Aunque no cuenta con el apoyo suficiente para difundir la riqueza musical del Perú, el gran violinista Andrés Chimango Lares, con 40 años de vida artística, busca crear un centro cultural que forme a las nuevas generaciones de músicos peruanos. Esta es su historia.
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© Foto: Cortesía Andrés “Chimango” Lares.
Escribe: Sonia Obregon (@soniaobregond en Twitter).
De la mano del gran maestro Severo Díaz, Andrés Chimango Lares descubrió su pasión por el violín, sin imaginar que con los años se convertiría en un maestro y referente de la música andina tradicional. Durante sus 40 años de trayectoria artística ha recorrido el Perú y el mundo con un solo objetivo: difundir nuestra riqueza cultural.

Inspiración andina

Aunque Andrés Chimango Lares dejó Ayacucho a los 7 años, nunca se desligó de su tierra. Su abuela Higinia, quien se encontraba tan desprotegida como él, siempre lo motivó a regresar al distrito de Cabana Sur, en la provincia de Lucanas. Ella supo reemplazar el cariño que le faltó desde que falleció su mamá Daniela, cuando apenas tenía 1 año.
Desde pequeño fue un fiel admirador de las danzas tradicionales y los cánticos que se practicaban en su pueblo. La fiesta del agua, los carnavales y la tradicional herranza ayacuchana eran imperdibles. Gracias al gran maestro violinista Severo Díaz, se convenció de que a través de la música podía preservar esta riqueza cultural.
Después de arduos ensayos, Chimango aprendió a ejecutar el violín, a través del cual transmite el mensaje telúrico del hombre andino. “El gran Severo Díaz me dio todas las pautas para aprender a tocar. Él marcaba con lapicero los puntos en el que debían estar mis dedos”, asegura mientras sostiene el instrumento que le ha permitido expresar sus alegrías y tristezas.
En 1977, cuando se encontraba en Lima, se enteró de que su maestro necesitaba un reemplazo para cumplir con sus numerosos contratos. Sin dudarlo, le dijo a su papá que se iba a visitar a su abuelita y tomó el primer bus para Ayacucho. Durante cuatro meses viajó por diversos pueblos para dejar en alto el nombre de su mentor. Fue el inicio de su carrera como artista.
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© Foto: Cortesía Andrés “Chimango” Lares.

Pasión por la música

Su talento fue cada vez más reconocido por el público. Después de su éxito en tierras ayacuchanas, regresó a la capital para que más personas escuchen la calidez y la dulzura de su violín. En Lima, compartió escenario con destacados artistas, como la cantante Pastorita Huaracina, quien le enseñó el gran valor de la disciplina y la responsabilidad.
Desde que dejó su carrera de Lingüística en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMS) para dedicarse por completo a la música, supo que su arte no le daría de comer, pero sí le llenaría de gran satisfacción como peruano. Mientras se preparaba para empezar este gran reto, vendió helados, frutas y golosinas en las playas y los colegios de Lima.
Con el dinero que juntó en sus presentaciones y las clases de violín que dictó a niños y jóvenes, Chimango comenzó a trabajar sus primeras producciones en long play y casete. En ellas reunió temas sobre fiestas costumbristas y huaynos sentimentales. Convencido de su talento, el reconocido cantautor Manuelcha Prado lo invitó a grabar para la banda Kavilando.
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© Foto: Artífice Comunicadores/ Martín Cardich.

Éxitos y sueños

La falta de apoyo de las autoridades no ha detenido a Chimango Lares. Después de varios conciertos de solidaridad, recientemente reunió el dinero suficiente para viajar con su grupo de danzantes de tijeras para representarnos en el Festival de Folclore de Zakopane, en Polonia. Su esfuerzo fue premiado con el máximo galardón. “Me sentí muy emocionado, sobre todo por ser el mensajero de nuestras tradiciones”.
Después de obtener el premio al mejor grupo artístico, deslumbró París con un gran espectáculo musical. La delegación permanente del Perú ante la Unesco, testigo de su derroche artístico, no dudó en otorgarle un reconocimiento por su compromiso en la difusión de nuestra identidad en los diferentes escenarios del exterior.

 

En sus cuatro décadas de trayectoria, el violinista ha cumplido importantes objetivos como tocar en la tumba de nuestro poeta universal César Vallejo, quien ha sido su principal fuente de inspiración. Sin embargo, aún le falta cumplir su mayor sueño: crear el Centro Cultural Chimango Lares, un espacio en donde podrá formar a las nuevas generaciones de músicos.
Así como José María Arguedas, él asegura que los demás países nos podrán avasallar con inventos, pero nunca con cultura, porque la riqueza del Perú es inigualable. Aunque es consciente de que los peruanos desconocen ese gran legado, no se cansará de difundir nuestras tradiciones. Su lucha continuará hasta el último sonido de su violín.
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© Foto: Cortesía Andrés “Chimango” Lares.

Fuente: http://identidadesperuanas.com/2014/09/chimango-lares-maestro-del-violin-andino/

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