la luz, dentro de un paisaje primaveral. La difuminación de la anatomía y una pincelada de trazos rápidos fueron los métodos empleados por el pintor para dar vida a esta composición.

Pierre Auguste Renoir: Le Moulin de la Galette (1876)

Uno de los precursores del impresionismo, Renoir retrató con fidelidad la vida parisina del siglo XIX. En aquel período Francia era el epicentro del arte mundial; desde la literatura hasta la pintura, el país galo fue uno de los destinos más frecuentados por las mentes creativas. En este óleo, Renoir muestra la vida social que rondaba a Le Moulin de la Galette, un molino abandonado que se transformó en el núcleo de la bohemia parisina. El uso de la luz y la representación de la vida “moderna” fueron algunos de los objetivos que el artista se propuso al componer esta obra.

Gustav Klimt: El beso (1908)

El óleo más conocido del austríaco Gustav Klimt, “El beso” es uno de los emblemas del período dorado del artista. Para Klimt, las bellas artes debían buscar la unión con las artes ornamentales. Símbolos orientales provenientes de Rusia y Bizancio envuelven a una pareja en pleno acto amatorio. La vestimenta y la anatomía de los personajes se funden en la plenitud que significa el ser amado.


Fuente: https://www.arteallimite.com/2016/09/22/cinco-obras-emblematicas-grandes-maestros-la-pintura/

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