por Héctor Loaiza

Sin lugar a dudas, la obra de Herman Braun Vega representa una excepción en el panorama del arte peruano que se practica en ambas orillas del Sena y en el arte del mismo Perú. A su obra se ha intentado pegarle la etiqueta de “realista” o de “hiperrealista”.

Ha empezado pintando lienzos con un estilo gestual y libre. En 1967 y 1968, atraviesa una crisis en París, cuestionando su manera de pintar que lo consideraba un estilo para especialistas. Para facilitar la comprensión de su obra, tuvo que imponer un ajuste de la forma tal como había pintado hasta los años sesenta, sus cuadros se enriquecieron así por el collage, los recortes de prensa y la introducción de otros elementos iconográficos. La técnica libre que ha utilizado al principio la fue perfeccionando hasta reunir en un mismo espacio pictórico desde las formas más clásicas hasta los elementos prestados al arte moderno.

Los grandes maestros del artista peruano son Velázquez que lo ha formado como pintor y de cuya obra ha aprendido la elegancia de la claridad y Picasso (a quien considera como a un padre) de quien ha adoptado su gusto por el mestizaje formal. Picasso le ha mostrado con su obra que no hay que temer a las “contaminaciones”, sino que la obra acabada debe tener una coherencia propia.

El otro artista español, Eduardo Arroyo, ha señalado que Braun Vega en sus lienzos no emplea meras citaciones, sino que hace re-creaciones. “Pero lo que me seduce más en estos cuadros” dice Arroyo, “es que están lejos del pastiche y de la citación. Creo que son lienzos ‘contaminados’ en la medida en que están sumergidos en situaciones recreadas, son conjuntos de cosas, atmósferas, irrespirables o respirables, que se encuentran en la pintura y no están simplemente ligados al concepto narrativo…”

“Todavía un desayuno sobre la arena”, según Manet, acrílico sobre lienzoOtro aspecto notable de Braun Vega es el hecho de que no posea ningún escrúpulo para apropiarse de los logros de otros artistas. “Hacer mía la obra de otros, es la gran lección que me ha dado Picasso” ha declarado. “En ese sentido, el término de mestizaje cultural conviene perfectamente porque puede integrar elementos de épocas diferentes, con diversas técnicas o representaciones culturales. La única preocupación que me guía es que una vez terminado el cuadro sea una obra coherente, sin ruptura formal, que sea equilibrado y logrado estéticamente.”

Se le ha llamado también “pintor de la pintura”. El crítico Jean-Pierre Van Thiegem ha escrito: “Sus temas son los modelos de una asfixiante cultura que le han empujado a atravesar océanos para cotejarse a esta misma civilización. Pinta hombres y mujeres, lo que se llama retratos, para comprender la representación en el arte occidental.” Su pintura plantea de manera frontal el problema de la autonomía de la obra artística, por el encaminamiento heteroclito de Braun Vega que inserta de una manera deliberada materiales, citas y estilos en apariencia heterogéneos. “Pero no reanuda con el lenguaje pictórico de sus predecesores para subvertirlo”: ha escrito Jean-Louis Chalumeau. “Si [BraunVega] rompe imágenes célebres, si opera en éstas desplazamientos de sentidos insólitos es para afirmar y testimoniar, no para negar…”

Su predilección por las citas se asemeja a la actitud literaria de un Jorge Luis Borges, cuando en uno de sus cuentos su personaje, Pierre Menard, vuelve a escribir “El Quijote”. Pero este recurso formal, resultado de la empatía del pintor hacia las obras de Rembrandt, Velázquez, Goya, Ingres, Manet, Monet, Toulouse-Lautrec, Cézanne y Picasso revela en el proceso creativo las ambivalencias, las analogías y las contradicciones. Su obra no se queda dentro de los límites de un arte por el arte. Hace del pretexto la característica más sobresaliente de su trabajo. Chalumeau lo ha señalado con acierto: El pretexto “condición necesaria, pero no suficiente: La realidad del mundo está también presente con sus contrastes que son a menudo contradicciones insuperables. Braun Vega tiene necesidad de lo real más cotidiano, hasta elmás político para acompañar el irrealismoflorido quecapta en la historia de las formas.”

