Adrián Saba, a pesar de sus 27 años, se está mostrando como un director de cine versátil. En febrero de este año tuvo la oportunidad de estrenar mundiálmente su segunda película, ‘El Soñador’, dentro del Festival de Cine de Berlín, en la sección ‘Generation’, una muestra de realizadores jóvenes. Ahora ha elegido presentarla en Latinoamérica dentro del marco del 20° Festival de Cine de Lima, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

La película narra la historia de ‘Chaplin’, un chico huérfano que vive en una zona pobre y que, junto a su pandilla, hace ‘atracos’ a puertos y edificios industriales. Para escapar de su desalentadora realidad el protagonista se encuentra a sí mismo recurréntemente soñando despierto, e imaginando un lugar mejor para explorar sus sentimientos hacia Emilia, la hermana de dos miembros de su pandilla. La película es protagonizada por los debutantes Gustavo Borjas, Elisa Tenaud, Eugenio Vidal, Manuel Gold y Herbert Corimanya.

LaMula.pe conversó con Adrián Saba sobre la clave para realizar dos largometrajes a tan corta edad y en tan poco tiempo, su relación con el Festival de Cine de Lima -fundado por su padre hace 20 años-, lo que quería explorar y preguntar con ‘El Soñador’ y de cómo trató de alejarse de la estética de ‘El Limpiador’, su debut, para inconscientemente regresar a ciertos temas en este nuevo filme.

– ¿Qué tal la experiencia de estrenar en el Festival de Berlín? Es otra cosa. Era una proyección ya muy buena. Vimos muchos errores, ángulos no pulidos que en una función normal no aparecen. Nadie más las notó y qué bien, pues si lo hicieran, habríamos hecho mal nuestro trabajo.

– Y ahora estrenas ‘El Soñador’ en Lima dentro del marco del Festival, con el que debes tener una relación muy especial.

Sí, claro. Yo he crecido aquí. No sólo en el festival sino en este edificio (el CCPUCP). He pasado incontables noches en las cabinas de proyección de la Sala Roja y la Sala Azul. Llevaba mi Super Nintendo y jugábamos ahí con el proyeccionista. Era mi segunda casa. Cuando era más chico veía todo esto, los invitados, las películas, y no entendía nada. Pero poco a poco fui aprendiendo. Recuerdo que una vez le pregunté a mi papá qué era un Director de Fotografía, y que nunca me pudo terminar de explicar bien. Ya en la universidad me lo explicaron mejor.

Foto: Handrez García/Lamula.pe

– Hay pocos directores que han podido hacer dos largos a la edad que tú tienes. Y hay pocos directores peruanos, además, que han podido hacer su segunda película tan rápido después de la primera. ¿Por qué sientes que tú lo has podido lograr?

Es básicamente suerte. Y aplicar a todos los fondos, hacer tu tarea. Como hacer cine demora mucho, y hay muchas cosas que están fuera de tu control, intento estar un paso adelante y tener distintas ejecuciones para un plan. Porque el plan A nunca sale, y el plan B a veces tampoco. Entonces te tienes que inventar hasta el M, N (ríe).

Ahorita tenemos planeada la tercera película. Pero espero tener tres proyectos que pueda hacer luego y ver cuál sale y cuál no. Cada uno con una ruta de viabilidad distinta.

Foto: Handrez García/Lamula.pe

– ¿Qué sensaciones has intentado transmitir con ‘El Soñador’?

Para comenzar, creo que tratar de ‘decir’ algo con una película puede ser peligroso. Yo prefiero explorar y preguntar. Lo que se movilizó dentro de mí en la concepción de la película es la pregunta de si existe un destino. En ese sentido el protagonista intenta buscar las razones de su destino y a la misma vez escapar de él.

Yo no me imagino haciendo otra cosa que no sea cine, no tengo ninguna otra vocación. Pero me pregunto si esta necesidad existiría si no hubiese tenido la vida que tuve. Esto que hablamos hace un rato de estar todas las noches en la cabina de proyección. No sé si todo eso ha influenciado en que yo esté aquí, ahora. Si algo sería distinto si, por ejemplo, hubiese nacido en una familia de albañiles.

Foto: Handrez García/Lamula.pe

– El lenguaje visual de la película es distinto al de ‘El Limpiador’, donde hay planos más fijos y limpios. ¿Esto se acerca más a la idea que tienes en la cabeza sobre cómo deberían ser tus películas?

