“In memoriam” A Enrique Urízar Berrios

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“Nunca hay un tiempo determinado para terminar…”

A treinta días de la partida (Enero 2011) de nuestro amigo Enrique Urízar, sus colores de sol, claros de luna y amaneceres infinitos danzan y hablan con él entre nosotros. Maestro vital, pintor por excelencia, amante de la naturaleza, cómplice de ella y de una Arequipa reconfortada por sus cambios, compartimos hoy su ausencia con este cielo desde donde nos observa.
Era Enrique un apasionado que va por la vida como un Quijote(su héroe de niñez);un lector incansable, sensible ,alegre:”soy un viejo con alma de niño” nos decía siempre. Le sobraba la humildad y cariño;viajó llevando su arte por el extranjero, fue un embajador ad honorem, sin saberlo.

Urízar el autodidacta.Realizó aproximadamente cuarenta exposiciones individuales en Perú y en el extranjero. Así mismo una centena de muestras colectivas entre América y Europa. Autoridad en materia de arte; un referente para artistas noveles; nadie más hábil para pintar al óleo y manejar con destreza la espátula, como él:”va con mi temperamento y me hace libre ,tanto que parece que hubiésemos nacido juntos…”

Su amistad con el pintor César Calvo de Araujo,quien convencido por hipérboles de Arequipa nos visitó y pintó durante dos años retratos, a la sociedad arequipeña e intelectuales de la época (1960), influyó decisivamente en la obra del Maestro Urízar .

Recuerda su niñez en Yanahura, jugueteando por las calles que conducían a la Plaza Mayor, enamorado de la arquitectura colonial y la campiña .Así nacieron sus primeros bocetos, las acuarelas.Oficio que perfeccionó desde el colegio, cuando fue compañero de aula del prolijo dibujante Juan Gonzales Málaga y tuvo como profesor al pintor Manuel Morales Guzmán. Aprendió también de su amigo y Maestro Teodoro Núñez Ureta. Compartió la bohemia de su tiempo con Víctor Martínez, Casimiro Cuadros, De la Riva, Alejandro Núñez,Carlos Trujillo, Mansilla, Zegarra, el zurdo Zeballos, López Galván, Goyo Menaut,Cornejo,entre otros.

Lilia Tamayo de Urízar- su esposa-, sentía con mucho orgullo las enseñanzas de Enrique, su perseverancia, humildad, amistad y trabajo.Les decía a sus amigos pintores:”nunca hay un tiempo determinado para terminar y que era importante apoyar a los jóvenes,si no se les da ahora la oportunidad ¿cuando se les dará?”.Pintaba en su soledad todos los días,se apartaba del mundo aun estando con nosotros.Ha dejado obra inconclusa,la que empezó el 2010. Las manos de Enrique eran libres, voraces, laboriosas, gordas como las del gigante Polifemo;soñaba con las buganvillas nacientes, llenas de madrugada, para dejar una estela de simiente mientras se conducía a su atelier.Cada movimiento del Maestro determinaba su seguridad :”El dibujo es básico para el pintor”. Plasmó personajes de la época, danzantes, bodegones, casonas, iglesias arequipeñas bajo un azul profundo como el mismo cielo;marinas explosivas; gallos de peleas,corrida de toros, series de tauromaquia encarnados en tonalidades de rojos; luego la ciudad que fue construyéndola de a pocos; era su temperamento;no le importaba que la experimentación lo domine: ”aquí está también lo vivido, he estado y sigo estando de acuerdo con el arte moderno, conceptual o mediático, pero siempre reclamé un equilibrio estético lejos de la anécdota” .Mención aparte estaban sus Quijotes y Sanchos en medio de bucólicos paisajes.”El Quijote”,uno de sus primeros libros que coleccionó de niño a través de la revista LEOPLÁN (Edic. Argentina);fue el contacto de su mundo infantil con el mundo real,así conocío también a otros clásicos que influyeron en su obra (Homero, Julio Verne, Stevenson…):”las novelas de caballería despertaron mi imaginación. Jugaba también en trigales donde combatía yo contra colosos y como en la Canción de Roldán tenía una espada con mi nombre. Soy de las personas que ha leído siempre…”.

Sobre la amistad nos confesó que era eterna, para siempre, tú la escoges, era la palabra y elogio más grande que existía .Reflexionaba diariamente.El tiempo no lo media por los años, sino por el espíritu.Últimamente estuvo más cerca de sus amigos. De las generaciones nuevas sintió la calidez y respeto.Fue condecorado con la Medalla de la Cultura de Arequipa y homenajeado por los 50 años de su labor artística(2007).Miembro activo de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas(ANEA),de la Asociación de Artistas Plásticos” Allin llaqta”(2007), y Presidente de la Asociación de Artistas “ASPAP”(2004-2007).Siempre respetó al artista sea cual fuera su idiosincrasia:”El pintor es un compendio de todas las artes: pintura y música/sinfonía de colores en un concierto a la libertad, la expresión se vuelve poesía ,narra historias en cada lienzo. Al final no interesa el material que se utiliza, sino el contenido, la enseñanza que deja”.


Carlos Urízar Tamayo hijo del artista,decía:“mi padre tenía su momento, era libre en plena inspiración. Aquí dejó sus ojos y su Arequipa que plasmó”. Se integró a la dinámica del tiempo, sin perder la esencia de su ciudad. El paisaje lo acompañó toda su vida y se lo llevó abstraído.
El maestro Enrique nos dejó una profunda huella.Artista auténtico y apasionado de quien gozamos tanto su compañía como de su obra.Un creador que hizo del arte un medio de conocimiento y comunicación.Una lección de vida.
Esta noche con el cariño que supo unirnos,Enrique seguramente nos observa y nos invita a acompañarlo junto a su familia a celebrar,la misa que en honrras fúnebres se llevará a cabo en la iglesia”San Juan Bautista” de Yanahuara, a las diecinueve horas.

 

Por: Juan Carlos Zeballos Moscairo
Diario El Pueblo
Publicado en Arequipa el 21 de enero del 2011
Fotografías del Maestro Enrrique Urízar :Carlos Urízar Tamayo

Fuente: https://zeballosmoscairo.blogspot.com/2011/01/nunca-hay-un-tiempo-determinado-para.html?fbclid=IwAR2RN87rutuiW0I9Md-84zBxovgAQvkSCa2qd5M66YbOdLzCZbEKNEEYNqc

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