Apasionado por la literatura y feliz con la escritura. Es uno de los mejores escritores contemporáneos de nuestro país. Sus obras se destacan por desfilar su pluma en distintos géneros: novela y ensayo, para él no hay límites para escribir. Los límites no son un obstáculos para su inspiración.

Publicar novelas en España no ha cambiado nada en su vida. Sigue siendo igual, el mismo que vivía en Lima y luchaba para hacerse de un nombre en nuestra literatura. Lo único que lo hizo cambiar fue tener una familia por la cual debe luchar, sin duda estar en un país que no es suyo es complicado.

De niño, de joven y hasta adulto, el peruano con raíces japonesas que se fue para ser mejor nos manda cartas de afecto, de esas que solemos leer, reír y hasta llorar. Las que no se leen comiendo ni tomando una copa de vino. Esas cartas de aviso de que aún quiere al Perú que no son señales de humo. Sólo son sus libros.

¿Cómo nace el interés de dedicarte a la escritura?.
Nace de la lectura y de manera espontánea, nunca deliberada. Mi primer cuento lo escribí en 1981 y entonces ni soñaba con ser escritor. Ni siquiera cuando me fui a vivir a España creía que le dedicaría a la literatura tanto tiempo como le dedico ahora. Sin embargo, no vivo de la literatura porque de la literatura no podría vivir.

En el Perú es complicado dedicarse a la escritura. ¿Eso no influyó en el apoyo que recibiste de tus padres?.
Mis padres no tuvieron jamás la oportunidad de apoyarme en mi “carrera” de escritor, pues si por ellos hubiera sido yo tendría que haber estudiado la carrera diplomática. Ahora sí que lo disfrutan, pero durante años pensaron que se trataba de un “hobby”.

Cómo cambió tu vida al viajar a España, en donde también eres muy conocido.
Cuando te casas y tienes hijos cambia tu vida. Publicar libros o escribir novelas no cambia la vida. Lo primero sí, y eso fue lo que me dio España: mi familia. En ningún caso la literatura.

¿Si te hubieses quedado en el Perú crees que hubieras conseguido el mismo éxito que tienes actualmente en España?.
¿Qué es el éxito? ¿Haber publicado? En España he publicado cuatro libros que no existen porque es como si permanecieran inéditos. Nadie los ha visto y nadie los puede comprar. Mi único éxito consiste en que puedo hacer frente a los gastos que suponen la educación de mis hijos y una vivienda propia que no voy a terminar de pagar hasta que cumpla los 75 años. Y nada de eso se lo debo a la literatura.

De toda tu trayectoria qué recuerdos tienes del Perú. Por ejemplo, se dice que la gente peruana es muy alegre. ¿Percibes eso, si cabría una comparación con los españoles?
En el Perú leí lo que tenía que leer entre los 14 y los 20 años, que son los mejores años para sentar las bases de una cultura que te acompañará toda la vida. Por otro lado, en el Perú tuve la suerte de conocer a personas que siempre me estimularon la lectura y el conocimiento. Algunos de ellos fueron maestros como Luis Jaime Cisneros, Onorio Ferrero, Javier Tord y Franklin Pease; otros fueron compañeros de trabajo como Alejo Ferreyros, Alberto Portugal, Raúl Valenzuela y Jorge Morelli; otros fueron amigos y compañeros de estudios como Mario Ghibellini, Enrique Ghersi, Roberto Chang y Eduardo Chirinos, y de otros como Dante Nieri aprendí gracias a su ejemplo. Tuve mucha fortuna en este aspecto. Sin embargo, la alegría de Andalucía no la he encontrado jamás en ningún otro país del mundo. Lo siento.

Jaime Bayly escribió hace años un libro que se llamó Los amigos que perdí. Pero quisiera saber lo contrario ¿Qué amigos has ganado gracias a la escritura?.
Muchos y muy valiosos. Gracias a la literatura disfruté de Guillermo Cabrera Infante y de Roberto Bolaño, que han muerto hace muy poco. Gracias a la literatura puedo disfrutar de la amistad de Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Ernesto Sábato, Jorge Edwards, Fernando Savater y Antonio Muñoz Molina, que son personas a quienes admiro y además aprecio. Y -por último- gracias a la literatura conozco y disfruto de la amistad de muchos escritores españoles, latinoamericanos y peruanos que son mis contemporáneos. No me puedo quejar.

¿Quiénes son tus referentes literarios?
De los peruanos, Vargas Llosa, Ribeyro y Bryce, por supuesto. De los latinoamericanos, Cortázar, Cabrera Infante y Jorge Ibargüengoitia. De los españoles Julio Camba, Enrique Jardiel Poncela y Wenceslao Fernández Flórez. De la literatura universal Tolstoi, Stendhal y Nabokov. Y por encima de todos Jorge Luis Borges, porque Borges es el autor que ordena y le da sentido a todas mis lecturas.

Leyendo tu web oficial, he observado que Mario Vargas Llosa te dio muchos elogios. Él en una oportunidad dijo que si tendría que quemar todos los libros que ha escrito y se quedaría con uno, sería Conversación en la catedral. Tú con cuál de los tuyos te quedas y por qué.
Yo me quedaría con El Descubrimiento de España (1996), porque en aquel libro están presentes todas mis vocaciones -la memoria, el ensayo y la ficción- y porque en aquel libro creo que encontré el tono en el que deseo escribir. Y además porque Guillermo Cabrera Infante me regaló unas líneas impagables de presentación.

¿Qué es para ti la literatura?, ¿Qué es para tu vida?
La literatura es una fuente inagotable de placer y una forma laica y descreída de trascendencia. Pero ni es todo ni es lo más importante porque por encima de ella está mi familia.

¿Siempre quedas conforme con tus obras luego de presentarlas o piensas que hay algo que modificar?
Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Lo que está escrito ya no se debería cambiar, para bien o para mal.

¿Cómo te inspiras para escribir?. ¿Eres un escritor disciplinado?. ¿Hay alguna hora o estado de ánimo en especial?
Como no vivo de la literatura y mi horario de trabajo es bolchevique (de 9 de la mañana a 9 de la noche), muchas veces tengo que escribir en el pensamiento, en la memoria y en papeles sueltos que garrapateo a mano. Y cuando creo que ya estoy listo para escribir pido vacaciones y excedencia sin sueldo para poder comenzar y terminar lo que tenga entre manos. Eso es terrible porque nunca podría permitirme vivir más de dos meses sin sueldo. Por lo tanto, cualquier novela que escriba estoy obligado a terminarla en tres meses aunque no duerma, no salga y no me levante de la mesa durante 14 horas al día.

Alguna anécdota o algo gracioso que te haya pasado en tus distintos viajes en tu carrera literaria?
Todo el mundo tiene problemas para escribir “Iwasaki”, ya se trate de Rusia, Italia, España o Rumanía. Sin embargo, sólo en Japón han tenido problemas para escribir “Fernando”.

Sin duda, para escribir en diversos géneros debemos ser versátiles. ¿Cuál es el género que más te gusta, el que si te dieran a escoger sólo eligirías a uno?
Yo sólo sé escribir mezclando los géneros porque los géneros están para degenerarlos.

(APJ – noviembre 2006 entrevista vía e – mail)


Fuente: http://www.apj.org.pe/fernando-iwasaki/entrev-1

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