De hecho la idea con la que partí fue que quería probar una visualidad distinta. Por que he comenzado a dirigir temprano en mi carrera, sin hacer ningún master ni haber trabajado mucho como asistente de dirección previamente, me provoca explorar nuevas maneras de narrar una historia. Y ahora quería contar una donde la cámara se moviera, con muchos colores; algo más libre en temas de edición, música y visualidad.

Esa propuesta la uní con esta sensación de los sueños pues me pareció que podía empalmar. Igual hay planos fijos, pero no son tantos. En general los uso cuando hay paz interior en el protagonista. Cuando aparece el personaje de Elisa (Tenaud).

– ¿Estás, entonces, buscando un poco un estilo personal o no eres tan adepto a una idea así?

No, es más, no me gustaría quedarme encasillado en un estilo. Igual, a mí las dos películas me parecen distintas, pero alguna gente me ha dicho que no. Supongo que hay cosas que escapan de tu conciencia, y que no te das cuenta que haces. Por ejemplo, ‘Chaplin’ (el protagonista de ‘El Soñador’) es huérfano, y no me había dado cuenta hasta la versión 10 del guión que el niño de ‘El Limpiador’ también lo es. Solo te queda pensar “ah, interesante”.

Pero planeo que la siguiente película sea totalmente distinta, y la que viene después de ella también. Wes Anderson siempre dice que cada vez que comienza una película piensa que va a ser distinta a las demás, y mira cómo todas son igualitas (ríe).

– Te quería preguntar también sobre las locaciones. Has grabado a lo largo del Perú y le has sacado el jugo a ello. ¿Qué tanto te ha costado encontrarlas?

Creo que las locaciones fueron uno de los retos más grandes de la película porque no teníamos tiempo, e involucraba muchos viajes. Pero era importante filmar en la naturaleza para tener escenas que funcionen justamente como contraste en los sueños de Chaplin contra el mundo industrial.

Entonces nos sentamos con el equipo, vimos lo que necesitábamos, y empezamos a rebotar ideas. Decidimos hacer un ‘scouting’ por San Ramón, Ica, Las Lomas de Lachay, varios sitios. Grabar en ellas después no fue fácil. En Ticlio, o en las partes altas de Arequipa, por ejemplo, hacía muchísimo frío. Pero el trabajo de mis actores fue increíble. Al momento que decíamos “acción” se les iba la ‘tembladera’.

– El ‘casting’ es un punto fuerte de la película. Más aún teniendo en cuenta que los protagonistas no son muy conocidos, salvo Manuel Gold.

Creo que el casting es parte de la narrativa. Por ejemplo, si tienes una escena con Sandra Bullock y de pronto se le malogra la terma y viene un extra de gasfitero, sabes que no va a ser trascendente. Pero si el gasfitero es George Clooney sabes que algo va a pasar, te genera una expectativa. Entonces en ese sentido Manuel Gold, que es el ‘outsider’ de la pandilla, tenía que ser el más “conocido”.

Pero con los demás el proceso fue largo. Vimos a 150 personas durante varias etapas. Es bacán hacer ‘castings’ porque descubres muchos rostros nuevos y te quedas con varios para trabajar en el futuro. Pero más allá de que fueran desconocidos o no, lo importante era que los seleccionados fuesen buenos actores y que funcionen para la película y como grupo.

Foto: Dalís Pacheco/Cinencuentro

– Me contaste un poco de tu tercera película. Vi que ganaste un premio de DAFO.

Eso fue un regalo del destino. Se llama ‘La erección de Toribio Bardelli’. Es una comedia negra sobre una familia disfuncional. Por ahora falta mucho para que salga, está aún en una versión en guión con miras de filmar a fines del 2017.

– ¿Y hay planes para un estreno comercial de ‘El Soñador’?

El 26 de enero vamos a estar en varias salas. Hasta ya tenemos hashtag, #VeranoSoñador (ríe). Ojalá que toda la gente que la ha visto en el Festival de Lima se pase la voz porque ya sabemos que la cartelera nacional es feroz para una película como esta. Así que hay que hacerlo juntos.


Fuente: https://redaccion.lamula.pe/2016/08/11/adrian-saba-el-limpiador/nayoaragon/

Dejar respuesta