César Calvo de Araújo es un personaje inconmensurable, caudaloso, laberíntico y fascinante, como el río Amazonas, ese espacio geográfico que marcó su vida.

Él mismo se encargó de agigantar su leyenda al hacer de su propio nacimiento una leyenda: decía que había nacido en un bote, en pleno Amazonas. Hoy se sabe que nació en Yurimaguas, en 1914, siempre en la selva, y que desde muy pequeño empezó a pintar.

Sabemos que preparar la exposición ha sido un trabajo arduo, que a Bendayán le tomó varios años de investigación y viajes, primero, porque Calvo de Araújo fue un pintor prolífico y, segundo, porque fue un trotamundos: además de establecer su residencia en Iquitos, también vivió en Colombia, en Nueva York, en Brasil, en Arequipa y en todos estos lugares pintó, dejó testimonio de su oficio , un oficio que, si bien marcó su vida, no fue el único que ejerció: Bendayán nos cuenta que Calvo fue un talentoso músico popular y un narrador de buena pluma: es autor de Paiche, una novela que escribió en los años 40 y publicó en 1962.

Esta impronta literaria se la heredó al famoso poeta César Calvo, uno de sus muchos hijos, con quien tuvo una relación entrañable, más de amigo que de padre, según Bendayán.

Pero sigamos con Calvo de Araújo: de joven fue un multioficios y, en términos reales, se hizo pintor por sí mismo. Si bien estudió un semestre en la Escuela de Bellas Artes de Lima, se retiró a los pocos meses porque no estaba de acuerdo con la enseñanza que allí imperaba, una marcada por el indigenismo producto de la influencia de José Sabogal, director de Bellas Artes por entonces.

Pero expuso pronto dentro de una colectiva de Los Independientes, grupo pictórico que, como él, estaba en contra de la pintura indigenista imperante por entonces.

Pero pronto Calvo de Araújo se hizo una rara avis incluso para Los Independientes y se trasladó a la Amazonía, donde afinó su talento pictórico, su sensibilidad y su técnica. Se hizo un gran retratista y su paleta de colores pasó a llenarse de aquellos verdes y rojos y azules y amarillos intensos propios de la Selva.

Como bien nos dice Bendayán, para un foráneo, para quien nunca ha visitado la Amazonía, los colores de Calvo de Araújo le pueden resultar ajenos, extraños, pero son realistas: así pinta la naturaleza a la Amazonía.

Pero el artista no solo se preocupó por la sensualidad de los paisajes selváticos: también se interesó en sus gente, en sus pobladores ancestrales, y así empezó a pintar, a espátula, a los indígenas y sus costumbres y su belleza. «La sensualidad es inherente a esta zona y a sus pobladores. Pero la mujer de la selva también es una luchadora y eso también se refleja en la obra de Calvo, un artista maravilloso, fascinante», prosigue Bendayán.

Tan particular fue la personalidad de Calvo, que resulta un precursor de los actuales conservacionistas: fue el primero en reclamar por un uso sostenible del espacio y de la defensa de los derechos de los indígenas y de la dignidad de su cultura y de sus costumbres. En ese esfuerzo, llegó a la utopía de establecer un espacio socialista en Shapshico, donde no existía la propiedad privada, el trabajo era comunal y los beneficios repartidos entre todos.

Como retratista ganó fama y, seguramente, fortuna. Se hizo, por ejemplo, artista oficial del alcalde de Nueva York y de Rojas Pinilla, el presidente colombiano. Esto lo llevó a tener largas estadías en ciudades como Bogotá y Medellín, pero su trabajo también supo ser valorado en Brasil, donde pintó, por ejemplo, las playas de Río de Janeiro.

Así de fascinate era este artista de la selva… y de la vida.

LA VIDA DE UN ARTISTA

  • CÉSAR CALVO DE ARAÚJO (YURIMAGUAS 1914-LIMA 1970) fue hijo de padre peruano, Rafael Calvo Sotoma-yor, y madre portuguesa, María José Araújo.
  • Nació, según su propia versión, navegando el Amazonas durante un viaje que sus padres llevaban a cabo desde Yurimaguas.
  • Tomó sus primeras clases de pintura con el pintor loretano Tito Pinedo Lazo.
  • En su juventud se dedicó a diversos oficios como joyero, burilador de lápidas, mecánico y retocador de negativos.
  • Su primera exposición individual fue en 1941 en la Asociación de Nacional de Escritores, Artistas e Intelectuales del Perú.
  • Entre 1941 y 1965 expuso en Perú, Brasil, Colombia y Estados Unidos.
  • Fue llamado «el mago de la paleta», «el pintor de los verdes infinitos», «el Gauguin de América», «el gigante de la selva», o «la selva misma».

Por: Gonzalo Pajárez


Fuente: https://peru21.pe/cultura/cesar-calvo-araujo-artista-amazonico-fascinante-176947

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