La lección… en la campiña, según Rembrandt, acrílico sobre lienzo, El contenido conceptual narrativo del artista es testimonial, interpela la mirada del espectador y éste con su mirada y su reflexión recrea el cuadro según sus vivencias. Lo ha demostrado con una serie de obras con lápiz sobre lienzo, a principios de los años noventa, sobre situaciones represivas, inspirándose del Guernica” de Picasso, de los fusilamientos del ejército de Napoleón inmortalizados por Goya y de los diversos”Calvarios” del arte universal. Reivindica el mestizaje como una propuesta ética para evitar que el regionalismo, el tribalismo y la intolerancia no conduzcan a enfrentamientos.”Vivimos en un mundo desmemoriado” ha declarado, “las guerras ideológicas, religiosas y étnicas perpetúan la barbarie”. Desde 1992, trabaja sobre el tema del mestizaje cultural, integrando en su obra diversas culturas y diversos paisajes. De este modo, mestizas y amerindios se codean en los salones reservados a las figuras del Renacimiento y del impresionismo. Braun Vega ha demostrado que posee talento, una buena técnica y que domina la composición, el dibujo yel color. Las reproducciones en libros y catálogos no transcriben con fidelidad la riqueza de sus colores, tal cual son vistos en una muestra. Cabe destacar el papel preponderante de la luz. Opone en un mismo lienzo la luz natural reflejada en los relieves y la luz representada en los elementos más figurativos, creando un espacio ilusionista. Alain Irlandes ha escrito: “Mire bien cómo introduce la luz en sus cuadros y cómo circula, cómo es interceptada, reactivada. Note en aquéllos la coherencia, el rigor, suimportancia: es determinante. Y digámoslo en coro, a cappella: Fiat lux…”

Tek-nik-metek Ha pintado “naturalezas muertas” con sus colores cálidos y su apetito voraz para recrear los estilos que han marcado la historia del arte. “Por su aparente simplicidad” ha revelado, “las naturalezas muertas representan objetos y situaciones cotidianas y me permiten establecer una relación dialéctica entre el contenido y la forma.” En la escenificación de sus cuadros reúne lo banal con lo extraño, manzanas y plátanos (introducidos por hispánicos colonizadores), junto a las chirimoyas, los aguacates, las papayas y otras frutas de su país natal. Un personaje del holandés Vermeer se amalgama por la imaginación del artista con un carnicero peruano, ambos juntados en un mercado, exótico para los europeos.

Fuera de las características mencionadas de sus composiciones, Braun Vega organiza los materiales propios del cuadro como el marco, la pintura, los relieves, el collage y las molduras no sólo para renovar el soporte (actitud cercana a la del uruguayo Arden Quin) sino para representar plásticacamente la narración y obligar al espectador a ensanchar los límites de lo visible. Según Pierre Fourneret: “La moldura sirve todavía a crear arquitecturas más complejas, como en ‘Naturaleza trágica (Picasso) n° 1’, multiplicando o rompiendo los marcos en el interior de la obra, envolviendo y cavando por medio de volúmenes y relieves sucesivos una puerta abierta en segundo plano, subrayando el ritmo de los papeles pintados y abriendo perspectivas variadas en una pieza imaginaria.”

Se ha dicho también que su pintura es “intelectual”, por la lectura crítica que hace de la historia del arte occidental como medio de conocimiento que rebasa y supera la estética pura, ya que está acompañado de la creación. Leslie Lee ha señalado con acierto: “Después del estudio de los grandes maestros, ardua tarea, que se ha impuesto para volver a encontrar y realizar los valores trascendentales de la pintura, Braun Vega se siente enriquecido en su condición de artista con una serie de obras profundamente sentidas y soberbiamente ejecutadas.” El objetivo final acariciado por el artista parece ser la necesidad de volver a conectarse directamente con el conocimiento real de la historia del arte. Alain Jouffroy ha definido a la obra del artista de este modo: “La búsqueda de una estructura y de un espacio comunes entre la historia real del mundo y el espacio imaginario de la pintura me parece en efecto una de las más riesgosas, pero también una de las más necesarias hoy en día. Implica en todo caso el cuestionamiento de todos los modos de representación y la crítica de los medios técnicos e ideológicos por los cuales esos modos se constituyen.”

Mercado, según Vermeer, lápiz sobre lienzo y marco de madera polícroma, Al recurrir a los arquetipos de la pintura clásica y moderna, los saca su contexto histórico-cultural para introducirlos en un paisaje del llamado Tercer Mundo, pero respetando al mismo tiempo la calidad y la técnica de la obra citada. Su aporte consistiría pues en una nueva distanciación del artista en relación con la misma pintura. Citemos a Alain Jouffroy que ha subrayado con brillo:”… Como si rehuyera a jugar el juego, considerado todavía como normal, de los artistas inconcientes, ‘espontáneos’ y que, a menudo, limitan el alcance de sus obras por la demostración de una prodigiosa incultura.”

Y para terminar señalemos que la especificidad de la pintura de Braun Vega estriba, fuera de su apariencia intelectual, en que está muy lejos de la esterilidad creativa, por su irrealismo florido (como lo ha destacado Jean-Louis Chalumeau) y por la riqueza muy personal de su cromatismo.


Fuente: http://www.resonancias.org/content/read/197/el-sincretismo-cultural-en-la-obra-de-herman-braun-vega-por-hector-loaiza/

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