Fernando Botero, el pintor de las mujeres gordas

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Cuando Fernando Botero (Medellín, 1932) entra en la sala, lentamente y muy erguido, uno toma conciencia de estar ante una estrella. El pintor vivo más famoso de Colombia —y quizá de Sudamérica— no suele presentarse ante los medios, pero esta vez tenía causas justificadas. Presenta en un hotel de Madrid Las mujeres de Botero, un suntuoso libro de artista realizado por la editorial Artika bajo su supervisión directa.

Limitado a 2.998 ejemplares, el volumen está concebido como una obra de arte en sí mismo, desde su estuche hasta los 45 dibujos donde la figura femenina despliega todo el repertorio de formas rotundas que son su sello de fábrica.

No es muy original decir que se le conoce como el pintor de las mujeres gordas, pero es lo que ocurre.
No lo puedo evitar. La idea general de la belleza considera que las mujeres deben ser delgadas, pero entonces llega un artista que produce una dilatación de la forma y dicen: “Pinta mujeres gordas”.

¿A qué se debe esa obsesión con la mujer?
No soy solo yo. La mujer es el tema favorito de los artistas de todos los tiempos. Hay en ella una poesía que a todos ha llamado la atención, es difícil decir por qué. Mi estilo proviene de la convicción de que la voluptuosidad de la forma es un motivo de gozo. Y el arte debe dar placer.

¿Y cómo proporciona ese placer?
Por el volumen. Ya mis primeras acuarelas eran volumétricas. La pintura era plana en la Edad Media, y después vinieron los italianos y crearon el volumen, que era un milagro y que sigue siéndolo, aunque estemos acostumbrados a él. Es como el rayo, que todos lo vemos y por eso no nos damos cuenta del milagro que es.

© Getty Images
© Getty Images

Usted fue casi siempre autodidacta, pero también pasó un tiempo en España aprendiendo en la Academia.
¡Siempre fui autodidacta! Porque cuando estudiaba en la Real Academia no se usaba que el profesor fuera a clase, y entiendo por qué. Todos los jóvenes se dedicaban a pintar abstracto, así que los profesores se decían: “¿Qué voy a hacer allá, perder el tiempo?”. Entonces tuve la buena idea de hacerme copista en el Museo del Prado. Yo vivía enfrente y pasé todo un invierno allí aprendiendo a pintar.

También tuvo una fase cercana al expresionismo abstracto.
Abstracto nunca fui. Bueno, sí adopté la pincelada del expresionismo porque me interesaba la action painting, esa emoción de la pintura, pero me duró poco.

Su obra está más cerca de Ingres o de Rousseau, digamos.
Esos han sido artistas muy importantes para mí y he aprendido mucho de ellos. Pero la pintura que más me ha impresionado es la del 1400 italiana y flamenca, los verdaderos coloristas. Uccello, Mantegna, Piero della Francesca, Van Eyck o Van der Weyden.

 Pintura de Botero. © D.R.
Pintura de Botero. © D.R.

¿Qué opina de la evolución del arte desde Duchamp y el conceptualismo?
No soy partidario de ese tipo de arte. Yo hago casi lo opuesto. Lo conceptual me parece bien si está bien hecho, pero eso es muy difícil. Igual que lo abstracto, que puede ser muy decorativo. Con Rothko, por ejemplo.

¿A qué atribuye la elevada cotización que ha alcanzado su obra?
Tal vez a haberlo hecho todo con mucha honestidad, basado en una fuerte convicción. Si haces como yo algo muy local pero con autenticidad, tocas a gente muy distinta. Por ejemplo, he realizado ya tres exposiciones en China. Me sorprende que mis cuadros gusten tanto a los chinos.

Donó parte de su colección de arte a su país. ¿Por qué?
Esa ha sido la mejor idea que he tenido en mi vida. Sophia, mi mujer, pensó lo mismo. Yo tenía esos cuadros guardados en un depósito y ahora los puede ver todo el mundo. El museo se hizo según mis indicaciones, incluso sobre la fuente del patio me preguntaron: “¿Qué altura quiere que tenga el chorro?”.

Es uno de los colombianos más conocidos en el mundo. ¿Se siente embajador de su país?
No, no. Soy un pintor más. Un pintor colombiano.

¿Ser tan imitado le halaga o le molesta?
Me halaga. Lo que sucede es que cuando las imitaciones llevan la firma Botero ya me gusta menos.

*Este artículo fue publicado originalmente en el número de diciembre de 2018, de la revista Vanity Fair España.


Fuente: https://www.revistavanityfair.es/cultura/articulos/fernando-botero-artista-libro-las-mujeres-de-botero/35404?fbclid=IwAR1_CezZTqrlfVqPW9IlmKs5FNvjq7_v1CBVqn2W47C75sKch1ifa_MrgBA

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